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La Villa presume de carretas

En el municipio hay todavía unos cien carros construidos de forma artesanal y sin brasero que se engalanaban el domingo de la romería

Poseer una carreta era, varias décadas atrás, un gran honor en La Orotava. En su mayoría eran propiedad de las familias más pudientes que las tenían en sus fincas y las enramaban con hojas de palmeras y flores el domingo de romería. Luego se pasaron a decorar con motivos alegóricos, una labor a la que se le dedicaban varios meses con el fin de causar sensación en un día especial para todos los romeros.

También había grupos de amigos que se reunían para comprar los carros que se dejaban de emplear para las labores agrícolas. Algunos de sus miembros aportaban sus conocimientos para decorarlos, otros el local donde se guardaba, mientras que había quienes se encargaban de mantenerlos.

En ambos casos se distinguían porque eran totalmente cerradas, su base estaba decorada en un estilo, y no tenían brasero. “Este último es un invento moderno que en el municipio llegó como mucho hace 25 años, ya que antes la comida se llevaba toda preparada”, comenta Domingo Hernández, propietario de un carro tradicional y miembro de la Asociación de Carreteros, nacida hace un año y constituida formalmente hace unas semanas. Esta entidad tiene como objetivo velar por el buen uso, conservación y diseño de las carretas participantes en la romería en honor a los Santos Patronos, San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, que se celebra el próximo domingo.

[su_pullquote align=”right”]3.200 euros es el precio de una pareja de ruedas confeccionada por artesanos aunque puede alcanzar hasta los 3.800[/su_pullquote]

Su construcción era obra de artesanos, carpinteros y herreros. El trabajo de estos últimos era fundamental para el zunchado de las ruedas, una labor que consiste en reforzarlas con abrazaderas metálicas. Y aunque actualmente está en desuso, en el pasado era fundamental para los campesinos ya que las carretas se utilizaban para transportar los cultivos.

En el municipio todavía quedan unos cien carros tradicionales que se asemejan muy poco a los actuales tras eliminarse las trabas y los requisitos mínimos que se exigían para salir en el día de la romería. Pese a ello, en La Orotava todavía se puede presumir que unos 40 participan. Entre ellos, aunque pasa desapercibido, el de Victoria Zerolo, del Puerto de la Cruz, que aún conserva su matrícula y la licencia de este municipio. En la actualidad es propiedad de la Agrupación Folclórica Higa y puede tener entre 70 y 80 años, estima Hernández.

La citada asociación vela para que no proliferen los chasis de camiones, furgones y coches grandes y se intente volver a la rueda tradicional de madera, poniendo en valor el trabajo de los artesanos que todavía se dedican a construirla y a este tipo de transporte.

Precauciones
Las ruedas antiguas suelen ser de madera de eucalipto rojo y morera, llevan un aro exterior o zuncho de hierro que va incrustado a base de calor para que mantenga una presión bajo la madera. Se debe evitar que durante el año soporten el peso del carro y altas y altas temperaturas. También es recomendable que estén a la sombra y sin mojarse, porque la madera es un elemento natural que con el paso del tiempo se pudre. “Si está a la intemperie, este transporte sufre un deterioro importante y a los pocos años deja de existir”, recalca Hernández, quien ha pasado por todos los escalones de la romería, desde ser monaguillo y carretero hasta participar en las parrandas. y por lo tanto ha sido testigo de los cambios sufridos en los últimos años.

[su_pullquote]El plástico es uno de los materiales que se pretende evitar en las carretas, también que éstas se engalanen como carrozas en la romería[/su_pullquote]

Por todo ello, a sus propietarios les cuesta mantenerlas, dado que es necesario contar con un espacio idóneo para aparcarlas que no todos disponen. En este último caso, deben desmontarlas por completo y montarlas cada año, una tarea que no resulta sencilla y que requiere, además, mucho tiempo.
Pero fundamentalmente, se deben conservar en buen estado en aras de la seguridad, que es lo que debe primar por encima de todas las cosas en una procesión que congrega cada año a unas 25.000 personas y que desde 1980 ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Variedades
En la actualidad participan en la fiesta desde carros tradicionales, en los que se puede ver el mecanismo de frenado; los de alquiler, que están en todas las romerías incluso con la misma decoración; y construcciones que se han hecho con ruedas de camiones o furgones, que suelen ser más pequeños y son imitación de las carretas originales. Y aunque “desentonan un poco, algunas han sido confeccionadas con mucho cuidado”, reconoce Domingo Hernández.

La idea de la asociación es volver a crear un cariño por la carreta y partir de la calidad y no de la cantidad, también respecto a la vestimenta, “porque sino se corre el riesgo de perder las fiestas”, sostiene Hernández.

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Premios vinculados con las tradiciones y las fiestas: vino y cochino negro
La Asociación de Carreteros y la Sociedad Liceo Taoro organizan este año el primer Concurso de Carretas, al que pueden presentarse todas las que formen parte del recorrido romero el próximo domingo y que estén debidamente inscritas. Con el fin de crear un aliciente entre los participantes, los premios están vinculados a las tradiciones y a las fiestas, un garrafón de vino del segundo premio del XXXIII Concurso de Vinos, un cochino negro que se exponga en la feria de ganado y la posibilidad de elegir el puesto de salida en la romería de 2017.[/su_note]

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