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Guía de Isora enseña a Tenerife a afrontar un volcán en uno de los mayores simulacros de Europa

Volcanex movilizó a 1.500 personas en 28 ejercicios simultáneos, con una erupción ficticia que desalojó Chirche, Aripe, un hotel, un centro de mayores y el Parque Nacional del Teide
La UME retira de su iglesia a la imagen de la Virgen de la Luz. DA

Guía de Isora despertó ayer con olor a tierra mojada. Había llovido toda la tarde anterior y buena parte de la madrugada, y el pueblo arrancaba la jornada con la calma de cualquier día gris, entre los primeros cafés.

En ese mismo instante, se accionaba el interruptor de un dispositivo que movilizaría a toda la Isla. El causante era Volcanex 2026, el simulacro insular de preparación y respuesta ante el riesgo volcánico organizado por el Cabildo de Tenerife, y su primera hipótesis planteaba lo impensable, una erupción en las cumbres del municipio.

Durante algo más de cinco horas, unas 1.500 personas de más de 70 instituciones participaron en 28 ejercicios repartidos por la vertiente suroeste, entre los municipios de Santiago del Teide, Adeje y Guía de Isora, con el apoyo de 33 drones y sometidas a incidencias aleatorias pensadas para poner a prueba la operatividad, la capacidad de respuesta y la cadena de mando. También participaron más de 400 alumnos, junto a un amplio despliegue de cuerpos: Brifor, UME, Policía Canaria, Policía Local, Guardia Civil, Protección Civil, Bomberos Voluntarios, Consorcio de Bomberos de Tenerife y Cruz Roja, además del Ejército de Tierra.

Es el segundo gran ejercicio insular de riesgo volcánico, tras el celebrado en Garachico en septiembre del año pasado, y en palabras de Rosa Dávila, presidenta del Cabildo de Tenerife, “uno de los mayores simulacros de este tipo realizados en Europa”.

“Es muy importante para la población tener cultura de la prevención. Vivimos en un territorio volcánicamente activo. Debemos tener conciencia de que en cualquier momento puede ocurrir un evento volcánico”. Con esa advertencia arrancó la jornada.

REALIDAD Y FICCIÓN

Todo el operativo dependía del Puesto de Mando Avanzado (PMA) del polideportivo isorano. Desde allí, la alerta se desató en tres fases, cada una marcada por un aviso ES-Alert en los teléfonos móviles de toda la Isla. El primero, a las 09.00 horas, activó el semáforo naranja en toda la Isla. El segundo ordenó la evacuación de Chirche y Aripe. El tercero puso fin a la emergencia.

La realidad y la simulación convivieron en el mismo escenario. Dávila compareció primero ante los medios en una intervención auténtica: “Esto es una rueda de prensa real”, aclaró.
Minutos después, ya dentro de una suerte de comparecencia de urgencia ficticia, se dirigía a la ciudadanía tras una reunión en el puesto de mando. En ella, la presidenta anunciaba que el semáforo de riesgo volcánico pasaba a naranja y que se declaraba la alerta ante “una posible erupción en el suroeste de la isla”. Toda la maquinaria se ponía a rodar.

Dentro del papel de presidenta en plena crisis, Dávila pidió “calma” y anunció las primeras medidas. Se decretaba el cierre del Parque Nacional del Teide y el conjunto de la Corona Forestal, se pedía el apoyo del Ejército de Tierra y se procedía a evacuaba de forma prioritaria a las personas vulnerables, con discapacidad y mayores. “No vamos a esperar a que el riesgo se materialice para tomar decisiones que permitan proteger vidas”, afirmaba.

El director científico del Pevolca, Itahiza Domínguez, describió un escenario de sismicidad desencadenando en las últimas horas, que se concentraba entre 0 y 2 kilómetros de profundidad, con terremotos de magnitud 4, deformación del terreno, cambios en la emisión de gases y señales de intrusión magmática.

Tres ejercicios simultáneos arrancaron con el primer ES-Alert. En el hotel Las Terrazas de Abama, 73 figurantes hicieron de turistas confinados y luego evacuados hasta el pabellón de Las Torres, en Adeje. En el Hogar Santa Gema, en Santiago del Teide, cerca de medio centenar de figurantes pasaron por un triaje individual que fijó el destino y el transporte de cada residente, simulando afectaciones tales como las de movilidad reducida. En el Parque Nacional del Teide, el dispositivo se centró en los observatorios astronómico y atmosférico, y en un rescate simulado en el refugio de Chasogo.

A las 11.13 horas el guion, dentro del propio guion, dio un vuelco. Un terremoto simulado de magnitud 6, “acompañado de réplicas y desprendimientos”, llevó a ordenar la evacuación de las personas vulnerables del casco y de los dos núcleos de medianías. “El plazo para que se produzca la erupción es corto”, advertía el mando. A las 11.21 horas llegó el segundo ES-Alert, con la orden de desalojar Chirche y Aripe. Unos 300 vecinos salieron de sus casas. “Hemos recogido lo más importante: las escrituras de la casa, los medicamentos y el seguro”, contaban algunos de ellos, que además se implicaron de buen grado en el despliegue.

Las carpas de Cruz Roja montadas en la plaza de Garachico funcionaron como punto de recepción de los vecinos. Allí cada evacuado quedó registrado para poder seguir su situación, pasó una valoración sanitaria y de movilidad y recibió alojamiento provisional en los hoteles de la zona. Mientras tanto, los drones sobrevolaban la zona para que los vecinos albergados vieran el estado de sus viviendas.

Anteriormente, los bomberos intervinieron en la calle principal del municipio en dos ejercicios simultáneos, el rescate de los ocupantes de un coche tras un desprendimiento y la evacuación con escalera de una persona con movilidad reducida desde su vivienda.

El dispositivo incluyó también a los animales. Sonsoles García, secretaria del Colegio de Veterinarios, explicó que uno de los problemas más habituales para los equipos de emergencia es que muchas personas “se niegan a dejar atrás a sus mascotas”.

“Un éxito”

A las 14.05 horas, el tercer ES-Alert dio por terminada la emergencia y, con ella, el simulacro. Rosa Dávila compareció por tercera vez, ya fuera del guion, para hacer balance: “Un éxito”.
Los responsables del ejercicio subrayaron que una parte fundamental del trabajo se centró en la población vulnerable y en los núcleos isoranos, aquellos puntos donde una emergencia real “se gana o se pierde”.

El itinerario de simulacros insulares continuará en los próximos meses con un ejercicio de características similares en Vilaflor de Chasna, que en un principio estaba previsto junto al de Isora, y con otro dedicado a la protección del patrimonio histórico, que se celebrará en noviembre en San Cristóbal de La Laguna.

Tenerife cerró así una jornada en la que la ficción sirvió para ensayar lo que nadie quiere vivir. Ante tal despliegue y con la ficción estampándose de bruces contra las narices, cabe pensar que en una isla volcánica, la prevención no es opcional.

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