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García Ramos, líder del PNC: “Debimos mantener la abstención y no votar ‘sí’ a Pedro Sánchez”

El diputado de CC-PNC cuestiona los ataques de Oramas a Podemos, partido en el que ha “descubierto" a nacionalistas. "Hay que actualizar nuestro programa y recuperar el electorado joven que nos ha abandonado", advierte, y opina que en Canarias "ahora no hay necesidad" de un referéndum como el que pide Cataluña.
Juan Manuel García Ramos, presidente del PNC, diputado regional en la alianza con CC. / SERGIO MÉNDEZ
Juan Manuel García Ramos, presidente del PNC, diputado regional en la alianza con CC, escritor y profesor de Literatura. / SERGIO MÉNDEZ

Juan Manuel García Ramos compagina la política y las letras. Preside desde 1998 el Partido Nacionalista Canario (PNC), aliado de Coalición Canaria (CC), y se sienta en esta legislatura en un escaño del Parlamento autonómico. Es el único diputado que tiene en su currículum un Premio Canarias, el de Literatura, como escritor, crítico y docente (es catedrático de Hispanoamericana en la Universidad de La Laguna).

En su condición de intelectual, tal vez cobre más sentido su respuesta a si defiende que Canarias se separe de España. “La independencia no es la panacea y suele castigar a los pueblos cuando improvisan; una nación se asienta y se fortalece con una cultura común, no sólo por ocupar un territorio”, declara. Y al hilo de esta cuestión, cree “sinceramente” que ahora “no hay necesidad de un referéndum” de audoteterminación como el que reclama Cataluña. “Nuestro nacionalismo es el nuestro, y el de los catalanes es el de los catalanes”, zanja.

No obstante, asegura que el PNC “no renuncia a una Canarias auténticamente autogobernada y autolegislada” pero insiste en la idea de que “en un mundo tan interrelacionado como el actual, todas las independencias son más que relativas”. Una reflexión con la que responde a por qué la alianza CC-PNC no muestra en las Cortes aspiraciones soberanistas como otros partidos nacionalistas.

Aunque el PNC mantiene una alianza con CC, eso no le impide desmarcarse a veces. Es el caso del cambio del sentido del voto -primero abstención y luego a favor- que protagonizó la diputada de CC-PNC en el Congreso, Ana Oramas en los dos intentos fallidos de investidura presidencial del líder socialista, Pedro Sánchez. “Yo me hubiera mantenido en la abstención, que fue una estrategia correcta y que nos dio visibilidad; en la segunda votación no había cambiado la correlación de fuerzas, y pues los 130 apoyos de Sánchez no llevaban a ningún lado”.

Tampoco comparte García Ramos la aversión mostrada hacia Podemos por la política lagunera -secundada por el propio jefe del Ejecutivo canario, Fernando Clavijo-, que no ha vacilado en advertir de que nunca votaría a favor de un Gobierno estatal en el que estuviera el partido que comanda Pablo Iglesias, pese a que CC-PNC no se haya posicionado de forma colegiada al respecto. “Yo me hubiese quedado callado sobre Podemos hasta que el panorama político español termine de despejarse”, se sincera el líder del PNC, quien además hace una segunda confesión sobre el partido morado: “En Podemos en Canarias he descubierto algunas personas con pensamiento nacionalista”.

En la entrevista con este diario, García Ramos prefiere, sin embargo, no ahondar en las causas de la herida que presenta CC-PNC al obtener el pasado 20 de diciembre el peor resultado de su historia en común y por separado en unas elecciones, con el 8,9% de los votos.

“Los últimos vientos políticos de la España peninsular han llegado a Canarias y también han hecho tambalearse los viejos repartos de poder en las instituciones insulares, en las que han entrado fuerzas emergentes, Podemos y Ciudadanos”. Pero a la pregunta de cómo hacer esa especie de refundación de CC-PNC que preconizan ya muchos de sus dirigentes y cargos públicos, entre ellos él mismo, no hace sangre: “Ahora se trata de actualizar nuestros programas de acción política y de recuperar un electorado joven que nos ha abandonado”.

La sociedad en la que ha perdido respaldo electoral CC-PNC (tuvo el 18,1% en las autonómicas de 2015) está sacudida por más de un 30% de paro y de pobreza. Ante esos problemas, el diputado defiende que el nacionalismo debe “promover la defensa de los canarios y residentes de larga duración a la hora de ocupar los nuevos empleos, es decir, una reforma laboral propia ”.

Además, aboga por dar “preferencia” en las obras públicas a las empresas canarias, “aspirar a una hacienda propia” y “estudiar que aseguradoras, bancos y hoteleros declaren beneficios en Canarias”. Objetivos que no ve inviables si se invoca la condición del Archipiélago como “nacionalidad” en el Estado de las autonomías.

Y, a vueltas con la cultura, en una reciente intervención parlamentaria, criticó la programación de la Televisión Canaria. “Me gustaría ver en ella información veraz y programas culturales y de debate de asuntos canarios de actualidad”, reivindica, no sé sabe bien si como diputado, como escritor, como nacionalista, como profesor, como ciudadano… Lo más probable es que sea un clamor coral de todos esos García Ramos.

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