
Javier Abreu Rodríguez es uno de los políticos mejor informados de Tenerife. Trabaja a lo zorro. Me recuerda mucho a Domingo Medina, una de las personas más inteligentes que conozco, que también ocupó cargos de responsabilidad con el PSOE. A Javier, por no suscribir el pacto municipal lagunero y por hacer una especie de oposición dentro del propio pacto, le quitó el actual alcalde de CC el sueldo y las competencias. Y por no aceptar una propuesta de César Luena, secretario de Organización socialista, que no era ética, según él, Abreu se fue de la Ejecutiva Federal, aunque sigue siendo miembro del Comité Federal. “No era nadie para pedirme lo que me pidió”, dice, muy firme. Nació en la Laguna y su edad, “la que aparento”.
-Debe vivir usted con muchas estrecheces. ¿O me equivoco?
“Se puede vivir con una lata de sardinas”.
-¿Tiene redactado el texto de la moción de censura contra el alcalde?
“Paco Spínola fabricó una ley que deja en manos del aparato de los partidos una decisión como esa; si hubiera habido voluntad, la moción de censura hace tiempo que se habría presentado”.
-¿Coalición Canaria (CC) no es de fiar?
“Rotundamente, no; pero mucho peor es que el PSOE se haya dejado engañar. Lo advertí por activa y por pasiva, pero no me hicieron caso”.
-¿En qué se basa?
“En los hechos. ¿Cómo va a ser Clavijo de fiar si le clavó puñales en la espalda a su compañero Paulino Rivero para ocupar su puesto? Esta nueva generación de Coalición Canaria está llena de marrulleros”.
-¿Están en crisis todos los partidos en las Islas?
“Sí, pero el PP ha tenido la habilidad de que la suya se note menos y transmite a sus votantes mucha mayor tranquilidad que el resto”.
-¿Por dónde irán los tiros en La Laguna?
“Hay algunas fórmulas para derribar al gobierno municipal. Y el PSOE tiene que ponerse de acuerdo con el “otro” PSOE. Si Miguel Fraga es la persona que yo conocí, y no ha cambiado, él tiene la llave, la autorización para que podamos actuar con el beneplácito de la Gestora regional. Solo estamos a la espera de que su llamada dé luz verde.”
-¿Se considera una víctima de su partido?
“No, sólo que algunos de mi partido le quisieron reír las gracias a CC, y a estos, si les das la mano, te la cortan. Pusieron mi cabeza a su disposición”.
-¿Cree que Clavijo está solo?
“Hasta Hermoso habla mal de él; Carlos Alonso y Bermúdez lo ponen a parir en las esquinas, cuando él no los puede oír. Y Barragán y Ruano, igual. La única que se mantiene fiel a Clavijo es Ana Oramas. El presidente parece que está en otro mundo”.
-No está tan solo.
“¿Cómo?”.
-Lo apoya la directora de Radio Club.
“Ah, pues si usted lo dice”.
-¿Qué fue lo que le ocurrió con César Luena para mandarse a mudar de la Ejecutiva Federal?
“Eran las once de la noche en Canarias, yo paseaba mi perra y me llama Luena, con el que yo tenía muy poca relación, para que hiciera algo –que no voy a revelar— con lo que yo no estaba de acuerdo. Y me negué. Y a renglón seguido dimití de la Ejecutiva. Esa dimisión fue el primer caso en la historia del PSOE”.
-¿Es usted sanchista?
“Voté a favor de Pedro Sánchez en el Comité Federal. Dejando al margen las formas, en las que puede que se equivocara, Sánchez no hizo otra cosa que lo que le ordenó el partido”.
-En el caso de que prosperara una moción de censura en La Laguna, ¿votaría usted por Santiago Pérez?
“Sí. Lo apoyaría para que se convirtiera en alcalde, renunciando a mi candidatura, porque me parece un tío honrado y leal con la ciudad y hace falta gente así. También ha cambiado mucho, está más centrado y más sereno y conoce los problemas de La Laguna”.
