
Las cifras no dejan lugar a dudas de que es un punto de interés turístico para la capital. Lo demuestran los más de 37.000 visitantes que tuvo en 2015 pero sobre todo, que de las 100 personas que lo visitan cada día, más del 70% son no residentes. Cuando hay cruceros la media diaria sube hasta los 200 y llegan al Palmetum a través de colaboradores como City Sightseeing o turoperadores como Iberoservice o TUI. Sin embargo, como admite el concejal de Turismo, Alfonso Cabello, aunque las cifras son buenas, no es suficiente. “Nos falta engarzarlo en la estrategia turística de toda la ciudad”.
Cabello detalla que Parque Marítimo SA, la empresa que gestiona el Palmetum, está realizando una política de comercialización turística con distintos turoperadores pero también de forma directa en distintos hoteles para propiciar que vengan grupos organizados. Aunque resulte contradictorio, tal y como explica el edil, el principal handicap del Jardín Botánico es que tiene un precio muy competitivo. “Estas empresas viven de la intermediación, cobrando un porcentaje sobre la entrada. Nosotros le damos una comisión del 50%, pero sobre una entrada de 3,5 euros y eso para ellos no hace atractiva la promoción del Palmetum, al menos hasta que no generemos un volumen lo suficientemente importante”, explica el edil. Para romper esa dinámica se van a hacer campañas de posicionamiento en origen, en el sur y norte de la Isla. “Queremos vender Palmetum Jardín Botánico dentro del destino que es Santa Cruz”, añade.
En el medio plazo se apuesta por trabajar con el bus turístico. “Pensamos en ofrecer una unidad de atracción a visitar compuesta por Auditorio, Castillo Negro, Parque Marítimo y Palmetum, y que en todo haya algo que ver”. El concejal defiende que este debe ser el año de consolidación del Palmetum, que, reconoce, sigue siendo el gran desconocido de los vecinos de Santa Cruz.
Para conseguir todos estos objetivos nada mejor que ofrecer novedades en un jardín en el que uno de sus principales valores ecológicos es que se levanta sobre lo que fue una montaña de basura, algo que incluso puede verse dentro del Palmetum. “Hemos querido que se vea tal y como es en realidad, que los visitantes entiendan parte de lo que nos hace distintos”, explica el biólogo de cabecera del jardín, Carlo Morici. Para este biólogo, el parque es su pequeño gran milagro, habla con verdadera pasión de sus bebés (las plantas que crecen en el invernadero), de los ejemplares que aún se están desarrollando y son únicos como una conífera acuática, que ya puede verse en el jardín o de la platanera sagrada de los dioses procedente de Nueva Guinea, que ‘sangra’ cuando se la corta y de la que Morici conoce la leyenda que sobre ella se cuenta y de la que incluso ha llegado a probar sus plátanos que una vez cocinados dice, saben a crema pastelera de limón.
Conscientes del trabajo que queda por delante, su gran baza por el momento son los más pequeños y los mayores que llegan cada semana al Palmetum. Colegios, asociaciones de tercera edad, universitarios y cruceristas componen el perfil tipo de las casi 8.000 visitas que ya se han registrado este año.
Islas de todo el mundo
“Después de dos años hemos podido empezar a poner orden en las cosas, crear nuevos jardines, rocallas, instalado 400 placas identificativas de aluminio, todo en los últimos meses” explica Morici. El biólogo añade que el Palmetum, “no es una colección de palmeras del mundo, es una colección de palmeras de las islas del mundo”. “No solo estamos buscando palmeras raras, sino también los frutales o las plantas útiles de estos archipiélagos para dar una cultura completa de las islas del Pacífico, del Caribe… Somos islas y nos tienen que interesar otras islas”, añade.
En los últimos años, asegura el biólogo, se han duplicado las colecciones de palmeras, para, en conjunto, tener fichados y registrados más de 1.600 especímenes, de los cuales 530 son palmeras distintas. Entre las exquisiteces que guarda el Palmetum, la parte de Nueva Caledonia es la más especializada.
Una de las novedades que los visitantes encuentran en el Palmetum es la parte dedicada a la flora canaria. “Hemos aprovechado la entrada para reproducir el bosque termófilo canario. Toda la entrada es la sección de flora canaria”, detalla Morici.
Entre los planes del Palmetum está el de convertirse en un templo para las aves autóctonas, las mismas que han decidido instalarse en el Jardín Botánico. “Hemos colocado nidos para que puedan criar los herrerillos, refugio de vegetación para que las gallinetas de agua puedan anidar y en el futuro queremos construir unas cabañas para el avistamiento de aves”, concluye el biólogo.
El Plan del Parque Marítimo como el complemento perfecto
Cuando esté aprobado el Plan Especial del Parque Marítimo, que Cabello espera que sea antes del verano, el Palmetum tendrá una opción diferente de explotación, con una cafetería en el interior, en la plaza del Caribe, a las que se suman las tres terrazas del cinturón exterior del Palmetum.




