Un grupo de arqueólogos ha descbierto una antigua ciudad maya, completamente desconocida hasta ahora, ha salido a la luz tras permanecer más de mil años oculta bajo la densa selva de la península de Yucatán. El descubrimiento, considerado uno de los más importantes de los últimos años en Mesoamérica, ha sido posible gracias al uso de tecnología de escaneo láser aerotransportado, conocida como LiDAR, combinada con posteriores trabajos arqueológicos sobre el terreno según un comunicado oficial.
El hallazgo de los arqueólogos se ha producido en la reserva ecológica de Balamakú, una extensa zona selvática situada en el estado mexicano de Campeche. En este entorno prácticamente inaccesible, los investigadores han identificado una ciudad maya de grandes dimensiones, con pirámides monumentales, plazas ceremoniales, complejos arquitectónicos y un campo de juego de pelota.
El equipo de investigación ha estado dirigido por el arqueólogo esloveno Ivan Ṡprajc, profesor universitario que trabaja en la península de Yucatán desde 1996. A partir de los datos obtenidos mediante escaneos LiDAR, los expertos lograron identificar anomalías en el relieve que apuntaban a la existencia de una gran ciudad enterrada bajo la vegetación.
Tras analizar la información aérea, los arqueólogos se adentraron unos 60 kilómetros en el interior de la selva para confirmar sobre el terreno la magnitud del descubrimiento. Allí encontraron una ciudad construida sobre una península elevada, rodeada de amplios humedales, lo que sugiere una planificación estratégica del asentamiento.
Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, el yacimiento ocupa unas 50 hectáreas y cuenta con tres grandes plazas rodeadas de edificios monumentales, además de patios interiores y calzadas que conectan los distintos sectores urbanos. Varias estructuras piramidales superan los 15 metros de altura, mientras que la principal alcanza los 25 metros sobre el nivel del terreno natural.
Uno de los elementos más llamativos es un complejo arquitectónico situado entre las dos plazas principales, formado por estructuras bajas y alargadas dispuestas casi en círculos concéntricos. En este espacio también se ha identificado un juego de pelota, un rasgo característico de los grandes centros ceremoniales mayas según los arqueólogos.
Arqueólogos descubren una ciudad maya oculta en la selva gracias al LiDAR
Los investigadores han bautizado a la ciudad con el nombre de Ocomtún, que en maya yucateco significa “columna de piedra”. Este nombre hace referencia a las numerosas columnas cilíndricas de piedra localizadas en el sitio, que probablemente funcionaban como soportes o accesos a las estancias superiores de los edificios.

A medida que avanzaban las excavaciones de los arqueólogos, el equipo localizó escalinatas monumentales, altares centrales y columnas monolíticas que conducían hacia el río La Rigueña. Estas estructuras sugieren la existencia de espacios destinados a rituales comunitarios, actividades ceremoniales y posiblemente áreas de mercado.
Los restos cerámicos hallados en superficie y en pequeñas catas indican que la ciudad alcanzó su máximo esplendor durante el periodo Clásico maya, especialmente entre los años 600 y 800 después de Cristo. No obstante, los investigadores consideran que el asentamiento sufrió importantes transformaciones alrededor del año 1000, coincidiendo con una etapa de crisis social e ideológica.
Según los arqueólogos, los cambios observados en los santuarios y plazas centrales reflejan una profunda transformación de la estructura política y demográfica de la región, un proceso que habría contribuido al colapso de la organización sociopolítica maya en las Tierras Bajas Centrales.
El yacimiento de Ocomtún se encuentra a una distancia de entre 18 y 31 millas de otras tres ciudades mayas descubiertas en la última década, lo que refuerza la idea de que esta zona fue un importante núcleo urbano y ceremonial. La exploración de la reserva de Balamakú continúa, y los investigadores no descartan nuevos hallazgos en los próximos años.