conversaciones en los limoneros

Hugo Viera, futbolista de seis años y Premio David Limones 2025: “Del fútbol me gustan el movimiento y los goles”

“Mi padre me enseñó lo que es el fútbol; mi madre lo que hizo fue vivirlo”
Hugo Viera, futbolista de 6 años
Hugo Viera Hernández (6 años), futbolista, premio David Limones 2025. / Sergio Méndez

Es la primera vez que entrevisto a un niño de seis años, Hugo Viera Hernández, y seguramente será la última porque no se estuvo quieto ni un minuto, no dejó de moverse durante el almuerzo que compartí con él y con sus padres, Vladi y Cathaysa, y con su hermano Thiago, que tiene 11 años y es otro gran jugador de fútbol y un caballero, que se comporta como una persona mayor. Hugo está aquí, con el permiso y la presencia de sus padres, porque la organización deportiva a la que pertenece, Llamoro, que tiene un montón de clubes en su plataforma deportiva, le ha concedido el premio David Limones al mejor jugador de la temporada pasada. O sea, que el niño empieza a tener currículo y a marcar goles, nada menos que cinco hat-tricks lleva ya, y juega en pre-benjamín, aunque yo de categorías del fútbol base no tengo ni idea. 36 goles con el pre-benjamín y 2 con el benjamín. Según su padre, que le entrenó –ahora lo hacen dos preparadoras—, puede llegar lejos y su hermano Thiago también. Ahora la organización Llamoro está en la órbita del C.D. Tenerife, aunque Vladi me dice que “ya es hora de que dejen de aportar sólo balones; es necesario que se involucren más”. Antes, Llamoro estuvo bajo la tutela de la UD Las Palmas. No son bobos los canariones: ven cantera en Tenerife y se aprovechan. Pero voy a empezar la entrevista a un niño de seis años con el pensamiento enormemente maduro de su hermano, de 11 años: “Mi padre me enseñó lo que es el fútbol; mi madre lo que hizo fue vivirlo”. Confieso que me dejó sorprendido.

-¿Quiénes son tus amigos, Hugo?
“Saúl y Adrián”

-¿Y la chica más guapa del mundo?
“Mi madre”.

-¿En qué puesto juegas?
“Puedo jugar de nueve y de extremo”.

-¿Qué es lo que más te gusta del fútbol?
“El movimiento y, más que nada, los goles”.

-¿Eres un goleador?
“Sí, sí lo soy”.

-¿Cuál es tu equipo, de los grandes, tu favorito?
“Pues, primero que nada, el Tete. Y después, no sé”.

-No me engañes porque tienes el armario lleno de camisetas del Real Madrid. Y, además, tu madre es madridista.
“Pero no sé por qué estoy cambiando…”.

-¿Un jugador al que te gustaría parecerte?
“A Neymar. Es mi favorito”.

-¿Quién es mejor jugador, Thiago, tu hermano, o tú?
“Yo”.

-Vaya, qué categórico. ¿Y a quién quieres más que al fútbol?
“A mi abuela”.

-¿Ves partidos en la tele?
“Pocos”.

-¿Cuántos?
“A veces cinco seguidos”

-Pues esos son muchos, Hugo. ¿Eres un niño ahorrador o te lo gastas todo en helados?
“No, yo me lo gasto. Mi hermano sí que tiene ahorrados 65 euros, o a lo mejor 66. A mí, mi abuelo Manolo me da a veces 20 euros. Y me los gasto”.

-¿No te gusta Vinicius?
“No mucho, porque lo tocan y se tira”.

-¿Piscinazo?
“Sí”.

-¿Te gusta invitar a los amigos?
“Bueno, no mucho, pero a Saúl le pagué un chupete”.

-Vale, buen comienzo.
“Es que Saúl no tenía dinero”.

-¿Qué tal vas en el colegio?
“Regular, porque la tutora del año pasado, Carmen, me gustaba más que la de este año, Sonia. Sonia me hace menos caso”.

-Menudo personaje eres, Hugo. Será que no das golpe. -¿Ya sabes leer bien?
“Estoy aprendiendo. Mis padres me dicen que primero los estudios y después el fútbol. ¿Y por qué me preguntas tantas cosas?”.

-Pues para hacerte famoso.
“Ah, vale”.

