El Consejo de Gobierno extraordinario delibera sobre el futuro del pacto regional

La revisión del Fondo de Desarrollo de Canarias (Fdcan) abocaría a la ruptura si las condiciones son leoninas para el PSOE, en medio de la tregua navideña que ha permitido aprobar los presupuestos

Reunión del Consejo de Gobierno de Canarias, presidida por Fernando Clavijo. / DA

A los cuatro consejeros del PSOE en el Ejecutivo de Canarias les chirrían los dientes ante el desasosiego por si van a comerse el turrón como altos cargos y si este es duro o del blando. La reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno del año podría ser la última del mandato de Fernando Clavijo (CC) con Patricia Hernández, Aarón Afonso, Ornella Chacón y Jesús Morera. O la primera en minoría. El 28 de noviembre se levantaron porque el presidente había dejado en sus sillas el acuerdo sobre el reparto del Fdcan sujeto con chinchetas. Luego, durante la tramitación final de los presupuestos de la Comunidad Autónoma para el ejercicio de 2017, limaron asperezas en una charla de sofá con la mediación de los servicios de arbitraje del PP. “¡Así no podemos seguir!”, exclamó Clavijo el miércoles en el Parlamento. Abrió un “periodo de reflexión” cuyo desenlace es esperado con el nerviosismo de la noche de reyes. Las sacas de carbón se amontonan junto a las dudas acumuladas en estos meses de inquietud. Aun cuando el futuro no está escrito, las intenciones de Fernando Clavijo se leen entre líneas. Un año y cinco meses después de la toma de posesión, deshoja la rosa para entregar los pétalos a las gaviotas. Ironías del desatino: CC y el PSOE decidieron en mayo de 2015, al comienzo de la ronda de negociaciones, excluir al Partido Popular de los pactos en los ayuntamientos y los cabildos. El primer éxito fue que los socialistas suspendieron los contactos por la “deslealtad” de Coalición Canaria al unirse con el PP en la corporación local de Santa Cruz de Tenerife. A continuación se sucederían los incumplimientos en cascada, hasta la detonación de la moción de censura en Granadilla de Abona.

El entonces candidato ya contemplaba un plan B, que guardaba bajo llaves, en aras del “entendimiento” y la “estabilidad”. La tranquilidad que buscaba lo ha perseguido como una pesadilla en el sueño al que se aferraba mientras aparecían indicios de una incipiente quiebra en la confianza.

Los socios concluyeron el 18 de junio la distribución “equitativa” de las áreas de responsabilidad, económicas (CC) y sociales (PSOE), basado en un programa de 5 ejes, y 80 páginas, que sería rubricado al día siguiente en Gran Canaria; en la víspera de que Fernando Clavijo y Pedro Sánchez hicieran lo propio en la capital tinerfeña. Patricia Hernández estaba convencida de que el otrora secretario general del PSOE accedería a la Moncloa. A la bola de cristal le agotaron las pilas: Sánchez fue apartado para facilitar la investidura de Mariano Rajoy. Ahora, el presidente de la gestora federal del PSOE y del Principado Asturias, Javier Fernández, recibe el apoyo del PP para las cuentas públicas regionales. El faro de Tazones alumbra el escarpado.

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