
El Día de Los Indianos está tocando a la puerta. Esta singular parodia, que recrea el regreso de los afortunados isleños que se fueron a hacer las américas y que es el plato fuerte del Carnaval palmero, no solo es una expresión del ingenio de un pueblo, sino también el reflejo de una realidad histórica: la vinculación entre La Palma y América Latina, y en especial Cuba, que ha dejado huellas de distinta naturaleza en la Isla Bonita. Una de ellas se puede encontrar en el callejero de Santa Cruz de La Palma, que no se reduce solo a la avenida de Los Indianos, bautizada así este siglo, que con ser la denominación más explícita, no es la única referencia en el calles de la capital palmera que hablan de este nexo histórico, que el próximo lunes, 27 de febrero, volverá a revivirse entre nubes de talco.
Haciendo algo de arqueología toponímica, de la mano del investigador y técnico de Patrimonio de Santa Cruz de La Palma, Víctor Hernández Correa, nos encontramos nombres como la Rambla de Cuba, hoy llamada avenida de El Puente. Esta denominación viene de principios del siglo XX y es fruto de una propuesta de un grupo de palmeros emigrados a la isla caribeña, liderados por el escritor y periodista aridanense Luis Felipe Gómez Wangüemert, quienes justificaron esta iniciativa por la importancia de la emigración palmera a Cuba para el sostenimiento de los establecimientos benéficos de la isla o la afectuosa acogida que brindaron los cubanos a los palmeros que viajaron a la Perla del Caribe.
En esa toponimia indiana, destaca también la antigua Huerta de Las Californias, que estaba situada al norte del casco histórico de la ciudad. Hernández Correa señala que la denominación de Las Californias debió ser impuesta hacia mediados del siglo XIX, cuando la finca entró en posesión del marino palmero de la ruta canario-americana José Miguel de las Casas Lorenzo. El investigador sostiene que la elección del nombre de Las Californias para la nueva finca se justifica por la importancia alcanzada por su anexión a Estados Unidos en 1848,
Ya en la actualidad, encontramos la calle Álvarez Abreu, paralela a la principal arteria de la ciudad, la calle Real, conocida también como Trasera, que evoca un claro sabor indiano, al hacer referencia a una personalidad que jugó un papel destacado en el Nuevo Mundo. El abogado palmero Antonio José Álvarez Abreu fue, en el siglo XVIII, entre otras cosas, Gobernador de Caracas; Asesor del comisario real de la Marina en La Habana; Ministro de la Casa de Contratación de Indias, y Ministro del Real Consejo de Indias.
Otro lugar destacado de esta toponimia indiana se encuentra en la calle Pérez Volcán. Recibió este nombre a finales del siglo XIX en recuerdo de los favores que prestó a varias instituciones de la ciudad en su testamento “uno de los indianos más ricos de la historia palmera, Cristóbal Pérez Volcán”. Otra muestra de este recorrido indiano por las calles de la capital palmera se encuentra en la calle Pintado, en el barrio de San Telmo, que “recuerda el apellido de la saga de marinos formada en el siglo XVII por el piloto de la carrera indiana Juan Pérez Pintado”, comenta Hernández Correa.
En este repaso por el callejero indiano de Santa Cruz de La Palma no podía faltar el General Almirante de la Armada de las Indias, Francisco Díaz Pimienta (Tazacorte, 1594 – Barcelona, 1652), que fue el primer canario en obtener el más alto rango militar concedido por la Armada. Cabe recordar que en la última visita a La Palma del Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano, se descubrió una placa en su memoria al inicio de la calle que lleva su nombre, justo en la fachada del emblemático Teatro Chico.
No menos importante es la vía que recuerda la figura de los hermanos Fernández Ferraz, destacados intelectuales palmeros, que protagonizaron en Costa Rica la reforma educativa liberal en el último tercio del siglo XIX inspirada en el krausismo.
Volviendo de nuevo al pasado, Hernández Correa recuerda la denominación que recibió la ciudad de Santa Cruz de La Palma a mediados del siglo XVI como Peruche, diminutivo de Perú, aplicada por los franceses hugonotes que la saquearon en 1553. El clérigo portugués Gaspar de Frutuoso da cuenta en una de sus obras de esta denominación y recalca la preeminencia del puerto de Santa Cruz de La Palma, en las rutas atlánticas hacia América. Hasta el punto de que “llegó a ser el mayor puerto hacia las Indias y hacia todas las otras islas”.





