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Javier de Lucas: “La Unión Europea tiene responsabilidades en la crisis siria”

Javier de Lucas (Murcia, 1952) es especialista en resolución de problemas de derechos humanos, especialmente de políticas migratorias, legitimidad, democracia, ciudadanía y obediencia al Derecho
Javier de Lucas. / FRAN PALLERO

Javier de Lucas (Murcia, 1952) es especialista en resolución de problemas de derechos humanos, especialmente de políticas migratorias, legitimidad, democracia, ciudadanía y obediencia al Derecho. Es catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política. Desde 2013 es vocal del Consejo Asesor del Mecanismo Nacional para la Prevención de Tortura y es miembro del High Panel on Science, Technology and Innovation for Development de UNESCO desde julio de 2011. Un intelectual comprometido y solidario, que protagonizó el pasado jueves la última mesa de diálogo del Foro Enciende la Tierra, que organiza la Fundación CajaCanarias en Santa Cruz de Tenerife. Junto a él, Sami Naïr y Lluís Bassets reflexionaron sobre el fracaso del proyecto europeo.

-¿Estamos fracasando los europeos?
“Según mi diagnóstico, la respuesta es sí, hemos fracasado. En 2015 escribí Mediterráneo, el naufragio de Europa para decir que, en el desafío de los refugiados, el que naufragaba era el proyecto europeo porque abandonaba sus principios, su impulso vital. No me preocupa tanto el fracaso del modelo de política monetaria, que existe. Para mí, el verdadero fracaso es el social. A Europa le recorre por todo el continente una corte de fantasmas encabezada por el miedo y la melancolía. Tenemos las características propias de una sociedad envejecida. Por un lado, la nostalgia de lo que fuimos, de aquellos tiempos de riquezas, y, por otro lado, la visión actual de una sociedad decadente. Estamos anclados en el pasado y el futuro que vemos no merece la pena. Esto explica el alejamiento de los ciudadanos, que ya no se ven reflejados en las decisiones de la Unión Europea. Y es que, no podemos sentirnos atraídos por un proyecto que no nos propone nada nuevo”.

-¿Una de las consecuencias de esa falta de un proyecto europeo puede ser el brexit? ¿Reino Unido marcará la pauta?
“El brexit es, sobre todo, una apuesta inconsciente, por así decirlo, de David Cameron, que jamás pensó que saldría adelante, pero salió, porque se agitaron todos los demonios ante una parte de la población conservadora. Y al final, el pueblo dijo sí a salir de la UE. No creo que el brexit tenga un carácter definitivo. No digo que se vaya a revisar, porque sería contrario a la historia democrática de Reino Unido, pero, probablemente, en un plazo no demasiado largo este país volverá a llamar a la puerta”.

-¿Otro de los reflejos del fracaso de Europa podría ser la crisis humanitaria y la crisis de refugiados?
“La cuestión de Siria, por ejemplo, que viene desde muy lejos, refleja que Europa es un agente inane. La Unión Europea tiene responsabilidades en la crisis de Siria. No tanto por su falta de voluntad para ofrecer soluciones adecuadas, sino por la responsabilidad en los orígenes y en el mantenimiento de la guerra. Hay que decir muy claro que los que proporcionan las armas al escenario sirio son, fundamentalmente, las industrias de armamento europeas, y las españolas ocupan el tercer lugar en producción. Europa no ha hecho lo que sería exigible cuando quiso enterarse de que había un guerra. Este proyecto político tenía en sus manos el poder de dictar un embargo de armas a las industrias que las venden. No obstante, ¿usted cree que se puede poner como ministro de Defensa del tercer país que vende más armas al que fue consejero delegado de las dos principales industrias de armamento? Me refiero a España y al ministro Morenés, actualmente, embajador del país en Washington. Este es un gran pecado que lleva Europa. Es espantosa su falta de voluntad política para enfrentar la crisis de los refugiados”.
-¿Qué tipo de sociedad vislumbra para el futuro teniendo en cuenta los avances en tecnología y comunicación?
“Los avances en tecnología y redes sociales, especialmente, imposibilitan vislumbrar nada sobre la sociedad que viene. No puede decirse nada al respecto con verosimilitud. Y es que, ¿cómo prever el futuro con la aceleración histórica que está provocando la tecnología? Estamos viviendo unas transformaciones insospechables. Ojalá tengamos la prudencia de pensar que la tecnología no deja de ser un instrumento”.

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