-¿Quién manda en tu casa, Thiago o tú?
“Ninguno de los dos. En mi casa manda mi madre y algunas veces mi padre”.

(Para su hermano Thiago, su jugador favorito es Luka Modric. Me dicen sus padres, Vladi (que trabaja en Coca-Cola) y Cathaysa (que es esteticista) que Thiago cuida mucho a su hermano y que para Hugo su hermano es el no va más. Thiago dice que su hermano se merece el premio David Limones al mejor jugador de la temporada pasada, en todas las categorías de la organización deportiva Llamoro, pero que había otro jugador, llamado Luis, que se le acercaba bastante. Luis quedó segundo. Llamo la atención de la labor que llevan a cabo estas organizaciones deportivas de fútbol base, que realizan un trabajo callado en la formación de nuevos jugadores para el fútbol del futuro. Coinciden Vladi y Cathaysa en que muchos padres no respetan a los árbitros y arman follones en los partidos, cuando debían ser los primeros en dar ejemplo. Inculcan a sus hijos unos valores que ellos han recibido, pero insisten en que hay que conjugar perfectamente los estudios con el ejercicio del deporte, o al menos colocarlos al mismo nivel. Thiago también es goleador en su categoría y Hugo ha sido segundo en el Pichichi de la suya, según creo haber anotado).

-¿Cuántas veces te despiertas soñando?
“Bueno, algunas. Tuve un sueño malo hace poco tiempo, pero enseguida vino mi madre y me salvó”.

-Hombre, sueño regular, ¿no?
“Pero otra vez soñé que iba con la pelota hacia la portería y cuando iba a meter el gol, voy y me despierto”.

-Qué mala suerte.
“Sí”.

-Oye, Hugo, ¿qué tal los árbitros?
(El que contesta es Thiago. Me dice, con su increíble madurez: “Yo respeto a los árbitros, pero cuando me señalan, por ejemplo, un fuera de juego que yo creo que no es, les pido su opinión. Les digo: “Explíqueme por lo que estoy en fuera de juego, para que otra vez no caiga en él”. Parece mentira, con sólo 11 años. Hugo no se está quieto, se levanta, se sienta, se mancha de mantequilla, espurruña la servilleta, coge el cuchillo al revés, se toma dos coca-colas, se levanta y se sienta veinte veces, va al coche de su padre a ver si encuentra un balón para hacerme una exhibición. Tuve suerte: no había ninguno. Se pone a jugar con Mini, mi perrita, que asiste a la entrevista, como es habitual, y Hugo suelta: “A mí me gustan los perros peludos”. Y la acaricia. Su padre me dice que Hugo es un niño del covid, porque nació en plena epidemia. Con siete meses le pusieron la primera vacuna. Y el niño añade:).
“Una vez estaba malito. Salté al campo con 39 de fiebre y marqué un hat-trick”.

-Vaya fiera, tío. ¿Hacemos un simpa, Hugo?
“No, yo no tengo bizum”.

-No, tío, un simpa es irte sin pagar de un sitio. El bizum es para que papá te dé unas perritas.
“Ah, bueno, si es así, vámonos”.

-¿Te gusta la música?
“Sí, me gusta Quevedo, Bad Bunny y Camilo”.

-Hombre, eres todo un experto.
“Bueno, los oigo y me gustan”.

-¿Y qué tal jugar en la playa?
“No, no voy mucho”.

-Tus padres fuman en casa?
“¡Noooo! En casa no se fuma”.

-¿Y a ti no te gustaría, por ejemplo, ser bombero?
“No, que me puedo quemar. Me gusta más ser futbolista”.

-Bueno, pues eso ya lo eres.
“Pero como Neymar”.

-Y entonces, ¿para qué tantas camisetas del Real Madrid en el armario si Neymar jugó en el Barcelona?
“Porque se las pedí a los Reyes”.

-Y porque mami es del Real Madrid.
“Bueno, por eso también”.

(Ustedes serán conscientes de que es imposible sacarle nada más a un niño de 6 años, que va camino de estrella del fútbol. Y que no para un minuto quieto. Que ha conseguido el premio David Limones y que trae de cabeza a sus padres. Cathaysa me dice: “Ni hablar de traer al mundo uno más desde que llegó Hugo; no podría, porque este niño tiene una actividad impresionante”).
-No hace falta que lo jures.

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