El Partido Popular de Canarias ha convocado, con carácter extraordinario y urgente, una reunión conjunta de la Junta y el Comité Ejecutivo Autonómico para este miércoles 23 de septiembre. Según la convocatoria remitida por el secretario general del PP de Canarias, Poli Suárez Nuez, a la que ha tenido acceso DIARIO DE AVISOS, el único punto sustantivo del orden del día es el “nombramiento de la Comisión de Gobierno Transitoria en Lanzarote derivada de la aplicación del art. 37.1 e) de los Estatutos Nacionales”: la fórmula con la que la dirección regional, encabezada por Manuel Domínguez, releva de facto a Astrid Pérez al frente del PP insular.
La convocatoria certifica la ruptura entre Domínguez y Pérez, que hasta ahora ostenta, además de la presidencia insular del PP, la Presidencia del Parlamento de Canarias, el segundo cargo institucional en importancia de la Comunidad Autónoma, que ocupa desde el 27 de junio de 2023 en virtud del pacto de legislatura entre el PP y Coalición Canaria (CC).
Fuentes próximas a la dirigente lanzaroteña señalan a este periódico que Pérez estaría barajando presentar su baja como militante del Partido Popular. De confirmarse ese paso, fuentes consultadas por DIARIO DE AVISOS apuntan a que tanto el PP como Coalición Canaria forzarían su salida de la Presidencia del Parlamento, un desenlace sin precedentes en la historia democrática de Canarias. El Reglamento del Parlamento de Canarias, no obstante, no contempla un cese impuesto: su artículo 38.5 solo permite dejar la Presidencia por dimisión propia, por pérdida del escaño en los términos tasados del artículo 12 -que no incluyen la baja o expulsión de un partido- o por el fin de la legislatura. En puridad jurídica, ni el PP ni Coalición Canaria pueden forzar formalmente su salida: solo una renuncia voluntaria, bajo la presión política, dejaría vacante el cargo.
De la gravedad de la crisis da cuenta que el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, fue informado la semana pasada por el propio Domínguez, su vicepresidente en el Ejecutivo autonómico, según ha podido confirmar este periódico. Lo que hasta ahora era una crisis interna del PP amenaza con trasladarse al corazón del pacto de gobierno entre PP y CC a apenas seis meses de la celebración de las elecciones autonómicas y locales de mayo, en un contexto en el que ambos socios necesitan aún sacar adelante los presupuestos antes de que termine el año. Según ha podido saber este periódico, el presidente Clavijo ha expresado a Manuel Domínguez, que para Coalición Canaria sería inaceptable que la presidenta del Parlamento de Canarias no estuviese adscrita a ningún partido, por lo cual le ha instado a resolver la crisis en sus filas, y en el peor de los casos, tras esta crisis de Gobierno de consecuencias imprevisibles, se inste desde las final del PP a Astrid Pérez a presentar su dimisión, ya que orgánicamente la Presidencia del Parlamento de Canarias, una vez se elige al comienzo de legislatura, no puede ser cesada o removida por acuerdos políticos de los 75 diputados que conforman la Cámara regional.
Meses de desavenencias que estallan con el nombre de Valle
La ruptura no es fruto de una decisión repentina, sino la culminación de meses de tensión abierta entre Domínguez y Pérez. Desde que esta última dejó la Alcaldía de Arrecife en 2023 para asumir la Presidencia del Parlamento, el PP de Lanzarote ha encadenado episodios de fricción interna: la salida forzada del Ayuntamiento capitalino para evitar el choque frontal con el portavoz de CC, Echedey Eugenio; el enfrentamiento con el alcalde de Arrecife, Yonathan de León, al que Pérez llegó a acusar públicamente de deslealtad, y la caída en desgracia del entonces secretario general insular, Jacobo Medina, apartado de la Vicepresidencia del Cabildo a petición de la propia dirección del partido.
El detonante inmediato de la crisis fue la filtración, a mediados de septiembre, del nombre del presidente de la Cámara de Comercio de Lanzarote y La Graciosa, José Valle, como candidato “de consenso” para suceder a Pérez al frente del partido en la isla. Según ha podido reconstruir este periódico, las conversaciones con Valle se extendieron durante meses hasta cristalizar a finales de agosto, con la implicación directa de Manuel Domínguez, decisiva para convencerlo de dar el paso. Se llegó a fijar el 7 de noviembre como fecha del congreso insular en el que se formalizaría el relevo, y la operación iba a comunicarse formalmente en la Junta Directiva Insular convocada para el lunes 21 de septiembre.
La filtración interesada del nombre de Valle -sin que esté claro si el objetivo de quien la propició era reventar la operación o forzarla- provocó un rechazo inmediato de varios sectores del partido en Lanzarote, que denunciaron no haber sido consultados y calificaron la maniobra de “imposición” desde la dirección regional. La propia dirección regional se vio obligada a suspender tanto la Junta Directiva Insular del lunes como el congreso previsto para noviembre, dejando en el aire el nombre de Valle como candidato de consenso.
