El volcán de El Teide, símbolo natural de Tenerife y el pico más alto de España, vuelve a situarse en el centro de la atención científica tras la publicación de nuevos análisis que confirman una realidad conocida por los expertos, pero que sigue generando inquietud entre la población: el sistema volcánico sigue activo y presenta señales constantes de actividad interna, aunque sin indicios inmediatos de erupción.
El estudio, basado en datos recopilados durante los últimos años por organismos como el Instituto Geográfico Nacional y el Instituto Volcanológico de Canarias, reafirma que el Teide no es un volcán extinguido, sino activo, lo que significa que, desde el punto de vista geológico, puede volver a entrar en erupción en el futuro, aunque sin poder precisar cuándo.
El Teide mantiene actividad interna constante
Los científicos han confirmado que bajo el complejo volcánico Teide-Pico Viejo se siguen registrando pequeños terremotos, emisiones de gases y deformaciones milimétricas del terreno. Este tipo de señales son normales en volcanes activos y forman parte de su comportamiento natural.
Desde el Instituto Geográfico Nacional explican que estos movimientos sísmicos suelen producirse a gran profundidad y no representan un riesgo inmediato para la población. De hecho, este tipo de actividad ha sido registrada de forma continua durante décadas en Tenerife. El sistema volcánico del Teide entró en erupción por última vez en 1798, con la conocida erupción de Narices del Teide, dentro del actual Parque Nacional. Desde entonces, el volcán ha permanecido sin erupciones visibles, aunque nunca ha dejado de estar activo internamente.
Los expertos insisten en que actividad no es sinónimo de peligro inmediato. La vigilancia actual es constante y permite detectar cualquier cambio significativo con suficiente antelación.
La vigilancia científica es permanente en Tenerife
En Canarias existe uno de los sistemas de vigilancia volcánica más avanzados del mundo. Sensores sísmicos, estaciones GPS, análisis de gases y observación por satélite permiten monitorizar en tiempo real cualquier variación.
El Instituto Volcanológico de Canarias ha señalado en varias ocasiones que este tipo de actividad es habitual en islas volcánicas como Tenerife y que forma parte de su evolución natural.
Además, los especialistas recuerdan que una erupción volcánica suele ir precedida por señales mucho más intensas y claras que las actuales, como enjambres sísmicos continuos, deformaciones significativas del terreno o aumentos bruscos en la emisión de gases. Hasta ahora, ninguno de esos indicadores ha alcanzado niveles preocupantes en el Teide.
Canarias es una región volcánicamente activa
El archipiélago canario es la única región de España con volcanes activos. Todas las islas, excepto La Gomera, presentan actividad volcánica reciente en términos geológicos. La erupción más reciente en Canarias tuvo lugar en 2021, en La Palma, lo que recordó a la población que el archipiélago forma parte de una zona volcánica activa.
En Tenerife, sin embargo, los expertos consideran que el sistema se encuentra en un estado de actividad normal, dentro de los parámetros esperados. El Teide, además de su importancia científica, es uno de los principales atractivos turísticos del archipiélago, con millones de visitantes cada año.
Los expertos llaman a la calma
Los científicos coinciden en que la población no debe alarmarse. La actividad detectada entra dentro de lo normal y el volcán está siendo monitorizado las 24 horas. El objetivo de estos estudios no es alertar, sino comprender mejor el funcionamiento del sistema volcánico y mejorar la capacidad de prevención ante posibles escenarios futuros.
La ciencia ha avanzado enormemente en las últimas décadas y hoy es posible anticipar con suficiente margen cualquier cambio significativo. Por ahora, el Teide sigue siendo el mismo gigante silencioso que domina el paisaje de Tenerife, recordando que Canarias es, y seguirá siendo, un territorio moldeado por el fuego bajo la superficie.