
Catedrático de Parasitología de la Universidad de Valencia y presidente de la Federación Mundial de Medicina Tropical, Santiago Mas Coma (Barcelona, 1949) es asesor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y experto en patologías como el ébola o el zika. Esta semana ha participado en el Campus África, donde han lanzado un mensaje de “tranquilidad” sobre la epidemia que afecta a varios países americanos en estos momentos.
– En los últimos años la medicina tropical está en el epicentro informativo, a raíz de las epidemias de malaria, ébola y ahora el zika. ¿Realmente tienen tanta trascendencia estas enfermedades?
“No es que ahora se le esté dando más importancia porque tengan más difusión mediática, es que realmente en los últimos años tenemos una situación de emergencia de varias enfermedades, debido al cambio climático y el cambio global. Estos dos fenómenos se superponen y conducen a que algunas de estas patologías hayan incrementado sus prevalencias, con un número mayor de infectados; también aumentan las cargas, es decir, el número de parásitos que tiene un individuo es mayor; y el cambio global, y el hecho de que la gente viaje más, que haya más importación y exportación de ganado, de mascotas y de especies exóticas, hace que los organismos infecto-contagiosos no paren de viajar. A esto hay que añadirle lo que llamamos las modificaciones antropogénicas del medio, que son las que origina el hombre. Varios fenómenos se están superponiendo y acelerando cambios en estas enfermedades tropicales”.
– Es el caso del zika, que ha llegado hasta América desde otros puntos del planeta, ¿no es así?
“El zika se detectó originariamente en África central hacia mediados del siglo pasado, y con estos movimientos, este virus, que también se transmite por mosquitos, se extendió, pasando primero a Asia; ahora además ha mutado y se ha adaptado al hombre”.
– Y si ya se conocía el virus, ¿por qué no se ha podido frenar?
“Conocíamos el virus del zika desde hace tiempo, pero nadie le daba importancia, porque los cuadros clínicos que provoca en adultos no revisten gravedad. Es ahora cuando han aparecido casos de microcefalia y cuando el virus ha mutado, provocando incluso cuadros clínicos neurológicos. Pero, por ejemplo, en la última epidemia de zika en la Polinesia francesa, solo hubo un 1% de casos de microcefalia, mientras que en Brasil ronda ya el 29%”.
– El último estudio habla incluso de una relación indirecta entre el zika y el dengue…
“Cierto. Del dengue sabemos que hay cuatro cepas y que la segunda infección es más peligrosa que la primera, dando lugar a fiebres hemorrágicas, que incluso pueden provocar la muerte. El último experimento que se ha hecho en un modelo animal ha demostrado que el zika aprovecha la respuesta inmune a la infección por dengue para entrar en las células del organismo, lo que tiene unas consecuencias que explicarían lo que está ocurriendo en Brasil y el por qué se ha extendido en los últimos meses por América Latina”.
“España cuenta con expertos, capacidad y recursos para reaccionar ante cualquier epidemia”
– ¿Estas investigaciones facilitan el desarrollo de una vacuna?
“En el caso del dengue, como otras enfermedades transmitidas por mosquitos, en los últimos años ha habido ensayos y vacunas prometedoras, por lo que en principio no debe haber problemas para el desarrollo de una vacuna contra el zika. Pero en estas cosas no existe una certeza absoluta, y a veces hay problemas inesperados”.
– En Canarias existen proyectos de control de estos vectores, pero también hay miedo de que puedan establecerse aquí. ¿Es una preocupación real?
“Sí y no. Canarias son islas, y una isla es un ecosistema cerrado, donde la transmisión de una enfermedad vectorial va más rápido. Por ejemplo, cuando el virus del zika se introdujo en Puerto Rico y Cabo Verde, la explosión fue muy rápida. Pero no es lo mismo una situación así en Cabo Verde que en Canarias, que está en España, donde tenemos unos equipos de expertos en los diferentes aspectos de la enfermedad. Aquí hay excelentes entomólogos, virólogos o neurólogos, y encima tenemos la red de los centros de excelencia en enfermedades tropicales, que depende del Ministerio de Sanidad. Quiero decir, que la capacidad de vigilancia y respuesta que tiene España no es la de Cabo Verde, y estamos muy al día de los avances que se están dando en el tema del zika”.
– Ahora se acercan los Juegos Olímpicos, donde habrá una gran concentración de personas de diferentes países. ¿Pueden las Olimpiadas contribuir a que la epidemia se extienda todavía más?
“La alarma se ha intensificado, pero hay que estar tranquilos, porque el comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud lleva tiempo trabajando y todas las medidas están coordinadas con la organización de los Juegos. Toda esta información que se genera también nos sirve a nosotros, por ejemplo, para actuar ante posibles emergencias, porque si bien aquí no tenemos el Aedes aegypti, sí tenemos el Aedes albopictus (el llamado mosquito tigre), que también puede transmitir el zika”.
– Entonces, tenemos el vector pero no hay agente causal…
“Claro. Por eso, en el momento que detectamos un solo caso, lo paramos inmediatamente, como ocurrió en una ocasión con la malaria. Ese es el mensaje que hay que dar, que se está trabajando en materia de prevención para que no tengamos ningún problema”.
– En el caso del ébola, que ahora parece estar controlado, ¿podría volver a convertirse en un problema sanitario mundial?
“El ébola también es una enfermedad zoonótica, pero se transmite por contacto directo, por lo que es más fácil cortar la transmisión vectorial. Por eso, una vez diagnosticado el paciente, se aísla, para evitar la diseminación de la enfermedad. En el mundo rural, en el que existía la enfermedad, era más fácil de contener, pero no así en el medio urbano; por eso se nos fue un poquito de las manos”.
“De lo que pasó con el ébola Lo bueno es que aprendimos todos: el Gobierno, los expertos, la gente y los medios”
– ¿Se tardó en reaccionar?
“Claro que se tardó en reaccionar, porque la gente tiene que comprender que nadie sabía que el virus existía en esa parte de África. Hasta entonces, el ébola estaba en África central, y a nadie se le había ocurrido que podía estar en África occidental. De hecho, y es algo que no se ha divulgado, se detectó porque un médico del lugar le dijo a otro que varios de los pacientes tenían hipo, que es un síntoma que se da en un 15-20% de los casos de ébola, pero no en los otros virus que se estaban analizando. Esto hizo que lleváramos un retraso de unos dos meses, a pesar de que estuvimos a punto de erradicarlo cuando estaba en áreas rurales”.
– ¿Hemos aprendido de los errores cometidos?
“Lo bueno de lo que pasó con el ébola es que hemos aprendido todos. Por ejemplo, la OMS ahora va por delante en el tema del zika, a pesar de que muchos nos sorprendimos al principio por las medidas de prevención tan drásticas que se tomaron. También el mundo sanitario y los expertos aprendimos, porque ahora somos conscientes de que estos organismos pueden aparecer en cualquier momento y en un lugar donde no lo esperas. Y, en un tercer nivel, también ha aprendido mucho la gente y los medios de comunicación, que ahora saben que deben acudir a los expertos. Es algo que no se hizo en su día con el ébola, donde los responsables gubernamentales se equivocaron al no dejar el tema en manos de los expertos”.




