Casi cuatro de cada diez puntos de control de aguas subterráneas de Canarias (39,6%) registran concentraciones medias anuales superiores o próximas al límite de 50 mg/l de nitratos establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Archipiélago se sitúa así como la segunda comunidad autónoma con mayor proporción de estaciones de vigilancia contaminadas, solo por detrás de Murcia (51,6%) y lejos de la media nacional, que se sitúa en el 23,4%. Así lo pone de manifiesto la Comisión Europea en su documento de trabajo sobre el cumplimiento de la Directiva de Nitratos en España durante el cuatrienio 2020-2023. El informe señala las actividades agrícola y ganadera como principales factores explicativos de esta contaminación, al aportar al suelo un volumen de compuestos nitrogenados que supera la capacidad de absorción de los cultivos y favorece su infiltración hacia las aguas subterráneas.
La contaminación por nitratos se ha convertido en los últimos años en uno de los principales desafíos medioambientales para las administraciones europeas. En España ha provocado denuncias de colectivos como Greenpeace y una sentencia condenatoria del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en 2024 por incumplir la directiva comunitaria. Y es que, pese a tratarse de nutrientes presentes en la naturaleza, su acumulación excesiva, ligada a los excrementos ganaderos y al uso de fertilizantes, puede dañar los ecosistemas y afectar a la salud, especialmente de lactantes y embarazadas.
En su evaluación, la Comisión advierte de que Canarias fue, junto a Castilla y León, la única que no aportó información sobre los incumplimientos detectados en las inspecciones agrícolas, lo que dificulta detectar los fallos específicos en las Islas. A este respecto, la Dirección General de Agricultura del Gobierno de Canarias indica que la ausencia de datos no implica que no exista vigilancia, aunque admite que “debe mejorarse la capacidad de consolidar, relacionar y explotar la información disponible”. Preguntada por el número de inspecciones e incumplimientos, no aporta cifras, pero asegura realizar controles “anualmente” dentro de los programas de producción primaria y condicionalidad de las ayudas agrarias.

Pese a los malos resultados, la UE destaca que el Archipiélago fue una de las diez comunidades que revisaron su programa contra la contaminación entre 2020 y 2023, con la actualización de las Zonas Vulnerables a los Nitratos y un Código de Buenas Prácticas Agrarias que incluye límites al uso de fertilizantes y un máximo de 170 kg de nitrógeno orgánico por hectárea al año. En este sentido, Agricultura subraya que “determinados acuíferos pueden presentar largos tiempos de renovación”, por lo que las concentraciones actuales pueden reflejar presiones de años anteriores y la respuesta a las medidas “puede transcurrir un periodo prolongado”. No obstante, reconoce que las conclusiones de Europa “refuerzan la necesidad de ajustar la fertilización a las necesidades de los cultivos, mejorar el uso de agua y nutrientes y prevenir la contaminación agraria”.
El órgano autonómico defiende que la respuesta debe ser “proporcionada” y no traducirse en una reducción indiscriminada de la fertilización ni en una mayor carga burocrática. El objetivo es que la planta reciba “los nutrientes que realmente necesita, en la cantidad y momento adecuados”. Por ello, “el Registro General de Fabricantes y otros Agentes Económicos de Productos Fertilizantes y los nuevos procedimientos electrónicos buscan mejorar la trazabilidad, orientar los controles, evitar duplicidades y facilitar el cumplimiento”.
Consumo humano
En un territorio como Canarias, dependiente de sus acuíferos para el abastecimiento de agua de consumo, la contaminación por nitratos adquiere especial relevancia. Según la Dirección General de Salud Pública, actualmente existen tres zonas de abastecimiento con restricciones activas por nitratos en Puerto de la Cruz: La Vera, Guacimara-Esquilón y La Horca. En ellas, el agua se declara no apta para beber, cocinar o preparar alimentos para bebés menores de tres meses y embarazadas. No se trata de una prohibición total, puesto que los niveles no superan actualmente el umbral de 50 mg/l, aunque uno de los 49 boletines analizados este año registró 59 mg/l.
