La actividad sismovolcánica anómala detectada desde febrero bajo la Isla podría generar terremotos en Tenerife que serían leves, aunque perceptibles por la población. Sin embargo, los científicos no observan actualmente indicios de una erupción en el Teide a corto o medio plazo, es decir, durante las próximas semanas o meses.
Esta es una de las conclusiones del comité asesor del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico de Canarias (PEVOLCA), reunido este jueves para analizar la evolución de la actividad registrada en el subsuelo de la Isla.
El comité ha acordado celebrar reuniones de seguimiento cada tres meses. El semáforo volcánico de Tenerife se mantiene sin cambios y no se dan las condiciones para elevarlo a nivel naranja.
Los terremotos en Tenerife podrían sentirse de forma leve
El director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias y portavoz del comité, Itahiza Domínguez, explicó que una mayor actividad sismovolcánica puede producir terremotos sentidos por la población.
Estos posibles movimientos se localizarían previsiblemente en el entorno de Las Cañadas del Teide y serían de baja intensidad, sin capacidad para provocar daños, según la información ofrecida tras la reunión.
“No podemos descartar que se produzcan”, señaló Domínguez, quien insistió en que el comité no está anunciando que vayan a ocurrir.
El IGN ya había informado durante los últimos meses de varios pulsos de actividad sísmica de baja frecuencia e híbrida bajo Tenerife, principalmente al oeste de Las Cañadas y al suroeste de Pico Viejo. Ninguno de esos episodios fue sentido por la población.
No hay señales de una erupción en semanas o meses
Los técnicos no han detectado actualmente los cambios que indicarían una evolución hacia un escenario eruptivo a corto o medio plazo.
La emisión de gases ha disminuido y la deformación acumulada del terreno ronda los dos centímetros durante los últimos tres años, según los datos expuestos por el portavoz del comité.
El IGN también ha indicado en sus informes de vigilancia que las observaciones geodésicas y los análisis por satélite no muestran deformaciones significativas asociadas a actividad volcánica. Los cambios detectados en la zona central de Tenerife se mantienen desde 2023 sin variaciones relevantes.
Domínguez explicó que un cambio preocupante sería la aparición simultánea de terremotos más superficiales y de mayor magnitud, junto con una deformación rápida del terreno. “Nada de eso se está viendo en estos momentos”, recalcó.
Qué tendría que ocurrir para convocar un comité especial
La aparición de terremotos continuados y sentidos por la población podría motivar una reunión extraordinaria del comité científico.
El portavoz del PEVOLCA recordó que, históricamente, algunas erupciones de Tenerife estuvieron precedidas por actividad sísmica perceptible. No obstante, subrayó que un terremoto aislado o varios eventos concentrados en poco tiempo no permiten anticipar por sí solos una erupción.
En vulcanología no existe una fórmula matemática que relacione directamente un número determinado de terremotos con un desenlace concreto.
Los científicos analizan conjuntamente distintas variables, como la sismicidad, la profundidad de los movimientos, la deformación y temperatura del terreno y la emisión de gases.
La actividad anómala comenzó en febrero
La actividad actual comenzó en febrero de 2026, cuando se detectaron varios enjambres de eventos híbridos al suroeste de Pico Viejo.
Durante marzo y abril continuaron los pulsos sísmicos en Las Cañadas, aunque con magnitudes reducidas. En mayo y junio se registraron nuevos episodios de baja frecuencia en la misma zona, sin que aumentara el peligro de una erupción a corto o medio plazo.
Tras una reducción temporal, los eventos detectados durante junio y, especialmente, julio supusieron una reactivación de esta fase anómala.
Domínguez advirtió de que los científicos disponen de unos 20 años de datos instrumentales detallados sobre Tenerife. Este periodo es reducido frente a los ciclos históricos del sistema volcánico de la Isla, lo que dificulta establecer patrones precisos.
“Sabemos que estamos por encima del nivel de actividad de hace un año, y hace un año, por encima del de hace diez”, afirmó.
El PEVOLCA pide atender solo a fuentes oficiales
El comité asesor pide a la población que consulte la información difundida por el Gobierno de Canarias y los organismos científicos responsables de la vigilancia volcánica.
El IGN dispone de más de un centenar de estaciones, equipos y puntos de muestreo en Tenerife para vigilar en tiempo real la sismicidad, la deformación del terreno y los parámetros geoquímicos.
La actividad detectada sigue considerándose anómala, pero no preocupante en la situación actual. Los responsables científicos mantendrán la vigilancia y actualizarán la información si se producen cambios relevantes.






