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La vuelta al curro tras las vacaciones da descanso al ocio y activa el negocio

Llegan tres grandes novedades al mercado laboral: la jubilación ‘autónoma’ (en vigor desde el 28 de agosto), un perfil mucho más enfocado en la eficiencia tecnológica y cambios en el entorno regulatorio
La vuelta al trabajo tras las vacaciones da descanso al ocio y activa el negocio
El final de las vacaciones estivales implica recuperar rutinas. DA
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La tradicional vuelta al curro de septiembre coincide con la entrada en vigor de una reforma histórica. Es más, llegan tres grandes novedades al mercado laboral: la jubilación más flexible (desde el 28 de agosto), un perfil mucho más enfocado en la eficiencia tecnológica y cambios en el entorno regulatorio.

El real decreto 416/2026 cambia las reglas del juego para incentivar el regreso al empleo. Quien lleve al menos 6 meses jubilado y quiere reincorporarse con una jornada de entre el 55% y el 80% recibirá un extra del 25% calculado sobre la pensión que ya venía cobrando. Para los asalariados por cuenta ajena, el límite de la jornada a tiempo parcial compatible se amplía a un rango de entre el 33% y el 80% (desde el 25% y el 75%). Por primera vez se abre la puerta a que los trabajadores por cuenta propia compatibilicen su actividad con la pensión bajo este régimen flexible, siempre que no hayan estado registrados como autónomos los tres años previos a jubilarse.

La reducción de jornada a 37,5 horas semanales irá acompañada de un control de fichaje digital obligatorio para evitar fraudes. Aquellos asalariados que regresan tras una baja médica de larga duración (más de 180 días) podrán hacerlo de forma gradual, combinando media jornada de trabajo y el 50% de la prestación por incapacidad temporal.

El final de las vacaciones estivales implica recuperar rutinas, reactivar proyectos y encarar una etapa clave para cumplir los propósitos del año. También exige adaptarse a una forma de trabajar cada vez más condicionada por la inteligencia artificial, la automatización y la necesidad de lograr mejores resultados con más criterio y eficiencia. Las empresas buscan profesionales capaces de “convertir la tecnología en resultados concretos, trabajar con mayor autonomía y mantener el juicio crítico ante la automatización de tareas y decisiones”. Ya no basta con conocer nuevas herramientas. La diferencia estará en saber dirigirlas, supervisarlas e incorporarlas de manera útil al trabajo diario.

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La capacidad para verificar contenidos generados por la IA se consolida como una competencia transversal. DA

La escuela de negocios ISDI, especializada en transformación digital e inteligencia artificial, identifica cinco habilidades que cobrarán mayor relevancia durante el último cuatrimestre de 2026: configurar, supervisar y coordinar agentes de IA; pensamiento crítico frente a contenidos generados por la inteligencia artificial; automatización de procesos cotidianos (transformar las tareas repetitivas en flujos de trabajo más ágiles); gestión de la atención y priorización (distinguir lo urgente de lo importante, proteger espacios de concentración y organizar el trabajo según su impacto), y traducción de retos de negocio en casos de uso de la IA (conocer qué problema merece ser resuelto con inteligencia artificial, fijar el objetivo y elegir la solución adecuada).

Se presenta una oportunidad para recuperar el ritmo y revisar.

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