El nacimiento de un hijo es, en la mayoría de los casos, uno de los momentos más felices y esperados en la vida de cualquier persona. Sin embargo, cuando surgen complicaciones durante el parto, la alegría puede verse empañada por el miedo y, en el peor de los escenarios, por las consecuencias de una negligencia médica. Conocer tus derechos y saber qué se considera mala praxis en un parto es fundamental para las familias que se enfrentan a este tipo de situaciones.
Ahora bien, primero que nada, es importante diferenciar entre un riesgo inherente al proceso de dar a luz y un error evitable. Entender esto es clave para abordar las posibles lesiones en el recién nacido y en la madre. Para ello, es recomendable consultar fuentes especializadas en derecho sanitario, como el análisis sobre negligencias médicas durante el parto disponible en el portal de Bley Abogados, https://bleyabogados.es/negligencias-medicas/negligencia-medica-parto/. Ese es un muy buen punto de partida para adentrarse en este importante tema.
¿Qué se considera mala praxis en un parto?
Aclaremos algo, en el ámbito médico, la mala praxis o negligencia obstétrica no es lo mismo que un resultado insatisfactorio. Esta se define como el incumplimiento de la lex artis ad hoc, es decir, el incumplimiento de los protocolos, conocimientos y técnicas médicas generalmente aceptadas para un caso concreto.
En un parto, la mala praxis se configura cuando una actuación (o la omisión de esta) por parte del equipo médico (ginecólogos, matronas, anestesistas) ha causado un daño evitable a la madre o al bebé.
Causas principales de negligencia durante el alumbramiento
Las causas que suelen llevar a reclamaciones por negligencia médica durante el nacimiento se centran en la falta de vigilancia, la tardanza en la toma de decisiones o el uso inadecuado de herramientas, como veremos a continuación:
- Monitorización fetal deficiente: no interpretar correctamente los resultados de los monitores fetales (cardiotocografía), lo que impide detectar a tiempo el sufrimiento fetal.
- Retraso injustificado de la cesárea: demorar la decisión de realizar una cesárea de urgencia a pesar de las claras señales de riesgo vital para el bebé o la madre.
- Uso inadecuado del fórceps o las ventosas: la aplicación incorrecta o excesivamente prolongada de estos instrumentos puede causar graves lesiones en el recién nacido.
- Errores en la administración de oxitocina: un uso excesivo o mal controlado de los fármacos inductores del parto puede generar hiperestimulación uterina, poniendo en peligro al feto.
- Manejo incorrecto de las hemorragias: no actuar con la rapidez y los medios necesarios ante una hemorragia postparto de la madre.
Como verás, lo que distingue a una negligencia es que el daño era previsible y evitable con una atención diligente.
Lesiones más comunes en el recién nacido y la madre
Lógicamente, cuando se produce una negligencia en el parto, las consecuencias pueden ser devastadoras, afectando tanto al bebé como a la madre.
Lesiones del recién nacido
Las lesiones más comunes en el recién nacido derivadas de una mala praxis incluyen aquellas causadas por la falta de oxígeno o por el trauma físico:
- Parálisis cerebral (PCI): suele ser la consecuencia más grave y se produce cuando hay un sufrimiento fetal prolongado y una hipoxia (falta de oxígeno) severa, causando daños cerebrales irreversibles.
- Parálisis braquial o parálisis de Erb: se trata de una lesión de los nervios del cuello y hombro, generalmente causada por una excesiva o incorrecta tracción durante la extracción del bebé, especialmente en casos de distocia de hombros.
- Lesiones óseas: fracturas de clavícula o de cráneo debidas al uso traumático de instrumentos.
Lesiones de la madre
La madre también puede sufrir graves consecuencias debido a una gestión inadecuada del alumbramiento, como son:
Hemorragia postparto grave: no controlada a tiempo, puede poner en riesgo la vida de la madre.
