
Pese a que la incidencia está dentro de los parámetros habituales y es similar a la de la mayor parte de los centros hospitalarios del país, los pacientes canarios no solo están expuestos a las patologías que desarrollan fuera del recinto sanitario. También hay algunos que padecen graves complicaciones motivadas por las denominadas infecciones nosocomiales. Una de las más peligrosas es la causada por la bacteria Acinetobacter baumannii, que el año pasado afectó al menos a 42 personas en los hospitales isleños.
En concreto, según datos aportados por la Consejería de Sanidad, en 2015 se registraron 26 casos en el Hospital Insular de Gran Canaria, 6 en el Hospital Universitario de Canarias, 4 en el Doctor Negrín de Las Palmas y 2 en el José Molina Orosa de Lanzarote, en La Candelaria y en el Hospital General de La Palma.
En respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por la diputada de Podemos Noemí Santana, fechada el 23 de junio, la Consejería explica que “la Acinetobacter baumannii es responsable de numerosas infecciones nosocomiales, debido a su presencia persistente sobre superficies medioambientales secas e incluso en la piel del personal sanitario, lo que, junto con su gran facilidad para desarrollar resistencias, contribuye a la transmisión cruzada entre pacientes, particularmente personas con factores de riesgo”. Sanidad subraya que “en lo que se refiere a la mortalidad, dado el perfil de los pacientes más susceptibles de sufrir esta infección (existencia de una enfermedad de base grave, pacientes inmunocomprometidos, con ventilación mecánica prolongada, con antibioterapia previa, colonización previa por acinetobacter y estancia prolongada en la UCI), es muy difícil determinar la mortalidad atribuible a la misma, independientemente de la gravedad de sus enfermedades de base”.
Médicos y expertos consultados por este periódico recuerdan que se trata de una bacteria común en los hospitales (sobre todo en los quirófanos, la UCI y los servicios de Urgencias), muy resistente a los antibióticos, que se presenta “cuando no se dan las condiciones idóneas de desinfección”. Sin embargo, Sanidad ha manifestado en varias ocasiones que los centros hospitalarios del Archipiélago cuentan con protocolos de vigilancia y desinfección. Las mismas fuentes insisten en que en todos los hospitales se dan este tipo de infecciones, y que la incidencia aquí es similar a la del resto de centros hospitalarios del país (en torno a un caso por cada 10.000 estancias). El último brote importante de Acinetobacter baumannii ocurrió en 2006 en el Hospital Doce de Octubre en Madrid. Murieron 18 personas y tardó 20 meses en ser erradicado.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Una mortalidad que supera el 30% y que afecta sobre todo a la UCI
Las infecciones por la Acinetobacter baumannii ocasionan una importante morbilidad y mortalidad en los pacientes ingresados en los hospitales. La bacteriemia produce shock séptico en el 25-30% de los casos y tiene una mortalidad superior al 30%. Su mayor prevalencia se da en la UCI, donde su incidencia es hasta 84 veces superior a la del resto del hospital. Por ello, es fundamental implementar protocolos de vigilancia, limpieza y desinfección de estas unidades.[/su_note]





