los crÍmenes que nos conmovieron

José Miguel tras matar a su ex frente a sus hijos: “Me la acabo de cargar”

Decenas de personas han muerto en Tenerife durante los últimos lustros por la incapacidad de ciertos varones para aceptar el final de una relación sentimental; casos como el de Guacimara o Iris, acaecidos con un intervalo de dos años, asustan por la semejanza entre ambos asesinatos
JOSÉ MIGUEL ASESINATO LOS GLADIOLOS
JOSÉ MIGUEL ASESINATO LOS GLADIOLOS
José Miguel fue condenado a 23 años de cárcel por asesinar a su expareja en Los Gladiolos delante de sus propios hijos. ANDRÉS GUTIÉRREZ

La relación de vidas cercenadas es notable, pero la memoria de cómo y por qué fallecieron resulta tan indignante como inadmisible. Entre estas historias pocas son tan tristes como la de Guacimara, de 35 años, a quien José Miguel Mendoza apuñaló hasta en ocho ocasiones en un rellano de escalera en Los Gladiolos (Santa Cruz de Tenerife) delante de sus propios hijos a primera hora del 20 de febrero de 2013. “Me la acabo de cargar”, espetó Mendoza al barrendero que se encontró camino de la comisaría de Pérez de Ayala, donde se entregó. Hasta su propio abogado calificó como indeseable a Mendoza durante el juicio en el que fue condenado a 23 años de cárcel. El espúreo motivo es que José Miguel no aceptaba que Guacimara era libre de acabar con la relación. La secuencia de este terrible crimen es muy parecida a la que acabó con el cadáver de Iris en una acera de Los Majuelos (La Laguna) más de dos años después, concretamente a última hora de la tarde del 22 de octubre de 2015. Otro varón, de nombre Carlos e infausto recuerdo, repitió los pasos de José Miguel y se pasó horas planificando el crimen, a tal punto que guardaba el cuchillo jamonero con el que degolló a quien dijo amar en la taquilla de la estación de servicio donde trabajaba. Fue condenado a 20 años de cárcel por el asesinato de Iris y a otros cuatro por la tentativa con la madre, Julia, que se jugó la vida en su infructuoso afán por evitar tan injusta maldad. Ni Carlos ni José Miguel, supuestamente varones adultos, tenían la madurez suficiente como para entender que el amor no es para toda la vida, que eso es propio de antiguos cuentos de hadas para niñ@s y, en todo caso, lo excepcional, no la norma. Por si fuera poco acabar con una vida, solo con asesoramiento profesional y -claro- todo el amor del mundo se podrán mitigar los inevitables efectos que tal orfandad tendrá sobre los dos hijos de Guacimara y los tres de Iris. Para colmo, la Administración sigue siendo un obstáculo a la hora de recomponer sus vidas, ya que estos padres asesinos mantienen derechos sobre esos mismos vástagos a los que han hecho todo lo posible para arruinarles la existencia. La relación de este tipo de casos es interminable, como aquel de 2007 en Los Realejos motivado porque él creía que ella, al separarse, se quedaría con la casa que construyó con sus propias manos. Barranco Grande, Añaza, Guaza, Cuesta Piedra, Las Rozas… cada vez son más los pueblos y barrios de la Isla que han sido escenario de un episodio más de esta lacra, la violencia machista, que no solo no remite sino que además tiene visos de aumentar, vistos los avisos dados desde la Fiscalía, que en su memoria anual advierte de que no prenden, precisamente, las enseñanzas sobre igualdad entre los menores de edad de Canarias, sino que, por lo contrario, aumenta de forma notoria una cultura machista que se resiste a ser erradicada.

Y, sin embargo, el esfuerzo de las autoridades es notorio, si bien la ley integral se antoja mejorable dado el tiempo transcurrido y la necesidad de incorporar lo aprendido a base de tantos golpes y tan duros. Los policías siempre recuerdan una obviedad: los crímenes de puerta para dentro solo tienen una respuesta efectiva posible, y esa respuesta es la prevención que pasa justo por la formación de los adultos de mañana.

