
Cristina Tavío Ascanio (Tenerife, 1969). Vicepresidenta segunda del Parlamento de Canarias. Licenciada en Derecho por La Laguna y máster en Derecho Europeo por la Universidad Libre de Bruselas. Durante 11 años presidió el PP tinerfeño. Dos años fue su secretaria general. Casada, un hijo. Podría seguir hablando, incluso de su padre, que fue un gran hombre y muy amigo mío. Cuando le cortaron las dos piernas a Antonio Tavío, a causa de la maldita diabetes, mi amigo decía siempre: “Estoy bien, pero un poco más corto”. Su abuelo José Antonio tiene erigido un monumento en los aledaños de Ten-Bel: fue un gran emprendedor. Su padre está inmortalizado con un busto en Amarilla Golf, mirando al mar: su entusiasmo nunca tuvo límites. Un ejemplo a seguir.
-¿Su padre es su referente?
-la norma es tratarla de usted-.
“Sí, mi padre fue un gran hombre. Como a él, me sobran los superlativos y desde mi trabajo parlamentario soy feliz impulsando la creación de empleo, porque es la mejor política social, la única justa”.
-Y, para abrir boca, ¿es verdad lo que se dice por ahí, que quiere optar a presidir el PP regional, cuando toque?
“Es una cuestión de números, de apoyos, pero me lo estoy pensando”.
-¿Eso es un sí o un no?
“Eso es un no lo sé”.
-¿Y se lo permitiría Gran Canaria, que es una fábrica de presidentes?
“Repito, no lo sé, ya digo que es una cuestión de apoyos; el único que ha anunciado su candidatura es Asier (Antona); tiene cualidades”.
-¿Por qué hay tanto miedo en cambiar la política? ¿Por qué no se pacta con empresarios y sindicatos? ¿Por qué no se vuelve al consenso?
“Magnífica pregunta. Serían buenos esos acercamientos pero, sobre todo, ver lo que podemos hacer por Canarias, desde Canarias”.
-Qué bien suena eso en boca de una mujer del PP.
“Es un momento óptimo para la reflexión y para el cambio: ver lo que funciona y desterrar lo que no sirve; pero desde aquí, a ser posible”.
-¿Es usted partidaria de pactar con el PSOE para gobernar las Islas?
“Si se dan los apoyos, ¿por qué no? Nuestra misión, en ese caso, será, prioritariamente, aparcar la contienda y centrarnos en la solución de los problemas de nuestra gente; así podremos avanzar”.
-¿Cómo ve a este Gobierno autónomo? ¿Tan fraccionado como dicen?
“¿Está usted ciego o qué? Los repartos de poderes que ejerce nos frenan, nos impiden avanzar”.
-¿Se reduce todo a una cuestión de dinero, de reparto de fondos?
“No, eso es demasiado simple. Por supuesto que el modelo económico tiene mucho que ver en lo que pasa, ¿cuál seguimos, el de Coalición Canaria (CC) o el del PSOE? He ahí la cuestión. Pero tampoco se puede vivir todos los días con un desencuentro, por cualquier cosa. No hay quien lo aguante”.
-¿Están ustedes esperando por la decisión de Madrid?
“No lo llevo yo”.
-¿Y los nuevos presupuestos canarios? ¿Qué pasará?
“Veremos el desarrollo de los acontecimientos. Yo por lo que abogo es por una buena ejecución, no como la actual, que es un desastre; y abogo también por la simplificación administrativa, porque la actual, engorrosa, es otro desastre. Aquí llegan los inversores y salen corriendo. Esto hay que detenerlo”.
-¿Por qué sostiene usted que los presupuestos de 2016 están mal ejecutados?
“Porque se ha dado la espalda a los emprendedores y al empleo, entre otras cosas. Y así nos va. Hablamos de lo que vamos a pedir, pero nos falta la ilusión de hacer, desde las islas, lo que Canarias necesita”.
-A lo mejor es porque CC quiere contentar a todo el mundo…
“Sí, se practica una especie de populismo; es curioso”.
-Deme una solución.
“Mire, si ejecutamos bien el presupuesto, si manejamos bien los recursos, no solo tendría que bajar el IGIC del perfume, sino de muchas cosas más, para que los turistas vivan una especie de paraíso de las compras en Canarias, por ejemplo, y así añadir un atractivo más a este destino”.
-Coincide usted con el presidente de los empresarios, José Carlos Francisco.
“Es lo que pienso. Ha llegado la hora de administrar nuestros ingresos, de bajar los impuestos, pero bien administrados, que la gente los vea. Y con un IGIC más reducido se multiplicarán las compras y se volverá a recaudar más; esto es de cajón”.
