Es funcionario de carrera y político de convicción. Guillermo Díaz Guerra ha llegado al Parlamento tras pasar por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, una dirección general autonómica, el Cabildo y la Subdelegación del Gobierno. Como portavoz de Sanidad, está curado en salud.
-¿Cómo se ve el panorama político nacional desde el Parlamento de Canarias?
“Se ve con expectativas. Y, sobre todo, con incertidumbre, porque lo que suceda tendrá repercusión en todo el territorio. Hasta con cierta ansiedad. El Partido Popular trata de tender puentes. El problema es que nos venimos encontrando puertas cerradas”.
-¿Esa incertidumbre por la inestabilidad se refleja en el Ejecutivo regional?
“Yo creo que la inestabilidad del Gobierno de Canarias no se debe a la situación nacional. Ellos [Coalición Canaria y el PSOE] tienen este matrimonio de conveniencia y está claro que a veces transparenta que es malavenido. Lo ponen de manifiesto en sus declaraciones públicas, en su actitud interior y en sus decisiones”.
-La última desavenencia conocida es por la ley del suelo…
“Sí, ha sido una sorpresa. La ley del suelo nos parece una buena iniciativa. En el Partido Popular siempre hemos estado apostando por eliminar el intervencionismo. Ahora mismo hay unas normativas del territorio que están limitando el desarrollo. En teoría se hace para la protección ambiental, pero la realidad es que el exceso de intervencionismo es una queja de cualquiera que quiera iniciar una actividad económica en Canarias. Sorprendentemente, el PSOE se enteró a la vez que los partidos de la oposición. Y parece que no están muy contentos. En el fondo nos merece mucho interés todo lo que sea suprimir trabas burocráticas; siempre, desde el máximo respeto al medio ambiente. Sin duda”.
-¿Rajoy debería apartarse para facilitar un pacto?
“Yo no soy quién para decir lo que tenga que hacer Rajoy. Yo sé que Rajoy, que es un hombre de Estado y siempre ha sido consecuente con sus actos, hará lo mejor que pueda para el bien de España. No sé si será dar un paso a un lado. Él es nuestro candidato y el que ha ganado las elecciones. Es el partido más votado, siete millones. No le propuso al rey formar gobierno porque no contaba con los suficientes apoyos”.
-¿Renovarse o desistir?
“La vida en sí es una renovación continua. Todos tenemos que renovarnos, en nuestros conocimientos, en nuestra actitud…. Y, por tanto, todos los partidos políticos deben renovarse. No deben estar anclados, tienen que estar abiertos a nuevas formas de participación, de comunicación, y el Partido Popular debe estar abierto a la renovación. Más en el qué y en el cómo que en las personas, que es una cosa en la que no entro”.
-¿Con primarias?
“El Partido Popular ya elige a sus dirigentes y candidatos mediante un sistema democrático. Nosotros empleamos el método de una elección indirecta a través de los compromisarios. Si hablamos de unas primarias al estilo del PSOE, que llega alguien con una tarjeta de crédito y apunta a cientos de simpatizantes, a favor de esas primarias asamblearias no estoy. Desde luego, soy consciente de que hay que mejorar la participación de los afiliados en las estructuras orgánicas. El congreso de este verano será el momento y el escenario de plantear hacia dónde y cómo nos renovamos”.

-¿A qué aspira un político con este perfil?
“Cuando alguien entra en política, lo hace con la vocación de mejorar el entono, el espacio y la sociedad en la que se van a criar sus hijos. No tengo aspiraciones personales en concreto. He tenido muchísima suerte de haber trabajado en labores de gestión, en la parte ejecutiva, en las cuatro administraciones: un Ayuntamiento, un Cabildo, en la Comunidad Autónoma y en la Administración General del Estado. Ahora me toca estar en el Parlamento y a lo que aspiro es a seguir aportando mis conocimientos, mi experiencia y mi forma de hacer las cosas. Lo que a veces echo de menos es que se compartan modelos de gestión para aprender y mejorar; porque, al fin y al cabo, independientemente de los tramos de competencias, el objetivo de una Administración es el servicio público”.
-Se ha demostrado que la renovación no es incompatible por definición con la experiencia…
“No. Insisto en que la renovación no pasa tanto por las personas como por el cómo se evoluciona. La experiencia es necesaria en los partidos y la nueva sangre te anima. Hay que hacer un equilibrio, efectivamente, entre la experiencia y el empuje de las nuevas generaciones. Todas las aportaciones han de sumar”.
-En la campaña electoral del 20 de diciembre de 2015 se confrontó la juventud de cuatro candidatos con la edad de Mariano Rajoy…
“El término no es antigüedad, sino trayectoria. La juventud de por sí no debería ser un mérito, puede jugar a favor o en contra. La experiencia es imprescindible cuando alguien quiere tener un puesto de responsabilidad en la Administración. No estamos para hacer experimentos”.
-¿El PP y Nueva Canarias se han repartido los papeles, un grupo ataca la gestión del PSOE y el otro la de Coalición Canaria?
“Cada cual hace las cosas lo mejor que puede. Nuestro objetivo no es atacar a un partido político, sino vigilar la gestión del Gobierno y también tenemos la capacidad de tomar iniciativas”.
-¿El talante del presidente es realmente diferente?
“Sí. Aunque sean los mismos socios, se nota un cambio de actitud. Existen unas relaciones entre las instituciones muy fluidas y están dando sus frutos”.





