Polvos y lodos
Las calles del centro de La Laguna invitan a vagar de aquí para allá y a sentarse, si se tercia, en una terraza con biruji. Castañean los dientes, suceden escalofríos y lucimos el suéter que llevamos por si acaso. Tienen más ambiente que las de Santa Cruz, salvo en Carnavales, claro. Eso dicen. Incluso en



