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El cañón El Tigre presidirá el Museo de Historia de Santa Cruz

El Ayuntamiento presenta el Plan Director del Palacio de Carta que, tras abordar una primera fase, podrá abrirse ya este año como punto de información turística de la capital
José Manuel Bermúdez presentó, ayer, el Plan Director para rehabilitar el Palacio de Carta. / F.P.

Una primera planta con un punto de información turística. Una segunda en la que se expondrá el devenir histórico de la capital chicharrera. En conjunto, el Palacio de Carta va a ser el Museo de Historia de Santa Cruz, en el que, además, se pretende que uno de los símbolos de esa historia se exponga en el patio central, el mismo que, dicen, arrancó el brazo a contralmirante Nelson de un cañonazo, el cañón El Tigre. Ayer, el alcalde, José Manuel Bermúdez, junto al arquitecto responsable del Plan Director, Carlos Pallés, presentó el Plan Director para la rehabilitación de la que, durante más de un siglo, fuera residencia de la familia Carta. Ascensores, cafeterías, y la recolocación de las escaleras en su ubicación original, serán algunas de las novedades que se incorporarán a un edificio cuya rehabilitación integral, aseguró Pallés, costará poco más de un millón de euros. Antes, en una primera fase que se acometerá este mismo año, se invertirán 200.000 euros para abrir al público la planta baja, con un punto de información turística que a la vez ejercerá de centro de visitantes primigenio hasta que se pueda poner en marcha el proyecto museístico.

El anuncio de que el cañón El Tigre tendrá su propio espacio en el futuro museo fue acogido por la Tertulia de Amigos del 25 de Julio y por su presidente, José Manuel Ledesma, como una magnífica noticia. Desde la Tertulia siempre se ha defendido que este símbolo de la historia de Santa Cruz debía ocupar un lugar preeminente en la ciudad, abogando en muchas ocasiones por su traslado al Museo de Historia Militar de Almeyda. “Siempre defendimos que ese era su mejor emplazamiento porque allí se contaba todo lo que pasó el 25 de julio”. Sin embargo, como reconoce el también cronista de la ciudad, “en el Museo de Historia se va acontar esa historia y creemos el patio central será un magnífico emplazamiento”. Según ha podido saber DIARIO DE AVISOS, el cañón El Tigre permanecerá un año más en su actual emplazamiento, el centro de interpretación del que fuera el Castillo de San Cristóbal, cuyas ruinas se encuentran bajo la plaza de España. El convenio que el Ayuntamiento mantiene con el Cabildo para que El Tigre se exponga en ese lugar ha sido prorrogado por un año más, con la advertencia de que será el último. Después será trasladado al Palacio de Carta.

Plan Director

Esta “joya y símbolo” de la ciudad, como detalló el alcalde, es el único edificio del siglo XVIII que queda en pie en la ciudad, que conserva su fachada de piedra y que, tal y como recordó Pallés, además fue el primero de la ciudad con tres alturas. El director general de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Clavijo, abogó por la defensa de la historia de Santa Cruz, “desconocida para muchos” y defendió que la capital “tiene que ajustar cuentas con su historia”. Por su parte, el director general de Patrimonio, Arturo Cabrera, avanzó que el acta de cesión podría firmarse a principios de mayo.

Carlos Pallés fue el encargado de hacer un recorrido por la historia del inmueble. Defendió lo acertado de que se convierta en el Museo de Historia de la ciudad porque “en sí mismo, reúne gran parte del devenir histórico de Santa Cruz”. Recordó que fue protagonista en la capitulación de los ingleses el 25 de julio de 1797, máximo exponente del esplendor comercial de los siglos XVIII y XIX, testigo del estallido de la Guerra Civil en la ciudad o sede del Gobierno Civil primero y del Banco Español de Crédito después. “Refleja la historia, con sus aciertos y sus desaciertos”, porque, como recordó Pallés, las intervenciones han ido deteriorando su estado aunque, “no hay nada peor para la conservación de un edificio que su desuso”, añadió.

El documento garantiza el mantenimiento de los valores histórico-arquitectónicos del edificio y su autenticidad. A modo de ejemplo y en relación con uno de los elementos más característicos del inmueble, su patio, el Plan Director indica que se mantendrá protegido de manera integral. Añade, sobre el patio secundario, “antiguo traspatio a un nivel inferior, con acceso desde la calle San José”, se podrá modificar la fachada hacia las escaleras de madera y galería, para introducir una escalera que garantizará las condiciones de seguridad”.

También se permite abrir grandes huecos en el forjado del suelo, para colocar vidrio pisable, lo que permitirá ver lo que se pueda presentar en las dependencias del nivel inferior, relacionadas con el concepto de la “inmersión histórica”; por ejemplo, las antiguas cuadras de la casa de los Carta; los calabozos, cuando el edificio albergó la Capitanía o el Gobierno Civil; o la cámara del tesoro, en su época de banco. En cuanto a la accesibilidad, se hará una rampa a la entrada para salvar las escaleras en la primera fase. Ya en una segunda se buscará la forma de que se pueda acceder a la planta que hoy es el sótano del edificio, que se conectará con ascensores con las otras dos. La primera fase estará en marcha, aseguró el alcalde, en unos dos meses, dotando al edificio de agua, luz, el punto de información turística y cambiando los pavimentos que son muy resbaladizos. La segunda fase, con ese coste de algo más de un millón de euros, se abordará ya el año que viene y su apertura tendrá que esperar a 2019.

El cañón El Tigre se expone en el centro de interpretación del antiguo Castillo de San Cristóbal, en la plaza de España. / S. M.

Un símbolo de la victoria de la ciudad sobre las tropas inglesas

Este año se cumple el 220 aniversario de la derrota de los ingleses en la Gesta del 25 de Julio. Un acontecimiento en el que el cañón El Tigre fue protagonista. Tal y como explica el cronista de la ciudad, José Manuel Ledesma, el día anterior a la Gesta de 1797, el teniente tinerfeño Francisco Grande, sugirió la conveniencia de abrir una tronera en la pared que daba a la playa de la Alameda y colocar en ella un cañón (El Tigre) cargado de metralla. Cuando las lanchas que conducían a los británicos, entre los que se encontraba Nelson, varaban en la citada playa, un certero disparo del cañón hizo que Nelson perdiera su brazo derecho y que los ingleses perdieran la batalla.

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