A las 23.41 del 29 de febrero de 1960 el mundo se vino abajo en Agadir. Durante 15 segundos la tierra tembló como nunca antes lo había hecho en esta zona al sur de Marruecos. Un terremoto de 5.7 grados en la escala de Richter arrasaba la ‘Miami de África’ en el momento en que sus 40.000 habitantes dormían. Durante 15 segundos el ruido de aquel trueno ensordecedor derribó las frágiles estructuras de las construcciones sepultando 15.000 vidas. Dos días después toda la población superviviente fue evacuada por el peligro de las infecciones y el estado ruinoso de los edificios. Han pasado 56 años pero la huella de la catástrofe está muy presente entre los residentes.
Un convenio de cooperación cultural dirigido por Néstor Yanes, coordinador del Organismo Museos de Tenerife, ha permitido rescatar aquel episodio a través de una exposición sobre el antes y el después de Agadir. La muestra, que cuenta con los textos de Fernando Estévez, profesor de Antropología Social de la Universidad de La Laguna, tristemente fallecido este verano, fue inaugurada ayer en el centro de esta ciudad marroquí. El acto contó con la presencia del director general para África del Gobierno de Canarias, Pablo Martín Carvajal; la consejera insular y presidenta del Organismo Museos de Tenerife, Amaya Conde; la cónsul de España en Agadir, Leire Lozano; y Jamal Anwar, secretario general de la wilaya de Souss Massa. También asistieron el concejal de Hacienda de Santa Cruz, Juan José Martínez, y el gerente de la Sociedad de Desarrollo, José Miguel González.
La exposición, titulada ‘Memorias duraderas de un instante de catástrofe’, se expuso por primera vez en 2014 en el Museo de Historia de La Laguna y lejos de recrearse en la desgracia, recoge la capacidad de superación de una sociedad que fue capaz de reconstruir su futuro desde aquel terrible episodio.
Hoy, la nueva Agadir se levanta a dos kilómetros de lo que fue la ‘zona cero’. Camina hacia la prosperidad y es uno de los destinos turísticos pujantes (recibe un millón de visitantes al año) tanto a escala nacional como europea. Pero aquel día maldito que convertía en bisiesto el año 1960 sigue en el recuerdo de los habitantes de esta ciudad.