-Usted habla tres idiomas, es acomodada por casa, ha viajado, ha vivido años en Bruselas y tiene una visión muy global de su tierra. ¿En qué fallamos?
“En muchas cosas. Y ya que habla de idiomas, el otro día le escuché a Manuel Hermoso una referencia muy interesante sobre nuestras carencias lingüísticas. Fallamos en eso. Y en cuanto a lo de acomodada por casa, son mis hermanos los que intervienen en los negocios familiares, yo no”.
-¿Cuánto gana al mes como vicepresidenta del Parlamento?
“Está en la web del Parlamento; mi sueldo es público”.
-¿Qué opina de Carolina Darias, su presidenta socialista?
“Es seria y se estudia los temas”.
-¿Sustituir a Soria será una tarea fácil?
“No, para nada. Nadie había ganado unas elecciones como las ganó él”.
-El 13 de febrero se anunciarán los congresos regionales del Partido Popular. De verdad, ¿se ve con posibilidades?
“Yo me siento valorada, mi madurez y mi trayectoria creo que en el partido las reconocen. Cuando accedí a la presidencia del PP en Tenerife, ni teníamos diputados, ni gobernábamos y el partido no estaba implantado. En el 2013 me fui con la tarea hecha. No fue una labor mía solamente; hubo mucha gente que me ayudó”.
-Pero Gran Canaria lleva 18 años aportando presidentes, ¿no?
“Y no va a renunciar a ello, están mis compañeros en su derecho, pero yo no tengo nada que demostrarle a nadie. Creo que nuestra labor está siendo ejemplar, sin personalismos y sin capitalizar la gestión”.

-¿Ha llegado la hora de descabalgar a CC?
“CC parece que trabaja para ahuyentar a la gente de la política; al año protagoniza 365 días de disputas”.
-¿Es bueno el acercamiento PP-PSOE, a todos los niveles, Cristina?
“Es bueno para España, para rematar la recuperación económica, para no seguir endeudándonos, para muchas cosas”.
-Le estoy oyendo mucho hablar de que sería conveniente resolver nuestros problemas desde aquí.
“Sí, desde Canarias y por Canarias, con un PP que esté cerca de nuestra gente y escuchando atentamente lo que nuestra gente está pidiendo”.
-¿Con reformas?
“Con reformas profundas y no solo de la Ley Electoral, que es lo que siempre sale a relucir cuando se habla de ellas”.
-Por cierto, ¿le afectó mucho la muerte de Rita Barberá?
“Que era periodista, ¿lo sabía? La mató el terrible juicio paralelo al que fue sometida. Reflexionemos sobre eso. No se puede estar frito por condenar a todo el mundo, sin respetar los valores democráticos más elementales, entre ellos la presunción de inocencia”.
-Difícil tarea en un país en el que los procesos judiciales pueden tardar 15 años en sustanciarse. ¿No?
“Sí y pueden matar, o morirse de viejos, los que tienen la desgracia de caer en ellos”.
-¿Le marca haber sido nieta e hija de emprendedores?
“Estoy muy orgullosa de los dos, de mi abuelo y de mi padre. Tenemos que ser más ambiciosos, como lo fueron ellos, sacudirnos los complejos absurdos que nos cortan la voluntad. Personas como ellos levantaron esta isla y hay muchos más, que se estrellan en los muros de la burocracia, de los trámites absurdos y de administraciones engorrosas, en un sistema medio loco en el que cada uno quiere imponer su pega”.
-¿Estuvo en Bruselas la semana pasada, ¿no?
“Sí, fui con mi marido y mi hijo de tres años. Acompañé a un grupo de organizaciones de Venezuela a visitar a la comisaria Federica Mogherini, a Luis de Grandes y a Beatriz Becerra. Con pocas esperanzas, la verdad, porque el Gobierno venezolano es un desastre absoluto”.
-Que además le toma el pelo al Vaticano, en su papel de mediador.
“Yo creo que sí, pero ojalá me equivoque”.
-¿Puedo titular diciendo que estamos ante una posible candidata a la presidencia regional del PP?
“Ponga usted que me lo voy a pensar”.
Pues el punto final y el titular se los debo a ella. Estamos en el hotel Mencey, primero en un diván, luego en la terraza. Andrés Gutiérrez, el fotógrafo, le echa un piropo y Cristina me invita al té con limón, que alivia el efecto del Voltarén que me he tomado para intentar curar mi espalda. Antonio Alarcó me había recomendado otro medicamento, pero se me olvidó el nombre. Cosas de la edad.





