teatro

La desmemoria y la ignorancia que hacen a ‘Un hombre feliz’

La productora del programa de televisión En clave de Ja lleva al escenario del Teatro Guimerá una tragicomedia con acento canario
 Baltasar Isla, Carmen Hernández y Vicente Ayala dan vida a los personajes de Román Rodríguez. / Andrés Gutiérrez
Baltasar Isla, Carmen Hernández y Vicente Ayala dan vida a los personajes de Román Rodríguez. / Andrés Gutiérrez

“Lo que hace a un hombre feliz es la cercanía del amor y de la amistad, pero también la desmemoria y la ignorancia. No hay que pretender saberlo todo, en todo momento”. Esas son las claves que aporta el actor canario Vicente Ayala para llevar una vida más completa y dichosa. El intérprete da vida al protagonista del último trabajo de Cyrano Producciones -productora de En Clave de Ja-, Un hombre feliz, que tomará el escenario del Teatro Guimerá mañana a las 20.30 horas. La obra cuenta la historia de un veterano actor que repasa el texto de Ricardo III de William Shakespeare, que acaba de estrenar en el teatro, con la ayuda de su mujer. Cuando ella sale a comprar, un amigo de ambos llega a la casa y cuenta al actor que el teatro ya no existe, que hace tiempo que se suspendió la obra y que es él quien, hace cinco años, está casado con su mujer. La llegada de ella terminará por detonar el sorprendente giro que toma, de pronto, la situación.

Una tragicomedia actual y realista, inspirada en las ideas de Diderot descritas en La paradoja del comediante. “Él decía que el actor no debe sentir lo que siente su personaje, sino aparentarlo”, asegura Ramón Rodríguez, autor y director de la obra. También se inspiró en la tragedia de Ricardo III de Shakespeare, “un personaje que siempre está mostrando algo que no es”. Así nace el protagonista de Un hombre feliz, “cuya vida es una especie de ficción en la que, sobre todas las cosas, reina el amor”, concluye Rodríguez.

Al protagonista le acompañan sobre la escena un amigo, que interpreta el actor Baltasar Isla, y su mujer, a la que da vida la actriz Carmen Hernández. Para Isla su personaje “es el contrapunto de la obra, el que descubre el pastel, pero el que nos enseña a todos a tomar decisiones con más calma, sin prisas”. Por su parte, Hernández describe a su personaje como “distante y frío pero que encierra una capacidad de cuidar y amar muy grande, en ese punto me siento identificada”.

No es la primera vez que la obra ocupa un espacio en la agenda cultural canaria. Estrenaron hace un año en Gran Canaria, luego actuaron en el Teatro Leal, en el Auditorio de El Sauzal, y hace unas semanas en el Teatro Timanfaya. “Solo se ha representado cuatro veces, demasiado pocas para una producción de estas características. Y es que resulta muy complicado entrar en el circuito regional”, agrega el dramaturgo y director, Román Rodríguez.

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