CUANDO LO PAGA LA FAMILIA, COMO OCURRIÓ EN GUÍA DE ISORA O EN ICOD

Esta incapacidad de aceptar que una relación sentimental tenga su fin y, en general, la violencia machista, tiene como principal víctima a la mujer, pero no es la única que sufre sus efectos.

Hay ocasiones en que, a falta de poder acabar con ella, el asesino de turno acaba con la vida de sus familiares, ya sean niños o mayores.

Será difícil olvidar el caso de José Antonio, que se emborrachó para tener el ¿valor? de acudir a la casa familiar de Piedra Hincada (Guía de Isora) y acabar con la vida de sus suegros y de su propio hijo. Cabe imaginar que su pareja habría corrido igual suerte si no hubiera estado trabajando.

Pendiente de juicio está otro caso, acaecido en enero del año pasado en Icod de Los Vinos, donde un veinteañero cordobés presuntamente asesinó al abuelo de una muchacha menor de edad que, al parecer, nada quiso saber de él. La víctima, de 66 años y apreciado vecino de la localidad norteña, fue agredido brutalmente.

Más lejano en el recuerdo está lo sucedido en El Médano, donde Carlos Arturo asesinó a su propia hija, de apenas 7 años, para vengarse de la madre y expareja, un suceso del que ya nos ocupamos en esta serie sobre los crímenes que nos conmovieron.

El último balance del Observatorio de Violencia de Género detecta un claro aumento en las denuncias y, algo menor, en condenas. / EUROPA PRESS

UNA MEDIA DE 81 MUJERES MALTRATADAS POR CADA 10.000 EN CANARIAS DURANTE 2016

Muchas más denuncias y, aunque en menor medida, más sentencias condenatorias. Son las principales conclusiones que se extraen del último balance ofrecido por el Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que nos sirve como foto fija obtenida a final de año para tomar el pulso a una actividad criminal, la violencia machista, que figura en primera línea en la agenda de las autoridades dada la extraordinaria gravedad de los efectos que produce por toda la geografía nacional. Sobre Canarias, una de las comunidades autónomas, donde más se denuncia, el balance no deja de ser terrible: se presentaron durante 2016 un total de 8.762 denuncias por violencia de género, de las cuales 8.607 tenían como víctima a una mujer. De dicha cantidad, 825 se acogieron a la dispensa a la obligación de declarar. Tales cifras ofrecen un promedio de 81,27 mujeres víctimas de violencia de género por cada 10.000 canarias.

Desde la perspectiva nacional, destaca el comunicado remitido desde el CGPJ que, como se aludió, el aumento de las condenas a maltratadores en más de tres puntos porcentuales respecto a 2015, la subida de casi once puntos en el número de denuncias presentadas por violencia de género en los órganos judiciales y los importantes incrementos en la adopción de medidas de protección de las víctimas, tanto de mujeres como de su hijos e hijas (con aumento de 22 puntos en órdenes de alejamiento y en prohibiciones de comunicación), son los datos más significativos de la estadística del año 2016. El año pasado volvió a incrementarse el porcentaje de sentencias condenatorias dictadas por los órganos judiciales españoles en procesos relativos a violencia de género. Frente al 62,6% de condenas que se produjeron en 2015, en el pasado año el porcentaje de sentencias condenatorias se elevó hasta un 66,2%.

La estadística, que no deja de englobar tantas tragedias personales, reflejan igualmente que en el total del año, las sentencias dictadas fueron 47.175, de las que 31.232 fueron condenas y 15.943, absoluciones. El mayor porcentaje de condenas a maltratadores se produjo en los juzgados de violencia sobre la mujer, con algo más del 82% y en las Audiencias Provinciales, con más de un 81%, con incrementos interanuales en ambos casos del 5%. El porcentaje de condenas en los juzgados de lo penal también se incrementó y se situó en el 54,9, cuando en el año anterior se había producido un 52,3% de sentencias condenatorias. Por último, detallar además que los juzgados españoles recibieron un total de 142. 893 denuncias por violencia de género, lo que supone un incremento de 10,6 puntos respecto de 2015, cuando las denuncias fueron 129.193. Las mujeres víctimas de violencia machista fueron 134.462 (incremento del 8,7 por ciento), de las que eran extranjeras 40.168, nada menos que un 29,9%, porcentaje que duplica al de la población foránea.

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