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La Gomera, una isla con voz propia

Con motivo del Día Internacional de las Reservas de la Biosfera, la Fundación Diario de Avisos, en colaboración con la Reserva de la Biosfera de La Gomera y el Cabildo Insular, impulsa una semana de divulgación para acercar a la ciudadanía los valores naturales y culturales de la isla
Los Roques de Pedro y Petra, en el Valle de Hermigua, La Gomera.

Cada 3 de noviembre, el Día Internacional de las Reservas de Biosfera nos invita a mirar de cerca territorios que requieren, y trabajan en esa dirección, de una relación más equilibrada entre las personas y la naturaleza. La fecha, proclamada por la UNESCO en 2021, reconoce el papel de estos espacios como lugares donde la conservación de la biodiversidad, la investigación, la educación y el desarrollo sostenible de sus comunidades pueden coexistir y avanzar juntos.

La Reserva de la Biosfera de La Gomera es un ejemplo cercano de esa idea. Su valor no se limita a sus paisajes más conocidos ni a las áreas protegidas que alberga. Comprende la isla entera, sus pueblos y actividades, además de una extensa franja marina. Es un territorio singular donde la naturaleza y la vida cotidiana están estrechamente unidas, como parte de un vínculo forjado durante siglos, y cuyo futuro depende de cuidar sus recursos y de comprender lo que significa formar parte de una Reserva.

Con motivo de esta conmemoración, la Fundación Diario de Avisos impulsa la Semana de la Reserva de la Biosfera de La Gomera, del 2 al 8 de noviembre, en colaboración con la propia Reserva y el Cabildo Insular de La Gomera. El proyecto quiere dar a conocer qué hay detrás de ese reconocimiento internacional y acercar al público la relación sinérgica entre los paisajes gomeros, su biodiversidad y las personas que los habitan.

La iniciativa incluye una pieza audiovisual divulgativa que se emite durante esta semana en Atlántico Televisión, también a través del canal 10 de Movistar Plus+, y una cuña conmemorativa en Atlántico Radio. Para el rodaje, el equipo recorrió algunos de los parajes más representativos de La Gomera. Las fotografías que acompañan este reportaje se tomaron durante ese trabajo y muestran una parte de la riqueza que reúne la Reserva.

El audiovisual se pone al servicio de la isla como un altavoz, a través de una narración en primera persona. Es La Gomera la que habla directamente al telespectador; lo hace de sus bosques y barrancos, y también le habla de las personas que la habitan y la cuidan.

Una Reserva que abarca tierra y mar

La UNESCO declaró la isla Reserva de la Biosfera el 11 de julio de 2012. El espacio reconocido supera las 84.000 hectáreas y comprende la totalidad del territorio y una extensa superficie marina. Incluye los seis municipios gomeros —Agulo, Alajeró, Hermigua, San Sebastián de La Gomera, Valle Gran Rey y Vallehermoso— y una parte del océano que baña sus costas y que también modela su entorno. Esa dimensión marina, mayor que la terrestre, recuerda que la identidad y la riqueza ecológica de La Gomera no terminan en la línea de costa.

La Reserva se organiza en tres tipos de zonas, con funciones complementarias. En las zonas núcleo se prioriza la protección de los ecosistemas y la biodiversidad. A su alrededor, las zonas de amortiguación permiten actividades compatibles con la conservación, como la investigación, la educación, el turismo responsable y ciertos usos tradicionales. Las zonas de transición son espacios donde las comunidades desarrollan su vida y sus actividades económicas, procurando que estas se mantengan en armonía con los valores y objetivos de la Reserva.

Esta organización ayuda a entender cómo pueden convivir la protección de la naturaleza y el desarrollo de las comunidades. Además de conservar espacios de alto valor ecológico, la Reserva busca favorecer el conocimiento, la participación local y las actividades que contribuyen a un futuro sostenible.

Tierra de contrastes

Los profundos barrancos que descienden hacia el mar y los bosques húmedos de las cumbres cuentan una historia que se remonta a millones de años. Funciona como una máquina de tiempo. En Garajonay sobrevive una vegetación emparentada con los bosques que cubrieron buena parte del sur de Europa antes de que los cambios climáticos los hicieran retroceder. La humedad del mar de nubes contribuye a mantener esta laurisilva, uno de los grandes valores del parque nacional, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1986. Caminar por estos bosques es un privilegio que nos acerca a un paisaje que se ha vuelto excepcional.

Desde esas cumbres, el relieve conduce a medianías, laderas cultivadas y pueblos, hasta llegar a un litoral variado y a las aguas que también forman parte de la Reserva. Los ambientes cambian en poca distancia y ofrecen hábitats distintos a numerosas especies. La isla alberga endemismos y especies amenazadas, entre ellas el lagarto gigante de La Gomera, objeto de programas de recuperación. Su ámbito marino alberga ecosistemas de interés y una fauna en la que destacan los cetáceos.

La huella humana también explica algunos de los paisajes más característicos de la isla. Los bancales y paredones que permiten cultivar en laderas inclinadas, los palmerales y los usos tradicionales de los recursos vegetales muestran cómo las comunidades se han adaptado a un territorio exigente. Ese conocimiento, junto con la investigación y la educación ambiental, forma parte de las herramientas para cuidar el patrimonio natural.

Una identidad construida entre generaciones

La singularidad gomera también se escucha. El silbo permite transmitir mensajes a distancia mediante sonidos que reproducen el lenguaje hablado, una forma de comunicación especialmente útil en una isla atravesada por barrancos. Inscrito en 2009 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la UNESCO lo distingue como el único lenguaje silbado del mundo plenamente desarrollado y practicado por una comunidad numerosa. Su enseñanza en las escuelas desde 1999 ha contribuido a transmitirlo a nuevas generaciones. Junto a él, la agricultura, la artesanía, la gastronomía y la música conservan otros conocimientos vinculados a la vida en la isla.

Conservar este patrimonio exige atender a las condiciones que permiten mantenerlo vivo. El cuidado del paisaje está ligado al trabajo de la tierra, a las oportunidades de los pueblos y a la transmisión de conocimientos entre generaciones. La agricultura, el turismo y los servicios forman parte de esa realidad. Su desarrollo debe tener en cuenta los recursos de la isla y el bienestar de quienes viven en ella.

La Semana de la Reserva de la Biosfera de La Gomera acerca estas historias a la ciudadanía a través de imágenes y contenidos que explican la riqueza natural y cultural de la isla. Con esta iniciativa, la Fundación Diario de Avisos, en colaboración con la Reserva y el Cabildo insular, se suma a la conmemoración para dar a conocer ese patrimonio y la importancia de conservarlo.