Suspendidos la Junta Directiva y el congreso, y sin un sucesor viable a la vista, Domínguez -con el aval de Tellado- ha optado por la fórmula más drástica: convocar con carácter urgente a la Junta y el Comité Ejecutivo Autonómico para formalizar mañana la intervención directa del partido en Lanzarote, una posibilidad que se había deslizado en distintos momentos de los últimos meses y que las fuentes oficiales del PP habían negado hasta ahora.
La Comisión de Gobierno Transitoria -la gestora, en la jerga interna del partido- estará conformada por militantes de la confianza de Manuel Domínguez y asumirá el control de la organización insular -y, con ello, de la confección de las listas electorales- hasta que el partido convoque un nuevo congreso insular.
Una gestora para apaciguar la bronca
En la práctica, esto supone que será la dirección regional del PP la que controle directamente la estrategia y las candidaturas del partido en Lanzarote en la cita electoral más importante de la legislatura.
Pérez, que llevaba tiempo dispuesta a dejar la presidencia insular “por la puerta grande” tras casi dos décadas al frente del partido en la isla, ha interpretado la intervención como una humillación pública que no está dispuesta a asumir en silencio.
Su entorno no descarta que, más allá de perder la dirección del PP lanzaroteño, decida romper también con la militancia, un paso que -de producirse- tendría, según las fuentes consultadas, consecuencias directas sobre su continuidad al frente del Parlamento de Canarias, cargo que representa la máxima expresión institucional del acuerdo de legislatura entre populares y nacionalistas.
Una crisis que trasciende al PP
Una eventual baja de Pérez en el PP -y la pérdida de la Presidencia del Parlamento que esa baja podría forzar, según las fuentes consultadas por este periódico- dejaría vacante uno de los cargos institucionales más relevantes de Canarias en un momento especialmente delicado, con los presupuestos autonómicos pendientes de tramitación antes de que acabe el año y con PP y Coalición Canaria obligados a mostrar unidad de cara a las elecciones de mayo. Su salida obligaría además a la Cámara a elegir un nuevo presidente o presidenta, un proceso que reabriría inevitablemente el reparto de cargos institucionales pactado entre ambos socios de Gobierno al inicio de la legislatura.
Fuentes del entorno de Domínguez defienden que la intervención en Lanzarote era “inevitable” para evitar que el enquistamiento del conflicto insular lastrara al partido en la recta final antes de las urnas. Fuentes próximas a Pérez, por su parte, atribuyen lo ocurrido a una maniobra de la dirección regional para desplazarla definitivamente del tablero canario, y no descartan que la ruptura tenga recorrido más allá de la pérdida de la dirección insular del partido.
Lo que ninguna de las partes discute es la magnitud del terremoto: por primera vez en la historia democrática de Canarias, la dirección de un partido interviene en la organización insular que lidera quien preside el Parlamento autonómico, una crisis que ya no es solo del PP, sino también, de facto, del Gobierno de Canarias.
La lucha interna en Lanzarote
Astrid Pérez cesó en marzo como secretario general insular a Jacobo Medina, que ocupaba este cargo de confianza desde 2019. Pérez justificó su decisión en que es su “responsabilidad como presidenta conformar un equipo orgánico fuerte’’.
María Jesús Tovar, afín a Astrid Pérez, sustituirá a Jacobo Medina en este puesto, así como también lo ha sustituido como vicepresidenta del Cabildo de Lanzarote. Desde enero, Medina solo está al frente de la Consejería de Obras Públicas, Oficina Técnica y Parque Móvil, tras perder también el área de Planificación y Proyectos. Entonces, la versión oficial aseguraba que se trataba solo de “algunos ajustes a mitad de la legislatura’’.
Sin embargo, fuentes consultadas por esta redacción apuntaban a una lucha de poder interna. Según estas fuentes, el cese de Medina habría sido una decisión de Astrid Pérez con el propósito de mantener el liderazgo que ostenta en la organización desde hace 17 años.
Según informa Canarias Ahora, el vicepresidente de Canarias, Manuel Domínguez (PP), cree que su socio (Coalición Canaria) no tendrá peso en el Congreso y que Vox copia el mensaje de su partido y lo “vende” mejor Jacobo Medina, quien encabezó la lista electoral del PP en las elecciones al Cabildo insular en 2023, seguido de Ángel Vázquez, Francisco Javier Aparicio y María Jesús Tovar.
Fue después de estos comicios cuando Astrid Pérez, cabeza de lista del PP en el municipio de Arrecife, renunció a la Alcaldía para ser presidenta del Parlamento de Canarias. La sustituyó al frente de la capital Yonathan de León, vicesecretario de Organización del PP en Lanzarote y quien ha trabajado codo con codo con Jacobo Medina en lo que va de legislatura.






