la palma

Aguacateros intentan crear una potente otganización de productores para luchar contra el fraude

Los robos periódicos de aguacates y la posibilidad de comerciliazar sin acreditar la procedencia de la fruta, llevan a la búsqueda de soluciones para un sector que en apenas cuatro años duplicará la producción en La Palma, alcanzando los 12 millones de kilos anuales

El robo de aguacates en la Isla, motivo de preocupación de forma periódica para el sector especialmente durante los últimos dos años, ha terminado por impulsar la petición de unidad a los agricultores para la creación de una potente organización de productores que, de forma similar a Asprocan con el plátano, pueda llevar a cabo un control y registro de las producciones, pero también como entidad de promoción y foro para solucionar problemas comunes.

Desde la Cooperativa del Campo palmero, Cocampa, que ha conseguido instrumentar los recursos necesarios para mejorar la comercialización y la planificación de las producciones hortofrutícolas en la Isla, reconocen que pese al trabajo del Seprona en los almacenes que reciben la producción de aguacates en la Isla y su actualización anual, es necesario impulsar mecanismos más exhaustivos y regulares, que impidan que, como ocurre actualmente, “cualquiera pueda vender aguacates en un almacén pero sin tener que acreditar ni la parcela, ni ningún otro documento que permita conocer la procedencia exacta de la fruta”.

Así lo explica Miguel Bravo, presidente de Cocampa, entidad que agrupa a más de 400 productores de la Isla y desde la que recuerdan que sin el asociacionismo y la unión de organizaciones de productores, el sector seguirá perdiendo mucho dinero por no declarar sus cultivos. Advierten de que “si la situación sigue así, en el plazo de unos cuatro años podríamos estar en una crisis como la que ya se vivió en el sector del aguacate 25 años atrás, cuando los precios cayeron y dejó de ser un cultivo rentable”.

Una regulación eficaz del sector y la estabilidad de una demanda exterior más allá de las fronteras del archipiélago, a través de una entidad que agrupe a las organizaciones de productores, es el mecanismo necesario para lograr la fortaleza de un sector que puede contribuir de forma mucho más importante al incremento del PIB palmero, tal y como ocurre con el plátano en el sector primario.

La participación junto a la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias en la toma de decisiones para lograr mayores ayudas para el sector del aguacate dentro y fuera de La Palma, es fundamental si el sector quiere avanzar y lograr una posición preeminente como isla productora y exportadora de aguacates. En La Palma solo el pasado año se produjeron 6 millones de kilos de aguacates, cifra que se duplicará en apenas unos años, cuando las plantaciones aún en fase de creación y explotación, estén a pleno rendimiento.

Los productores tienen claro que es la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias, junto a la unidad del sector, la que debe encargarse de regular para crear un control real que impida fraudes, la venta de una producción sustraída ilegalmente de fincas privadas y que, además, garantice una planificación de la producción para atender una demanda estable. El resultado, empleo, rentas dignas y el mantenimiento de los cultivos de medianías.

En La Palma en el año 2002 se dedicaban al cultivo del aguacate unas 344 hectáreas de terreno, lo que en términos de producción llegó a alcanzar las 2.100 toneladas, el 51% del total de la producción aguacatera de toda Canarias. En 2008, el número de hectáreas cultivadas de aguacate en la Isla superaba ya las 500, una cifra que en 2011 ya había crecido más de un 28%.

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