Una lista de 112 lemas crípticos, un santo medieval y una predicción inquietante que apunta al final del papado tal y como lo conocemos. La llamada «profecía de los papas», atribuida a San Malaquías, ha alimentado teorías conspirativas, estudios teológicos y controversias históricas durante siglos. Pero ¿qué hay detrás de esta supuesta visión del futuro de la Iglesia?
¿Quién fue San Malaquías?
San Malaquías de Armagh (1094–1148) fue un arzobispo irlandés canonizado en 1190. Según las crónicas, viajó a Roma en 1139 y durante ese peregrinaje habría tenido una serie de visiones sobre los futuros papas. Estas se plasmaron en un documento que no salió a la luz hasta 1595, cuando fue publicado por el monje benedictino Arnold de Wyon en su obra Lignum Vitae.
El documento contenía 112 lemas latinos, cada uno de ellos supuestamente relacionado con un futuro pontífice, comenzando con Celestino II (elegido en 1143). Los lemas son breves, simbólicos y enigmáticos, como «Pastor angelicus», «De gloria olivae» o «De medietate lunae». La última entrada hace referencia a «Petrus Romanus», el papa que, según el texto, presidiría la Iglesia durante una gran tribulación antes del juicio final.
¿Una revelación auténtica o una falsificación bien calculada?
Muchos historiadores consideran que la profecía es una falsificación del siglo XVI, diseñada probablemente para influir en el cónclave que eligió al papa Inocencio IX. De hecho, los lemas anteriores a esa época coinciden sorprendentemente bien con el perfil de los papas, mientras que a partir del siglo XVII se vuelven cada vez más vagos e interpretables.
Aun así, defensores de la autenticidad afirman que incluso los papas modernos encajan con los lemas. Por ejemplo, a Juan Pablo II se le asocia con «De labore solis», interpretado como “del eclipse del sol”, ya que nació y murió durante eclipses solares. Benedicto XVI, por su parte, fue vinculado al lema «De gloria olivae», por su pertenencia a la orden benedictina, relacionada simbólicamente con el olivo.
¿Quién es el último papa?
El actual pontífice, Francisco, es considerado por algunos como el último de la lista. Aunque no se le asocia directamente con un lema (sería el número 112), el texto final menciona:
«En la persecución final de la santa Iglesia romana reinará Pedro el Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida, y el juez terrible juzgará al pueblo.»
Francisco, nacido en Argentina como Jorge Mario Bergoglio, no parece tener ninguna relación evidente con “Pedro el Romano”, aunque algunos lo interpretan como un símbolo del retorno a la humildad y a las raíces apostólicas, similares a las del primer papa, San Pedro. Con su fallecimiento, muchos seguidores de las profecías han alertado al mundo.
¿Profecía apocalíptica o relato simbólico?
Más allá de las creencias personales, la profecía de San Malaquías continúa siendo objeto de análisis y especulación, especialmente en momentos de crisis dentro del Vaticano o del mundo en general. En tiempos de incertidumbre, las narrativas proféticas cobran fuerza, entremezclando religión, historia, misticismo y política.
Ya sea como simple curiosidad histórica o como advertencia críptica, este documento mantiene vivo el debate sobre el futuro de una institución milenaria, y sobre el lugar que ocupa la fe frente a los grandes cambios del siglo XXI.