
Las dos facciones del PSOE enfrentadas por el control del partido continúan sin ponerse de acuerdo en qué votar, ni cómo hacerlo, ni quién tiene derecho a ello: la reunión del Comité Federal que debería haber empezado a las 9.00 horas sigue bloqueada casi nueve horas después.
Según han informado fuentes socialistas, el único avance que ha habido en todas estas horas, la mayoría ocupadas en recesos, ha sido la constitución de la Mesa del Comité Federal, que finalmente han vuelto a integrar los mismos miembros que lo forman desde que Pedro Sánchez es secretario general: Verónica Pérez, en calidad de presidenta, Rodolfo Ares y Nuria Marín.
Sólo este paso ya ha costado varias horas y no ha conducido a más avances. En un momento, cuando se pensaba que comenzaba la reunión, se anotaron incluso turnos de palabra, que superaron de largo el centenar, pero este proceso se suspendió.
A partir de las 15.00 horas, después de un incidente entre Ares y Pérez que acabó con la intervención de Pedro Sánchez proponiendo la readmisión a los 17 dimitidos, ha habido alguna intervención, pero únicamente para tratar cuestiones de orden. Entre ellas, ha estado la de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, que ha llamado a la calma y ha defendido la votación del informe de la Comisión de Garantías, que pide la disolución de la Ejecutiva y la puesta en marcha de una gestora.
Pero por el momento, y mientras en el exterior se viven repuntes de tensión por la presencia de militantes partidarios de Sánchez, todo sigue encallado. Miembros de los dos sectores aseguran que desean buscar una solución, pero admiten que no se ve luz al final del túnel.
Pasadas las cinco de la tarde, afines a Sánchez y críticos discrepan en tres asuntos: los ‘pedristas’ quieren que puedan votar los miembros que se mantienen en la Ejecutiva, y cuya legitimidad no conocen los otros; que el voto sea secreto y que lo que se someta al Comité Federal sea la propuesta de celebrar un congreso extraordinario.
Mientras tanto, los críticos creen que la Ejecutiva ya no existe y, por tanto, no puede votar; defienden que hay que hacerlo a mano alzada, como se hace siempre en estas reuniones, y que el sujeto de la votación sea el dictamen de la Comisión de Garantías que da paso a una gestora.
Los dos ‘bandos’ aseguran que tienen los apoyos suficientes para que sus tesis triunfen. De hecho, todos atribuyen a los contrarios el temor a perder como causa de que se retrase la votación.
LOS CRÍTICOS NO CREEN QUE SÁNCHEZ SE VAYA SI PIERDE
De esta manera, parece que no ha surtido ningún efecto el llamamiento que hizo este viernes el secretario general, en una comparecencia sin preguntas en Ferraz, en la que pidió a sus compañeros que no se enredaran en asuntos reglamentarios y se centraran en el tema de fondo, que resumió de la siguiente manera: o congreso y ‘no’ a Rajoy, o gestora y abstención.
Sin embargo, los críticos no creen que del mensaje de este viernes se pueda deducir que Sánchez se fuera a marchar si pierde la votación sobre el congreso, en el supuesto caso de que lo aceptaran.
Los afines a Sánchez reconocen que si se somete a votación ese asunto, también sería difícil acordar los siguientes pasos. Según dicen, en el hipotético caso de que el líder del PSOE perdiera la votación, lo que quedase de Ejecutiva debería convocar un Comité Federal para que nombrara una ‘comisión política’ que fijara un congreso extraordinario.
Sin embargo, los críticos defienden que la salida de Sánchez debe llevar a una gestora que gestione con tranquilidad el relevo. Y los afines al secretario general no aceptarían que ese congreso se dilatara en el tiempo.
En la mente de muchos está que, si el secretario general pierde ahora esta batalla contra los ‘barones’, como la califican, podría presentarse para intentar volver a la Secretaría General.
LA POLICÍA FORMA UN CORDÓN DE SEGURIDAD
Ambiente muy tenso en #Ferraz cada vez que sale un miembro del #ComitéFederal: “Nos vamos a Podemos” pic.twitter.com/4xoU0mEHOK
— Javier Guzmán (@javierguro) 1 de octubre de 2016
Agentes de la Policía Nacional han formado un cordón alrededor del acceso a la sede del PSOE de la madrileña calle Ferraz para proteger la salida de los miembros del Comité Federal que han decidido abandonar el edificio durante un nuevo receso del tenso cónclave socialista, que se está celebrando este sábado con una profunda división en el partido.
La Policía ha tomado posición frente a la sede, con cinco agentes apostados en la entrada, ante el acoso que han sufrido algunos miembros del Comité como el aragonés Simón Casas, que ha sido perseguido por varias de las personas que protestan desde primera hora de la mañana contra los críticos del partido, defendiendo al actual secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
Casas ha sufrido el hostigamiento de los manifestantes durante unos 50 metros, hasta llegar a una cafetería donde estaban situados los agentes de la Policía Nacional que custodian la calle Ferraz. Aunque ha sido increpado por varias personas, no se ha producido ningún tipo de agresión, y la Policía no ha intervenido en ese momento.
“No es no”, “vendidos”, “traidores”… Algunos persiguen a miembros del #ComitéFederal por #Ferraz recitando las consignas como un mantra pic.twitter.com/uJ424Ve3Om
— Javier Guzmán (@javierguro) 1 de octubre de 2016
Sin embargo, la situación se ha repetido con otros asistentes al máximo órgano entre congresos cuando han puesto el pie en la calle, y un veterano miembro del Comité se ha quejado de que se estuviera permitiendo a los manifestantes acercarse tanto a la puerta de Ferraz.
Tras estos incidentes, la Policía ha reaccionado situando agentes en la entrada de la sede del PSOE. Cerrada al tráfico desde las 9.00 horas, la presencia de manifestantes en Ferraz ha sido constante durante toda la jornada, entonando consignas como “No es no” o “Pedro sí, Susana no”, aludiendo a la presidenta de la Junta de Andalucía.
A la hora de comer, y después de los momentos de tensión de la mañana, la protesta se había mitigado, pero el nuevo receso del Comité Federal ha vuelto a crispar los ánimos del grupo de manifestantes, que portan carteles mostrando su rechazo a la posible abstención socialista que permita un gobierno del PP, partido con el que han equiparado a la líder de los socialistas andaluces, blanco de sus insultos. “Susana y el PP, la misma mierda es”, han gritado.




