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Padres del colegio Inés Fuentes exigen más seguridad en el centro

Los progenitores se plantean realizar una sentada de protesta y no enviar a clases a sus hijos, con necesidades especiales, si la Consejería de Educación no envía más profesional cualificado
Los padres de los alumnos del CEE reclaman más personal cualificado para atender necesidades educativas especiales | DA

Padres y madres del Colegio de Educación Especial (CEE) Inés Fuentes, ubicado en el Puerto de la Cruz, exigen más seguridad en el centro y eso pasa por aumentar el número de profesionales cualificados, que estén preparados para intervenir en problemas de conducta graves que se pueden presentar en niños y adolescentes con necesidades educativas especiales, que también se agreden a sí mismos y hay que controlarlos.

Esta petición la llevan realizando desde el año pasado y si la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias no les da una respuesta y aumenta el personal, se plantean hacer una sentada a las puertas del colegio y no dejar entrar a sus hijos a clase. “Si no nos ponen los medios, no van nuestros hijos al cole”, asegura una de las madres con las que habló este periódico. Otra opción que barajan es acudir con ellos a clase para poder vigilarlos.

Ahora mismo hay tres niños afectados, aunque en realidad lo están todos, porque el problema de agresión que presentan, propio de algunas enfermedades como el autismo, se da mayormente en la adolescencia.
La presidenta del AMPA, Viviana Alonso, asegura que ya existe el caso de una niña que no acude “porque su madre se cansó de la inseguridad que sentía”, un caso que no le consta a los responsables de la citada consejería.

El AMPA se reunió con la inspectora de zona y le trasladó el problema. También a la dirección de CEE, que según Alonso y las familias “hace todas las gestiones posibles. Pero la decisión depende de la Consejería que no va a actuar hasta que ocurra una desgracia”, afirman.

El colegio cuenta actualmente con tres maestros, uno de ellos es la directora, y cuatro auxiliares. También con una junta de taller, una logopeda, que además es la secretaria del centro, una fisioterapeuta que comparte con otro centro, y un ayudante de cocina que colabora en el desayuno escolar y en el comedor.

Los progenitores aseguran que los maestros están saturados porque aunque son cuatro alumnos por clase son grandes dependientes, a los que hay que llevar al baño, cambiar y ayudar a comer, con lo cual si uno de ellos presenta una alteración grave de conducta, se desatiende al resto. Incluso, hay dos niños que requieren una atención del 100%.

Por eso consideran que lo idóneo sería contar con dos profesionales más y no con voluntarios, como les ofreció la consejería, para que cubran las deficiencias de la administración, a pesar de que sus responsables saben que vienen cuando pueden y que no pueden intervenir en el centro.

Educación asegura que se cumplen las ratios y la de los auxiliares se supera

Desde la Consejería aseguran que las ratios se cumplen y en algunos casos se superan, como la de los auxiliares educativos (1 cada 7 alumnos) y la de adjunto de taller (1 cada 17). Constatan que el protocolo de colaboración con Apanate data desde el 2005 y se está en proceso de establecer un convenio para mejorarlo. El objetivo de todo ello es mejorar la atención del alumnado, trabajando de forma coordinada ya que además, “las familias del centro que solicitan voluntarios de Apanate son socias de la asociación”, sostienen desde Educación.

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