
Menos nacimientos, más defunciones y una población cada vez más envejecida. Este es el reto al que se enfrenta la sanidad pública isleña en los próximos años, donde el sistema tendrá que hacer frente a miles de pacientes crónicos y personas mayores de 65 años. Por este motivo, la Consejería regional lleva meses trabajando en una serie de medidas específicas destinadas a estos colectivos, tanto a través de la Estrategia de abordaje a la cronicidad en la Comunidad Autónoma como en el Plan de Urgencias de Canarias. Este, según confirmó su responsable, Octavio Jiménez, incluye acciones dirigidas ex profeso para el colectivo de personas mayores, que según datos recabados por la Consejería concentran el 55% de los ingresos hospitalarios y el 25% de las urgencias.
“El 14% de la población de Canarias es mayor de 65 años, y este envejecimiento progresivo de la ciudadanía afecta a todo el sistema sanitario”, subraya Octavio Jiménez, quien deja claro que el abordaje de los enfermos crónicos pasa, entre otras cuestiones, por “reforzar la atención primaria y la domiciliaria y, dentro de los hospitales, por desarrollar circuitos específicos para pacientes frágiles, crónicos y mayores”.
En la misma línea se manifiesta el consejero de Sanidad, Jesús Morera, quien en reiteradas ocasiones ha expuesto que una de las principales “debilidades” del sistema público de salud es la atención a los pacientes crónicos y convalecientes, ya que “la asistencia se ha desviado hacia el paciente agudo, dejando de desarrollar acciones vinculadas a la prevención, promoción y educación para la salud que eviten el desarrollo de patologías crónicas o invalidantes”. En este sentido, el consejero destaca la importancia de avanzar en la implantación de herramientas de prevención, diagnóstico y atención de las patologías crónicas, para, así, mejorar la calidad de vida de los potenciales pacientes afectados por patologías crónicas. “El envejecimiento de la población y la demandas de los pacientes crónicos corren más que lo que los servicios públicos de salud podemos correr detrás de esos grupos de pacientes”, subraya Jesús Morera.
En el borrador del Plan de Urgencias, en relación a los pacientes crónicos, se establece que “es necesario aumentar la resolutividad de la atención primaria, dotando a los servicios de urgencias con alta frecuentación o alejados de su centro de referencia de medios diagnósticos para que puedan asumir con garantías patología urgente no vital”. “El drenaje de los servicios de urgencias de pacientes con indicación de ingreso hospitalario es uno de los condicionantes de las situaciones de sobreocupación. Si bien, del análisis de los indicadores funcionales relacionados con los ingresos urgentes en los hospitales en los últimos años se objetiva un incremento en la complejidad de los pacientes atendidos, que llevan implícito un mayor número de ingresos”, recalca el documento elaborado por el equipo de Octavio Jiménez. Este reitera que “el drenaje de los pacientes pendientes de ingreso a centros concertados o de bajo requerimiento, presentan unas demoras excesivas en los grandes hospitales, fundamentalmente en el Área de Salud de Tenerife, donde esta demora media es de dos días y medio”.





