A.M.S./ Santa Cruz de Tenerife
La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria grave y no solo ataca a los perros, sino también a las personas. Si los dos schnauzer del conocido productor de televisión José Luis Moreno padecen, como sostiene, leishmaniosis -causada por la picadura de un insecto nocturno, el flebótomo-, daría un giro el revuelo que se ha organizado con la denuncia contra él por supuesta malnutrición de los animales. Moreno, además, lo atribuye a una venganza de una exempleada a la que no renovó el contrato. Pero quizá desconoce que él mismo y su entorno están expuestos al contagio de la enfermedad. Y las consecuencias pueden ser terribles.
Uno de los máximos expertos españoles en leishmaniosis, el catedrático de Parasitología de la Universidad de La Laguna Basilio Valladares, aborda esta enfermedad desde 1993, y advierte de los riesgos poco difundidos, que no solo afectan a perros (y otras especies animales), “sino también a humanos”.

La búsqueda de una vacuna por su parte, en colaboración con el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de Madrid, “va por buen camino”, y ya se experimenta con aparente éxito. “Puede estar lista en dos años”, anuncia.
En Cuzco (Perú) se registraron numerosos casos. Y el doctor Valladares cogió el toro por los cuernos y afrontó la Leishmania braziliensis en la selva cuzqueña de Quillabamba. Se puso manos a la obra para dar con una vacuna que evitara las malformaciones en el rostro humano a causa de este parásito. “Hay una variante cutánea, que origina llagas en la piel con forma de cráter, y otra mucocutánea, que arrasa labios, nariz y el septo nasal. Destroza la cara”.
Valladares y otro científico español, Vicente Larraga, del CIB de Madrid, cooperan en la actualidad en la solución de este problema, que, a pesar de estar muy extendido en España, pasa desapercibido. Los perros de José Luis Moreno -de confirmarse que padecen la enfermedad- rescatan esta patología animal y humana. Larraga trabaja con la Leishmania infantum (la que afecta a los perros), de la que puede decirse que, desde hace dos años, hay una epidemia en Madrid y en distintas provincias españolas. Canarias está exenta, salvo casos de animales importados.
Entretanto alumbran una vacuna de eficacia relevante, existen tratamientos, si bien los perros suelen ser sacrificados cuando sufren la enfermedad, pues pueden contagiar a las personas. En la Facultad de Veterinaria de Zaragoza se someten con éxito a vacunas experimentales. “Estamos en el proceso de perfeccionar con moléculas la vacuna, para que dé un resultado óptimo, pues en la actualidad tiene una eficacia del 40-50%”, señala Valladares.

El medicamento más conocido en Europa contra esta enfermedad es el leishcani. También se comercializa el glucantine, un antimonial que tiene efectos secundarios (incide en riñón y corazón) y se suele sustituir por un antifúngico, la anfotencina B, prescrita para humanos y animales “El animal sufre alteraciones; parece desnutrido porque el parásito le ataca al hígado y al bazo y altera su metabolismo; se le cae el pelo y presenta lesiones en la piel; puede ser mortal”. En Fuenlabrada (Madrid) se desató un “brote importante”, según Valladares, de la Leishmania infantum. “Y pasó al ser humano. El animal actúa como un reservorio, a expensas del mosquito flebótomo, y se transmite hasta alojarse en las personas. El contagio está demostrado, deben tomarse precauciones”.
En los parques de Fuenlabrada, la enfermedad se manifestó en las liebres y han optado por eliminarlas, según el investigador canario.”Pero no es el único foco”, precisó. “La Leishmania infantum está extendida por Córdoba, Málaga, Zaragoza, Barcelona y numerosas provincias de la España peninsular”.





