El Niño Jesús volverá a nacer este año en la tierra de Ofra. Un solar, a menudo sucio y convertido en barranquera, pero que hace de aparcamiento del Hospital de la Candelaria, acoge esta Navidad el ya tradicional belén que construyen aparcacoches y vecinos del lugar, así como otro, situado a solo uno metros de este, elaborado también por residentes en este barrio de la capital tinerfeña.
Si la Biblia cuenta que Jesús de Nazaret nació en un pesebre, de forma muy humilde, nada más parecido a ese pasaje de las sagradas escrituras que este terreno de Ofra, ubicado junto a la parada de tranvía que lleva el nombre del citado centro sanitario, en la avenida de Los Príncipes.
Los aparcacoches ya lograron, en años pasados, ganar el concurso de belenes convocado por el Ayuntamiento. Este año vuelven a concursar, aprovechando las resistentes estructuras que construyeron en las pasadas Navidades, que soportan la lluvia y el viento.
Ante la curiosidad de los conductores que aparcan sus coches en ese destartalado descampado, Abraham lleva más de una semana afanándose por dar lustre y un toque nuevo un portal navideño de grandes dimensiones. Le ayudan Miguel, Francisco y Luis, y otros amigos. Afirman que ha colaborado con ellos hasta el cura de la iglesia de San Antonio, la más próxima a este solar.
Como este terraplén suele estar sucio, dado que el Ayuntamiento lo limpia de higos a brevas (la última vez, sin embargo, no hace mucho) y existe mucho incivismo, aseguran que ellos mismos van a limpiarlo, para que al menos Jesús no nazca entre basura y las personas que pasen por allí tengan mejor impresión.
Abraham y sus ayudantes conocen el oficio de la construcción, y se nota en la calidad y resistencia de su obra. Desde hace años se encargan de echar un vistazo a los coches que aparcan en esta zona. “No exigimos nunca a nadie que nos dé dinero; vigilamos que no pase nada a los vehículos y hasta rellenamos los grandes surcos que la lluvia hace en este lugar, para que puedan circular los vehículos”, afirman estos aparcacoches.
No muy lejos de ellos, a unas decenas de metros, Pablo Rodríguez Mesa, electricista resistente en el vecino barrio de Nuevo.
Obrero, ha elaborado también otro nacimiento gigante con un grupo de amigos. En años pasados participó en la elaboración del belén de los aparcacoches, con los que en 2013 llegó a ganar el concurso municipal. Pero este año se ha decidido a hacer uno propio.
“Hemos limpiado un desnivel que estaba lleno de tartagueros y basura, y hemos recreado un poblado de piedra, con su río, sus atarjeas, su oasis, su molino de viento, su castillo y hasta sus luces nocturnas, como si fueran esas lumbres antiguas”, explica Pablo.
Como no hay presupuesto, ambos belenes están hechos con materiales presentes en el lugar: piedras, canto blanco de una antigua finca agrícola, arena, tierra… Por la noche, un gran foco de luz se proyecta sobre el portal de Pablo, lo que lo hace destacar en medio de una gran oscuridad, pues se trata de un amplísimo solar sin iluminación entre la avenida de Los Príncipes y la urbanización de Las Retamas. Este nacimiento, no obstante, se halla frente a un tramo asfaltado y alumbrado por el Ayuntamiento como aparcamientos.
Los pasajeros del tranvía, si se fijan bien, pueden alcanzar a ver esa obra de los aparcacoches. La otra, la de Pablo, está más alejada del metro ligero. Las paredes traseras sin enfoscar de numerosos edificios y el estado embarrancado del terreno, los escombros… convierten a los dos belenes en una especie de milagro, un brote de belleza en medio del abandono. En ese ambiente nacerá Jesús. Como cuenta la Biblia, de familia humilde y luchadora. Acaso como muchos parados de Ofra.














