Las obras de “Un lugar para sanar”, el futuro jardín terapéutico pediátrico del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, continúan avanzando a buen ritmo, con el objetivo de que este nuevo espacio esté terminado y en uso antes de finalizar el año.
Impulsado por la Fundación Diario de Avisos, el proyecto cuenta desde sus primeras fases con la colaboración de la Fundación Punset Terraviva, creada y presidida por Elsa Punset, que ha aportado el enfoque especializado en jardinería terapéutica. Su participación ha sido clave en la concepción terapéutica del espacio y en la definición de los principios que deben guiar su diseño y utilización, con el objetivo de que el futuro jardín trascienda la creación de una zona verde y se convierta en un verdadero recurso de bienestar para los menores hospitalizados.
La jornada de trabajo reunió a representantes de la empresa encargada de ejecutar las obras; al arquitecto Francisco Tabares, del estudio Aguilar Rancel y Tabares de Nava Ponte Arquitectos; al jefe del Servicio de Pediatría de La Candelaria, Dr. Jorge Gómez Sirvent; a Elsa Punset, por parte de la Fundación Punset Terraviva; a Priscila González, directora de Proyectos de la Fundación Diario de Avisos, y a diferentes miembros del equipo del Servicio de Pediatría del Hospital.
Durante el recorrido se revisaron diferentes aspectos relacionados con la distribución, los materiales, la vegetación, las zonas destinadas al juego y las actividades, así como aquellos detalles que permitirán que el resultado final vaya más allá de la materialización de una zona ajardinada y responda verdaderamente a los principios de la jardinería terapéutica.
Un espacio pensado desde las necesidades de los niños
Para Elsa Punset, la visita ha permitido comprobar cómo los principios sobre los que fue concebido el jardín comienzan ya a materializarse. “La jardinería terapéutica parte de algo tan sencillo y, al mismo tiempo, tan poderoso como reconocer que el entorno influye en cómo nos sentimos. En un hospital pediátrico esto cobra todavía más importancia. Poder conectar con la naturaleza, jugar, imaginar o simplemente disponer de un lugar diferente al entorno clínico puede ayudar a reducir el estrés y proporcionar momentos de calma y bienestar a los niños y a sus familias”, señala.
Punset destaca además que “cada elemento tiene una razón de ser. Queremos que el jardín invite a explorar, a crear, a observar y a relacionarse con la naturaleza. Es importante preservar esos pilares durante la ejecución para que el espacio mantenga realmente su vocación terapéutica”.
El diseño incorpora, entre otros elementos, un jardín de hadas, un pequeño huerto, un jardín vertical con especies adecuadas al entorno hospitalario, un mural inspirado en la naturaleza, una pizarra destinada al juego y la creatividad y una zona de descanso y lectura. Todo ello configurará un entorno accesible pensado principalmente para los menores ingresados, aunque sus beneficios alcanzarán también a sus familias y a los profesionales que los acompañan.
El Dr. Jorge Gómez Sirvent, jefe del Servicio de Pediatría, pone especialmente en valor que aquella idea surgida desde el propio servicio se encuentre cada vez más cerca de convertirse en realidad. “Quienes trabajamos diariamente con niños hospitalizados sabemos que su bienestar no depende únicamente del tratamiento médico. Poder ofrecerles un lugar diferente, donde puedan jugar, relacionarse, distraerse y seguir haciendo cosas propias de su edad, representa un salto importante en la humanización de la atención”, afirma.
Una respuesta que ha superado las expectativas
Desde que el proyecto comenzó a darse a conocer, la acogida recibida ha superado las expectativas iniciales. El interés mostrado tanto por la ciudadanía como por los propios profesionales sanitarios ha confirmado la necesidad de avanzar hacia nuevos modelos de humanización de los espacios asistenciales.
Priscila González, directora de Proyectos de la Fundación Diario de Avisos, destaca precisamente la respuesta generada en torno a la iniciativa. “Desde el primer momento percibimos que este proyecto conectaba de una manera muy especial con la sociedad. Comprobar también la ilusión con la que está siendo recibido por los profesionales del Hospital nos confirma que estamos ante una necesidad real y una iniciativa que merece todo el esfuerzo que estamos realizando para hacerla posible”, explica.
La visita permitió también coordinar los próximos pasos y revisar el calendario de ejecución. Con las obras avanzando según las previsiones actuales, el objetivo es que el jardín pueda abrir sus puertas antes de que finalice 2026.
Será entonces cuando deje definitivamente de ser un proyecto sobre planos para convertirse en parte de la vida cotidiana de Pediatría. Un lugar para plantar, leer, descubrir, crear, jugar o descansar y, sobre todo, para que los niños que atraviesan una estancia hospitalaria puedan encontrar, durante unos momentos, un entorno en el que la enfermedad no lo ocupe todo.














