Si bien es cierto que Teka siempre se ha caracterizado por poner el diseño y la innovación en el centro del desarrollo de sus productos, hay otro aspecto que vienen trabajando desde hace un tiempo y que refuerza su propuesta de valor: la de Teka por la sostenibilidad.
Poniendo el foco en la parte ambiental, Teka cuenta con una red internacional de centros productivos que operan bajo sistemas de gestión ambiental normalizados. Una parte significativa de estas instalaciones ya cuenta con certificaciones conforme a la norma ISO 14001, mientras que otras avanzan en procesos de implantación y verificación. La aplicación de estos sistemas permite estructurar la identificación de impactos ambientales, definir procedimientos de control y aplicar medidas preventivas orientadas a reducir los efectos derivados de la producción industrial en línea con los estándares de sostenibilidad que se le exigen hoy a las compañías.
Cómo se organiza la gestión ambiental en Teka
En la mayoría de los centros productivos de Teka existen departamentos internos de seguridad, salud y medio ambiente, junto con servicios de asesoría especializada que supervisan el cumplimiento de los procedimientos ambientales. Estas estructuras facilitan un seguimiento continuado de los riesgos asociados a la actividad industrial y permiten aplicar medidas específicas relacionadas con emisiones, residuos y consumo de recursos, en función de las características de cada planta.
Dentro de este modelo, la evaluación de riesgos ambientales ocupa un papel relevante. Teka integra factores ambientales en sus procesos de análisis junto a otros riesgos operativos y regulatorios, lo que permite anticipar escenarios vinculados a cambios normativos, fenómenos climáticos o incidencias propias de la actividad industrial. La gestión del riesgo ambiental se articula como un elemento del sistema de control interno, con procedimientos definidos y mecanismos de seguimiento periódico.
Asimismo, la prevención de la contaminación constituye otro de los ejes del enfoque ambiental aplicado por Teka. Las instalaciones productivas disponen de las autorizaciones administrativas correspondientes en materia de emisiones y aplican las medidas exigidas por la normativa local. Los procesos industriales incorporan controles periódicos y actuaciones de mantenimiento orientadas a reducir impactos ambientales, junto con iniciativas dirigidas a mejorar la eficiencia energética y a racionalizar el uso del agua dentro de las plantas.
Control ambiental en residuos, entorno y procesos industriales
En materia de residuos, Teka prioriza una gestión conforme a la normativa vigente mediante gestores autorizados. Tanto los residuos peligrosos como los no peligrosos se gestionan bajo procedimientos definidos que incluyen sistemas de documentación, control y seguimiento. Las plantas elaboran además planes de minimización orientados a reducir la generación de residuos en origen y a favorecer procesos de valorización, integrando estas actuaciones dentro de una dinámica de mejora continua de los procesos industriales.
La sostenibilidad se incorpora también a la relación entre la actividad industrial y el entorno. Las instalaciones de Teka se localizan en áreas urbanas o industriales, sin presencia en espacios protegidos ni zonas de alto valor para la biodiversidad. Esta localización facilita la aplicación de medidas de control del ruido, de las emisiones lumínicas y de los vertidos, contribuyendo al cumplimiento de las exigencias administrativas aplicables y a una convivencia adecuada con el entorno inmediato.
Por último, la cadena de valor constituye otro ámbito clave de integración de criterios ambientales. Teka incorpora requisitos de sostenibilidad en la selección de proveedores, en la gestión logística y en el diseño de productos, considerando aspectos relacionados con materiales, eficiencia y ciclo de vida. Este enfoque permite extender la gestión ambiental más allá de las plantas productivas e integrarla en distintas fases del proceso industrial y comercial.