Desgarros perineales de grado III o IV: son lesiones graves de la musculatura del suelo pélvico que no fueron diagnosticadas o reparadas correctamente.
Lesiones uterinas o vesicales: causadas durante la cesárea o la asistencia instrumental.
Frecuentemente, las secuelas de una negligencia obstétrica requieren rehabilitación y seguimiento médico de por vida.
Complicaciones durante el parto: ¿por qué ocurren?
Por su parte, los problemas durante el parto son situaciones que pueden surgir incluso con la mejor atención médica. Sin embargo, una complicación se puede convertir en un posible caso de negligencia cuando el equipo médico no la detecta a tiempo o no reacciona según el protocolo establecido. Para una visión detallada de los posibles escenarios de riesgo, puedes consultar la información referida a los problemas durante el parto en https://bleyabogados.es/problemas-durante-parto/.
Las principales complicaciones durante el parto que requieren una actuación rápida son:
- Distocia de hombros: es cuando el hombro del bebé se atasca detrás del hueso pélvico de la madre después de que la cabeza ha salido. Requiere maniobras específicas y rápidas.
- Placenta previa o desprendimiento de la placenta: estas condiciones pueden provocar hemorragias masivas que exigen una intervención inmediata.
- Prolapso del cordón umbilical: aquí el cordón sale antes que la cabeza, pudiendo quedar pinzado e interrumpiendo el flujo de oxígeno al feto. Esta es una emergencia obstétrica que requiere de una cesárea inmediata.
- Preeclampsia/Eclampsia: son complicaciones de la presión arterial materna que pueden requerir un parto inducido o cesárea de urgencia para proteger la vida de la madre y el bebé.
Por lo que podríamos decir que, la diferencia entre un buen y un mal resultado mucho tiene que ver con la velocidad y la pericia de los profesionales en el manejo de estas emergencias.
¿Se pueden intentar evitar los problemas durante el parto? ¿Cómo?
Aunque no todos los problemas son evitables, la prevención es el pilar de la seguridad en el alumbramiento. En tal sentido, es necesario que exista:
- Un riguroso control prenatal: la detección temprana de factores de riesgo, como la diabetes gestacional, la hipertensión o una posición fetal anómala, es crucial para planificar el parto en el centro asistencial adecuado.
- Una comunicación abierta: la madre debe conocer su historial médico completo y comunicar al equipo médico cualquier síntoma o preocupación.
- La elección del centro especializado: siempre se debe optar por hospitales con experiencia y recursos suficientes (personal especializado, quirófano disponible 24h) para manejar cualquier emergencia obstétrica.
- Consentimiento informado: es necesario entender los procedimientos a los que se somete la madre y los posibles riesgos de los mismos.
¿Qué se puede hacer en España ante situaciones de negligencia?
Como es de esperar, si una familia sospecha que las lesiones sufridas por el recién nacido o las secuelas en la madre son consecuencia de una negligencia médica evitable, tiene derecho a buscar justicia.
En España, las acciones ante la mala praxis en el parto suelen seguir dos vías:
- La vía penal: se reserva para los casos más graves donde se aprecia imprudencia temeraria o dolo, aunque es la vía menos común.
- La vía civil/contencioso-administrativa: es la vía más frecuente. Aquí, la reclamación por responsabilidad civil sanitaria busca obtener una indemnización por los daños y perjuicios causados.
En todo caso, el primer paso es siempre recopilar toda la documentación médica a la que haya lugar (historial clínico completo, facturas, informes de monitorización, protocolo de quirófano) y contactar con un bufete de abogados especialistas en negligencias médicas, ya que solo un experto en derecho sanitario puede determinar si la actuación médica se desvió de la lex artis y si existe una relación de causalidad entre el error y el daño sufrido.
Eso sí, es importante que sepas que, buscar asesoramiento legal temprano es crucial, ya que los plazos de prescripción en estos casos son limitados.