Puerto de la Cruz ya sufrió en agosto de 2023 una restricción absoluta para los grupos más vulnerables tras superar el umbral permitido. Los últimos datos públicos del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo revelan que cinco de las ocho redes de abastecimiento del municipio se encuentran en “punto crítico”, al registrar concentraciones sostenidas superiores a 30 mg/l. En total, 13 municipios entre Tenerife y Gran Canaria superan ese nivel, con una población abastecida de 66.151 personas.
Desde Salud Pública explican que el riesgo no deriva directamente del nitrato, sino de su transformación en nitrito dentro del organismo. “Este puede oxidar la hemoglobina y convertirla en metahemoglobina, incapaz de transportar oxígeno”, un efecto especialmente relevante en los lactantes, más vulnerables a este proceso. Por ello, las restricciones se centran en bebés menores de tres meses y embarazadas. En niveles elevados, la metahemoglobinemia puede reducir el aporte de oxígeno a los tejidos y provocar el conocido como síndrome del bebé azul.
En cuanto al control, cuando el operador registra una muestra que supera los 50 mg/l, debe “repetirla de inmediato” y confirmar el resultado en menos de 24 horas, además de comunicarlo e investigar su origen. Si se confirma, Salud Pública evalúa el riesgo y puede establecer restricciones o medidas correctoras. “Lo más usual es realizar una mezcla del agua de consumo afectada con otras de diferente origen, que consigan disminuir el valor paramétrico del nitrato”, o “aplicar tratamientos específicos, como la ósmosis inversa o la desnitrificación”.
Cabe destacar que, más allá de los grupos de riesgo, la exposición prolongada a nitratos también preocupa por sus posibles efectos a largo plazo. Un comité internacional de expertos encargado por el Ministerio de Medio Ambiente de Dinamarca propuso en 2025 rebajar a 6 mg/l el valor de referencia para los nitratos en el agua de consumo -más de ocho veces por debajo del actual umbral de 50 mg/l- ante el posible riesgo de cáncer colorrectal.
Así, ante unos indicadores que siguen alertando sobre la calidad de este recurso, Europa reclama reforzar los programas de acción y poner límites a la fertilización con fósforo. El problema, además, trasciende el medioambiente y la salud. Greenpeace lo define como “un desastre económico”, ya que según datos recogidos por la Comisión Europea, “aproximadamente la mitad” del nitrógeno de estiércol y fertilizantes aplicado en los campos europeos se pierde, lo que supone un coste potencial de entre 13.000 y 65.000 millones de euros al año.
La masa costera de La Orotava arrastra un mal estado químico
Tenerife concentra en la masa costera del Valle de La Orotava un caso de mal estado químico, el único entre las cuatro unidades de agua subterránea en las que se divide la Isla. Según el gerente del Consejo Insular de Aguas, Javier Davara, tres de los cinco pozos que se vigilan en este acuífero superan el umbral de 50 mg/l de nitratos. Pese a las concentraciones detectadas, Davara señala que “la tendencia es a la estabilización gracias a la implementación de buenas prácticas agrarias desde los años 2000”. Sobre las posibles causas, la Fundación Renovables señala en su informe Evaluación de infraestructuras hídricas y soluciones innovadoras en islas turísticas al cultivo del plátano como una de las principales presiones difusas. El documento recoge que entre el 30% y el 45% del nitrógeno aplicado en las plataneras puede lixiviarse más allá de la zona radicular durante los inviernos lluviosos, favoreciendo la contaminación de los acuíferos. La Dirección General de Agricultura pide, sin embargo, “no atribuir automáticamente este estado a una plantación concreta”. El departamento recuerda que La Orotava ha sufrido importantes transformaciones en los usos del suelo, el desarrollo urbano y la superficie agraria, incluida la dedicada a la platanera. Por ello, considera necesario analizar las fuentes actuales y pasadas y determinar la contribución relativa de cada una antes de atribuir el estado del acuífero al modelo actual de este cultivo.






