
Güímar protagonizó ayer más una escena de Berlanga que la de un simple pleno para cubrir el trámite de la toma de posesión de una nueva concejal, en este caso Verónica Jorge (CC), que suple la baja de Javier Mederos, a quien acomodaron en un área tributaria del Gobierno canario.
Todo resultaría normal si no fuera porque no fue una toma de posesión al uso. Más bien se trató de un homenaje en toda regla a quien fuera concejal güimarero desde 1999 hasta 2016, y en los últimos tres años socio incombustible de la popular Luisa Castro.
Que se sepa, a los concejales dimitidos no se le suelen hacer regalos, y en este caso a Mederos se le obsequió con la metopa con el escudo del municipio y una placa conmemorativa.
La secretaria municipal, sabedora de que se iba a tratar de ensalzar la figura de un político con el que nunca congenió, se escudó en una enfermedad para no acudir a la cita, incluso jugó al gato y al ratón con el libro de la Constitución y, finalmente, tuvo que ser la jurista Natalia Romero, novia de un edil popular, quien diera fe de todo lo sucedido.
Santos: “Antes de la EUC hay que arreglar y legalizar el emisario”
La secretaria de Güímar, Marisa Santos, aclaró ayer que en su informe de 20 folios sobre los estatutos de la Entidad Urbanística de Conservación (EUC) del Polígono Industrial “condiciona” el sentido favorable a que se tenga en cuenta que “es responsabilidad de la Asociación Mixta de Compensación (Fepes, La Caixa y Cabildo) el arreglar y legalizar el emisario submarino”, y que por tanto hasta entonces no se puede repercutir el coste en los empresarios n





