
El optimismo está presente en el discurso del presidente del Cabildo a la hora de hablar sobre el futuro de la carretera del norte, y especialmente en lo que se refiere a su confianza a la hora de lograr que la Consejería regional de Obras Públicas que preside su compañera de partido, Ornella Chacón, cumpla con lo prometido y ponga dinero de las arcas regionales para corregir los fallos de una obra que ya supera los ocho años desde su inicio, y que ha gastado 22 millones de euros más de los que costaba.
Pestana también tiene un punto de recriminación – un tanto tímido – cuando afirma que “hay puntos donde hay continuos desprendimientos, donde hay problemas de seguridad y estamos descontentos”. De esa evidencia pasa a expresar que “estamos seguros de que se va a solucionar pero debe ser con el cumplimiento de los compromisos porque como Cabildo, tras recibir la obra, somos responsables de los daños que se puedan ocasionar a terceros”. Dicho de otra forma, cualquier incidente que la obra provocara, por ejemplo por efecto de un desprendimiento con daños sobre vehículos o personas, después de que el Cabildo reciba la carretera en términos administrativos, pasará a estar bajo su única responsabilidad.
Ni los grupos en la oposición en el Cabildo, Partido Popular y Podemos, pero tampoco los desesperados vecinos de Barlovento, especialmente tras días de lluvias y nuevos desprendimientos en la carretera, quieren a estas alturas ni oir hablar de confianza. Tampoco el alcalde de Barlovento, Jacob Qadri. Pese a todo el titular del Cabildo palmero sostiene, en un discurso mucho más optimista que el de su consejero de Infraestructuras, Jorge González, que “nos reunimos hace unos meses –concretamente hace siete meses- y había predisposición, estaban haciendo informes sobre algunos puntos del trazado que yo personalmente había señalado, además de los que se recogen en los informes técnicos que hemos enviado”.
Su discurso sobre la confianza en Ornella Chacón y su gabinete para que inviertan lo necesario antes de obligarles a recibir la obra se endurece según avanza. “Esto requiere de soluciones técnicas y la obra, quiero recordar, y las decisiones que se tomaron en su día cuando comenzó, la critiqué duramente poco tiempo después de ser elegido senador por la isla de La Palma. El diseño que se realizó de esa obra no era el correcto y no iba en la línea del tramo que se había ejecutado entre Puntallana y Los Sauces, donde se hicieron túneles y viaductos logrando mejorar la conectividad y la seguridad, acortando distancias. Pero no ocurre así como este tramo en la carretera del norte”, en referencia a la precaria situación de la vía en dirección a Barlovento.
Lo cierto es que hace ya casi un año, concretamente el día 11 de diciembre de 2015, la consejera de Obras Públicas del Gobierno de Canarias y miembro del mismo partido que Anselmo Pestana, el PSOE, se sentó junto a él en la sala de consejeros del Cabildo acompañada por el viceconsejero de infraestructuras, el palmero Alexis González, para garantizar que las arcas regionales cubrirían los gastos derivados de las obras que hay que ejecutar para corregir los numerosos fallos de la vía, especialmente en materia de seguridad. Sentada a aquella mesa, la recién nombrada consejera ya dijo que su consejería cubriría los gastos derivados de las nuevas obras. Pero fue más allá.
Aseguró entonces que había dado instrucciones a los técnicos para determinar en qué zonas hay que actuar, con qué coste económico público y con qué solución para que tenga viabilidad. De momento, el que más molesto está con esta situación, además de los miles de vecinos afectados, es el consejero de Infraestructuras, que espera tener pronto respuesta a la auditoría de la obra realizada por ellos mismos y después de actuar en varias ocasiones, corriendo con los gastos, para atender los desprendimientos y asegurar la calzada frente a las lluvias para garantizar la seguridad de los vecinos.




