Los test de antígenos se han convertido en una herramienta fundamental para detectar las infecciones de COVID-19 provocadas en las últimas semanas por la variante ómicron.

La alta fiabilidad de sus resultados, principalmente en personas con síntomas, y la (hasta hace no mucho tiempo) facilidad para adquirirlos han favorecido su popularización ante un sistema sanitario que no da abasto fruto de la explosión de contagios que se está dando en España y en toda Europa.

Sin embargo, no todos los test rápidos de farmacia tienen la misma fiabilidad. La Autoridad Reguladora de Productos Sanitarios de Irlanda (HPRA, en sus siglas en inglés) ha recomendado retirar de las farmacias de forma preventiva las pruebas fabricadas por la compañía Genrui Biotech, debido a que se han notificado una importante cantidad de falsos positivos.

Estos test, junto con otras 20 marcas, también están autorizados para venderse en las farmacias españolas, aunque la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) no ha notificado ningún falso positivo por el momento.