Un pasajero ha sido detenido en Canarias, en el aeropuerto de Gran Canaria con un kilo de metanfetamina oculto en su equipaje facturado. La Policía Nacional ha arrestado al hombre como presunto autor de un delito contra la salud pública tras descubrir, en cuatro envoltorios disimulados en su maleta, una de las drogas sintéticas más peligrosas que circulan actualmente en el mercado europeo. La intervención se enmarca en la denominada Operación Heisenberg.
Según ha informado la Jefatura Superior de Policía de Canarias en un comunicado, la operación se llevó a cabo el pasado 29 de mayo, tras la llegada al aeropuerto de Gran Canaria de un vuelo procedente de Madrid. En ese momento, los agentes realizaron las correspondientes inspecciones sobre los pasajeros y sus pertenencias dentro del dispositivo permanente para prevenir la introducción de sustancias estupefacientes en el archipiélago.
Un kilo distribuido en cuatro envoltorios en Canarias
Los efectivos policiales han intervenido un kilogramo de metanfetamina, una droga sintética conocida popularmente como «tina», «cristal» o «meth». La sustancia se encontraba distribuida en cuatro envoltorios ocultos en el interior de una maleta facturada por el pasajero al embarcar en Madrid.

La metanfetamina es una de las sustancias con mayor capacidad adictiva conocida y sus efectos sobre la salud, tanto a corto como a largo plazo, son devastadores. Su consumo está asociado a trastornos psiquiátricos graves, daño neurológico permanente, lesiones cardiovasculares y deterioro físico severo. Su precio en el mercado ilegal europeo se sitúa entre los 40 y los 80 euros por gramo, lo que convierte la incautación de este miércoles en una operación de varios decenas de miles de euros en valor de mercado.
El tráfico de metanfetamina hacia las Islas Canarias se realiza, según la Policía Nacional, desde diferentes puntos del continente europeo a través de conexiones aéreas regulares.
Canarias, un destino en el radar de la red europea de metanfetamina
La Policía Nacional ha recordado que las investigaciones constatan que gran parte del tráfico de este tipo de sustancias con destino a las Islas Canarias se realiza desde diferentes puntos del continente europeo a través de conexiones aéreas regulares. Es decir, no llegan en grandes cargamentos marítimos, sino por avión y en pequeñas cantidades, a través de transportistas particulares —los conocidos como «mulas»— que aprovechan vuelos comerciales habituales para introducir la droga en el archipiélago.
El archipiélago de Canarias ha sido identificado en el último año como un punto sensible en el mapa europeo de las drogas sintéticas. El precedente más relevante es la denominada Operación Saga, en cuya primera fase, finalizada en 2024, se intervinieron 1.800 kilos de metanfetamina entre Tenerife, Madrid, Valencia y Alicante. Aquella incautación fue la segunda mayor de toda Europa y desmanteló el principal punto de abastecimiento de metanfetamina del continente, vinculado presuntamente al cártel mexicano de Sinaloa. La segunda fase de la Operación Saga concluyó en enero de 2026 con nuevas detenciones y la incautación de un cargamento adicional.
El detenido, a disposición judicial
El pasajero arrestado en el aeropuerto de Gran Canaria ha sido puesto a disposición de la autoridad judicial competente, que será la encargada de determinar las medidas que correspondan en función de las circunstancias del caso. La investigación, según la propia Policía Nacional, continúa abierta para esclarecer la totalidad de los hechos, lo que incluye determinar el origen del cargamento, posibles cómplices y el destino que tenía previsto en el archipiélago.
La Operación Heisenberg en Canarias se enmarca en los esfuerzos continuados del Cuerpo Nacional de Policía para combatir la introducción y circulación de sustancias estupefacientes en el archipiélago canario, con el objetivo de preservar la seguridad y la salud pública. Los controles en los aeropuertos de Gran Canaria y Tenerife se mantienen reforzados de manera permanente, especialmente sobre las conexiones procedentes de la Península y de otros puntos del continente europeo, donde se localizan los principales centros de distribución de metanfetamina detectados hasta la fecha.