
La fuerza del mar se notó ayer con especial intensidad en la Villa y Puerto para sorpresa de vecinos y visitantes y el agua llegó hasta las aceras y algunos establecimientos ubicados en la Avenida Marítima, que se cerró al tráfico de forma inmediata por el riesgo para los viandantes. Por fortuna, no hubo que lamentar daños humanos ni materiales, según confirmó la Policía Local de Garachico. Apenas media docena de coches aparcados resultaron con daños leves.
Esta vez el temporal no afectó al mobiliario urbano, como en anteriores ocasiones. La rapidez con la que actuaron los agentes de la Policía Local y personal de Protección Civil, advertidos desde primeras horas de la mañana por la situación de prealerta, impidieron consecuencias mayores. De hecho, se colocaron señales que prohibían aparcar en el lugar que fueron desobedecidas por algunos intrépidos. Dos en concreto, cuyos coches fueron llevados por la grúa debido a la embestida de las olas, pero sin estar seriamente afectados. Desde la 10.00 horas, la Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias advirtió de la situación. A partir de ese momento se tomaron las medidas correspondientes. Sin embargo, la fuerza del mar de leva, como se denomina a este fenómeno, se adelantó y sorprendió a vecinos y visitantes, que miraban atónitos el espectáculo ofrecido por el fuerte oleaje.
El furor por sacar fotos de algunas personas y no querer perderse ningún detalle del temporal complicó por momentos la labor de la Policía Local, según apuntaron las mismas fuentes. A partir de ese momento los efectivos policiales cortaron el tráfico en la citada avenida y lo desviaron por el casco urbano, una medida que se mantendrá, previsiblemente, hasta hoy al mediodía.
El mar saltó de forma ininterrumpida durante toda la tarde. Incluso en la zona del antiguo muelle, protegido por el espigón que se encuentra por fuera del Caletón, donde también habían estacionado varios vehículos que no sufrieron daños importantes, pese al apuro de algunos conductores por intentar salir del lugar lo más rápido posible. Una ola movió de forma simultánea a tres de ellos que se rozaron entre sí, pero fueron sacados por sus propios dueños. Por la noche la situación comenzó a remitir y las previsiones eran que a partir de hoy a las seis de la mañana la tranquilidad vuelva a Garachico.





