baloncesto

Un tinerfeño viviendo el sueño americano

Jacobo Díaz Alejano triunfa en los Halcones Rojizos de la Universidad de Indiana Pensilvania de la NCAA 2
El tinerfeño, durante un encuentro con su equipo en Estados Unidos| UIP
El tinerfeño, durante un encuentro con su equipo en Estados Unidos| UIP
El tinerfeño, durante un encuentro con su equipo en Estados Unidos| UIP

La historia de Jacobo Díaz Alejano es similar a la de otros jóvenes tinerfeños, que ven en Estados Unidos una buena posibilidad para crecer. En su caso, las facilidades que da aquel país para compaginar estudios y deporte fueron fundamentales para, una vez concluida su vinculación con el Estudiantes, hacer las maletas e ir becado a la Universidad de Indiana Pensilvania, donde estudia Business Internacional y juega a baloncesto. Y lo hace muy bien.

“Entre estudios y entrenamientos, en equipo, individuales o en el gimnasio, hay poco tiempo para otras cosas. Es duro, pero se aprende mucho”, señala el Halcón Rojizo, que es como se conoce a los jugadores de esta universidad de compite en NCAA 2.

Con “cierto miedo” ya que no estaba demasiado seguro de que su nivel de inglés fuera el mejor, Joe Lombardi, su entrenador, se afanó en que el jugador lograra sus objetivos como “crecer físicamente” algo que era una de sus prioridades de cara a sus próximas metas: “Me gustaría que me llamara la preselección U20 este verano ya que es el ultimo año para poder ir con la selección española en categorías inferiores. Es una de mis máximas ilusiones”.

Mientras, sigue adaptándose a un día a día “con muchos estereotipos” al principio pero que, poco a poco, “no se diferencia demasiado” de la vida en España. “Una de las mayores diferencias es la comida. A día de hoy sigo teniendo algunos problemillas con el exceso de grasas o salsas que tienen”, destaca mientras se muestra ilusionado con la importancia que el deporte universitario tiene en Estados Unidos.

“Nuestros partidos comienzan con la interpretación del himno y hay animadoras y espectáculo al descanso como en las grandes competiciones. La media de espectadores es de 3.000 en cada encuentro. Una pasada para cualquier jugador”, señala mientras anhela su regreso a la isla en verano para volver a estar cerca de casa y para seguir entrenando.

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