
Con más de 40 años de experiencia, Pedro Rodríguez es uno de los especialistas en Urología más reputados de toda Canarias. Aunque recientemente se vio obligado a dejar su plaza en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) y como docente en la Universidad de La Laguna (ULL), al cumplir los 65 años, este médico mantiene su consulta privada -un clásico en la santacrucera calle Serrano- dos veces a la semana. Además, como confiesa en una entrevista concedida a DIARIO DE AVISOS, aún sigue con el gusanillo de continuar aprendiendo, por lo que, mientras lo permita la salud, sigue participando en distintos foros, simposios y otros encuentros para aumentar su conocimiento y seguir formándose en esta especialidad de la medicina.
Durante la conversación con este medio -que tuvo lugar en su despacho-, Pedro Rodríguez asegura no estar de acuerdo con la medida que le llevó a abandonar de forma forzosa la medicina en el sistema público canario y la docencia al cumplir los 65 años y verse abocado a la jubilación. “Es la edad de mayor lucidez profesional”, afirma. Sobre su opinión con respecto a esas jubilaciones, es tajante: “No me parece bien. Yo no lo solicité”, señala, a la par que narra que, previamente, era personal laboral, pero le propusieron pasarse a la categoría de estatutario, cambio del que se arrepiente. “Con estas jubilaciones se pierde una parcela de la medicina que no se aprende sino participando con profesionales experimentados que aportan bagaje y conocimiento”, apunta, al tiempo que ironiza diciendo que, ahora, los nuevos médicos tienen que aprender esas metodologías de los veteranos “a través de videos por internet”. “Es una triste paradoja”.
Rodríguez recalca que con esta situación los perjudicados son los pacientes. “Soy partidario de que, si alguien quiere seguir después de los 65 años, se le permita, cumpliendo siempre con unos requisitos, ya que pienso que hay sitio para todos”, asevera. “Quien sale beneficiado es el paciente, lo primero y más importante, y después también se beneficia el médico, ya que irse a veces puede resultar traumático”, añade. Sobre su futuro lo tiene claro: “Tengo 70 años recién cumplidos y aún me queda cuerda en esta profesión, aunque en los últimos tiempos he reducido el número de días a la semana que paso consulta”, explica. Como anécdota, cuenta que, en ocasiones, adelanta la hora de empezar la consulta si algún paciente se lo pide para poder atenderlo. De hecho, el día de esta entrevista fue así. “Hago lo que creo que debo hacer desde el punto de vista del enfermo”, añade, y recuerda que ya se encuentra recuperado tras un bache de salud que sufrió hace unos meses este profesional curtido en mil batallas.
Pedro Rodríguez, que nació en la isla de La Palma, se formó en medicina en la Universidad de Sevilla entre los años 1964 y 1970. A partir de ahí comenzó a realizar la especialidad en urología.
“Poco a poco, con el urólogo que estudiaba en Sevilla fui conociendo la especialidad, trabajando en ella, y vi que esto era lo mío”, explica. Ya en el año 1971 se trasladó a Tenerife para ocupar una plaza en el recién estrenado Hospital Universitario de Canarias (HUC). En concreto, el centro empezó a funcionar el 18 de julio de 1971, aunque, como curiosidad, el Cabildo, responsable en ese momento del hospital, le dio la antigüedad, con un día de antelación, como gesto de agradecimiento. Rodríguez explica que la materia que suele ver en las consultas se ha ido modificando con la aparición de nuevas especialidades. Por ejemplo, los ginecólogos y la pediatría ahora abarcan ámbitos que antes eran del apartado de urología. Insiste en que “existe un desconocimiento de la próstata” y alerta de que algunas enfermedades, como el cáncer, son silentes, por lo que aboga por acudir a revisiones.
En cuanto al momento elegido para llevar a cabo las primeras revisiones, insiste en que depende de si los familiares en primer grado han padecido problemas como el cáncer. “Si hay antecedentes, se debe comenzar sobre los 40 o los 45 años, porque puede ser hereditario”. En caso de que no exista esta tendencia, recomienda acudir por primera vez a revisión a partir de los 45 o 50 años.
“Cada vez hay más conciencia de acudir al urólogo, aunque aún hay gente que viene por insistencia del médico de cabecera”, apunta. Sobre los pacientes que recibe en su consulta, detalla que, la gran mayoría, son hombres, aunque aún acuden algunas mujeres. “Antes venían más, pero con la aparición de más especialidades médicas, algunas patologías, como la infección, que antes la tratábamos, ahora la pueden ver los médicos de cabecera o los ginecólogos”. Aun así, puntualiza que el urólogo, junto con otros especialistas, también participa en tratar dolencias como el suelo pélvico, las incontinencias o los trasplantes. En sus años como docente y especialista en el HUC participó en diversas investigaciones. Así, destaca, sobre todo, un proyecto dedicado a profundizar sobre el cáncer de próstata. También uno de los avances en los que hace hincapié durante la entrevista son los cambios producidos en estos años con la incorporación de las nuevas tecnologías.
Así, insiste en la evolución, no solo desde el punto de vista del diagnóstico, sino también terapéutico. Ecografías, láser, laparoscopia… son algunas de las técnicas que, recalca, han permitido cambiar la forma de trabajar de su especialidad.
En cuanto a las patalogías más frecuentes en el mundo de la urología, este veterano y afable médico detalla que hay, sobre todo, tres incidencias sobre la próstata en las que se debe hacer hincapié. Por un lado, apunta a la prostatitis, una infección, la cual puede ser bacteriana o no. En segundo lugar, el urólogo nombra la hiperplasia benigna. Esta patología se caracteriza por que la próstata empieza a crecer y se empieza a atrofiar, causando una obstrucción. Dicha enfermedad, indica, suele aparecer sobre los 50 años de edad. “De todas las patologías de la próstata es la más común; cuando se detecta se aplica un tratamiento y en ocasiones se opera, pero es importante no esperar demasiado, para que no se agrave la situación”.
La tercera de las patologías puestas sobre la mesa es el cáncer de próstata, que es el segundo tumor que más afecta a los hombres. En cuanto a la incidencia en Canarias, Rodríguez señala que es similar al resto del país, siendo “el tercer del ranking que más muertes provoca en varones”.
El experto insiste en que estas tres patologías no guardan relación y una misma persona puede padecer las tres. “Si se sufre hiperplasia no se está exento de tener un tumor de próstata, por lo que se recomienda no abandonar las revisiones”. En cuanto al cáncer, es optimista: “Salvo que se llegue tarde y el tumor sobrepase las dimensiones de la glándula, el pronóstico suele ser favorable”, añade. Por último, destaca la importancia de la prevención como garantía de salud.




