La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, anunció ayer que “Tenerife ha dado un salto significativo en su capacidad de saneamiento y depuración de aguas residuales. “En 2023, la isla contaba con capacidad para tratar el 52% de las aguas residuales que se genera, hoy es del 86%; una capacidad que llegará al 97%, prácticamente la totalidad de las aguas residuales, cuando finalicen la depuradora del área metropolitana y el sistema Arona-Este-San Miguel, cuya ejecución corresponde al Estado”.
Dávila destacó en el pleno insular que estos datos reflejan una transformación que va más allá de la construcción de nuevas infraestructuras. “Estamos cambiando la manera de entender el agua”, señaló, poniendo el foco en una estrategia basada en recoger, transportar, depurar, regenerar y reutilizar el agua, de manera que cada vez una mayor parte pueda volver al campo en lugar de convertirse en un recurso perdido.
En apenas tres años, Tenerife ha incrementado además un 65% su capacidad de depuración, pasando de 92.700 a 152.700 metros cúbicos diarios -60.000 metros cúbicos más al día-; mientras que la capacidad de regeneración ha crecido un 78%, de 80.500 a 143.500 metros cúbicos diarios -63.000 metros cúbicos más al día-.
Esto supone disponer de 23 millones de metros cúbicos adicionales de agua regenerada al año, que pueden destinarse al apoyo de la agricultura. Esta transformación cuenta con una inversión movilizada de 364 millones de euros, a la que se suman otros 147 millones de euros previstos en el nuevo convenio con Acuaes, lo que supone movilizar más de 500 millones de euros en saneamiento, depuración y regeneración.
A su juicio, “no estamos simplemente haciendo más grande el sistema de saneamiento y depuración de Tenerife. Estamos haciendo más grande el recurso del agua”.
Una estrategia que busca que una parte cada vez mayor del agua utilizada pueda regresar a Tenerife como agua regenerada para el campo, reduciendo al mismo tiempo la presión sobre los recursos naturales y sobre el litoral. “Más depuración. Más regeneración. Más reutilización. Y una mayor capacidad para proteger nuestro mar”, agregó.
La transformación se está produciendo en el conjunto de Tenerife, que ha pasado de contar con 8 depuradoras, solo 3 de ellas con capacidad de regeneración, a doce, de las que ocho ya pueden regenerar agua, mientras se prepara una decimotercera con misma capacidad.