-¿Y ve a Patricia Hernández como presidenta del Gobierno de Canarias?
“Es lista, pero se ha rodeado de alguna gente, de la que si logra zafarse, mejor. Y si no le hace caso a quienes a veces la mandan a meterse en jaleos sin necesidad”.
-Antes me dijo que Clavijo había traicionado a Rivero y también al PSOE. ¿Tan dura es la cosa?
“Y le diré algo más: el que traiciona una vez traiciona siempre”.
-Para organizar una moción de censura, en el Gobierno y en los ayuntamientos, no parece necesaria sólo una mayoría absoluta por los pelos, ¿no cree?
“Estoy de acuerdo. Es preciso evitar los tamayazos, porque luego te dicen: “Qué bobo fuiste, te la dejaste meter”. En Canarias no le damos importancia a nada, sino a la anécdota. Si se actúa, se actúa con todos los apoyos posibles, incluso desde fuera”.

-¿Se han convertido los políticos en gente aburrida?
“Sí, y el ejercicio de la política tiene que ser alegre, no triste. A nuestra izquierda le hace falta alegría, con tristezas no vamos a ninguna parte. Para tristes ya tenemos a Rajoy”.
-¿Qué le parece el espectáculo del Fdcan?
“Hay dos maneras de repartir esos fondos: o en acero y piche o en servicios sociales y educación. Con el primer sistema, alcaldes y presidentes de cabildos consiguen un puñado de votos. Con el segundo se potencia la educación, se mitiga el desempleo, se acaba con las listas de espera. Este es un debate ideológico, no económico”.
-¿Por qué usted, en su día, no firmó el pacto con CC en La Laguna?
“Nadie me lo pidió. En la Ejecutiva regional se hicieron los locos y mandaron a Nicolás Jorge a que firmara el documento con CC. Este señor, concejal de Granadilla, que no tenía nada que ver con la Laguna, vio al cabo de los meses cómo CC lo traicionaba a él en su pueblo. Las vueltas que da la vida”.
-¿Por qué se lleva tan mal con su compañera Mónica Martín? No se hablan, según creo.
“Yo, para discutir, mejor me quedo callado. Es que en el PSOE hay gente a la que no soportan ni en su agrupación, que no hace sino perjudicar al partido.”
-¿Tiene remedio el PSOE?
“Sí, cuando nos demos cuenta de que estamos al servicio del ciudadano, de que debemos convocar primarias y congresos, por este orden, y de que las gestoras son provisionales, no eternas”.
-¿Si cae el Gobierno, cae La Laguna?
“Pregúntemelo al revés, si cae La Laguna cae el Gobierno. Hay que ir de abajo para arriba. Sacar la mierda que hay debajo de las alfombras de ayuntamientos y cabildos en Canarias”.
-¿Qué tiempo le da a estas supuestas mociones?
“No lo sé, tampoco soy adivino. Ya le he dicho que depende de las cúpulas de los partidos”.
-¿Cómo se las arregla para estar tan bien informado?
“Yo estoy todo el día por ahí”.
-Tiene una fijación con el alcalde lagunero. ¿La reconoce?
“No, lo que tengo es información. Facturas escondidas, pagos del Ayuntamiento a una empresa de la que él formó parte, calificar de “barrio” a Tejina, muchos detallitos. Y está el asunto de las grúas, por el que caerá alguno…seguro”.
-Deme usted un titular.
“Tiene varios, pero si quiere insista en que votaré a Santiago, ¿le parece poco?”
Pago su leche y leche. Yo me tomo un té en el Mencey, en cuyo jardín me hielo. Javier Abreu se va en el coche que le viene a buscar y yo intento poner en orden mis ideas. Ahora mismo, como hago con todos los enemigos, le enviaré la entrevista para que matice sus respuestas, si es que hay algo que matizar. Dios mío, qué sinceridad. Sergio Méndez hace rato que se fue, con su cámara.




