La plaza de España de Santa Cruz de Tenerife acogió ayer una concentración de las auxiliares de los Servicios de Ayuda a Domicilio, una cita convocada a nivel estatal que tuvo en la Isla una trascendencia debido a las recientes denuncias de varias trabajadoras del SAD de Santa Cruz de Tenerife que han llevado al Ayuntamiento a valorar la paralización del servicio.
Casi un centenar de trabajadoras y trabajadores del SAD, familiares y algunos usuarios, visibilizaron la precaria situación del sector y trasladaron a la sociedad y las instituciones sus principales reivindicaciones, entre ellas la mejora de sus derechos, unas condiciones dignas y cambios en el modelo.
Entre sus reclamaciones pidieron el fin de la precariedad, contratos, jornadas y salarios dignos; cobro del 100% durante las bajas; el cómputo real de las horas trabajadas, jornadas continuas, descansos reales y conciliación; el fin de la bolsa de horas y de las horas extra encubiertas; que los desplazamientos entre domicilios también sean considerados tiempo efectivo de trabajo; compensación por kilometraje, uso y desgaste de sus vehículos; medios de trabajo adecuados; prevención real de los riesgos laborales; un plus de penosidad, peligrosidad y toxicidad; el reconocimiento de las enfermedades profesionales de estas trabajadoras, así como la jubilación anticipada a los 60 años ante el desgaste físico y psicológico.
El colectivo de trabajadoras y trabajadores también demanda el reconocimiento profesional y formación dentro de la jornada laboral; un Servicio de Ayuda a Domicilio público, universal, gratuito y de calidad, con condiciones dignas para quienes lo hacen posible; así como plantillas suficientes y cargas de trabajo razonables; y unas garantías reales en las subrogaciones.
Recuerdan que el Servicio de Ayuda a Domicilio “es esencial” para miles de personas mayores, dependientes y con necesidades de apoyo, sin embargo, las trabajadoras y trabajadores que cada día entran en sus hogares para cuidar, acompañar y atender “seguimos afrontando situaciones de precariedad, sobrecarga y falta de reconocimiento”, a las que se suman algunos desprecios o las agresiones (físicas y sexuales) como las denunciadas por compañeras del SAD de Santa Cruz de Tenerife.
Sara González afirmó que “estamos muy preocupadas” por las agresiones denunciadas y recordó que “vamos a los hogares solas y no sabemos lo que nos vamos a encontrar”. Esas agresiones son de usuarios con problemas mentales, normalmente solos y que no se toman su medicación, y abogó por una mayor supervisión por parte de las administraciones, “para que podamos realizar las funciones encomendadas” así como el reconocimiento de su profesión “y no ser consideradas unas trabajadoras multiusos ni criadas” por parte de los usuarios ni las administraciones.
Su trabajo da a las personas dependientes “una vida digna”, que puedan permanecer en sus domicilios, ayudarles en el día a día, en su aseo, en la alimentación, algunas labores de mantenimiento del hogar y, sobre todo, “ofrecerles acompañamiento y escucha que es lo que cada vez los usuarios nos valoran al encontrarse en soledad”.






