
La Granja Experimental de Garafía no está cumpliendo plenamente su función. La afirmación proviene de un buen número de ganaderos con amplia experiencia, todos ellos miembros de asociaciones ganaderas de La Palma, entidades que prefieren no pronunciarse y que quieren evitar cualquier tipo de enfrentamiento con la Consejería de Agricultura del Cabildo palmero, no con el consejero del área, José Basilio Pérez, sino con el servicio técnico que dirige la Granja, al que señalan por “su falta de interés y de iniciativa” para criar y reproducir ejemplares de vaca palmera, de los que en la instalación pública solo hay cinco ejemplares hembras, uno de los cuales murió la semana pasada.
Según el testimonio de los ganaderos, deberían existir entre una decena y una docena de ejemplares, y al menos un toro más. Frente a eso, la Granja Experimental concebida para fomentar, proteger y promocionar la raza, mantiene en esta actividad una actitud de apatía ante un trabajo que requiere del máximo rigor, entre otras cosas, con proyectos y estudios de inseminación para aumentar el número de la cabaña ganadera autóctona.
Frente a estas impresiones, el consejero responsable del área, José Basilio Pérez, explicó con detalle que “la Granja Experimental de Garafía está funcionando razonablente bien, aunque como todo proyecto es mejorable. Cada día intentamos mejorar en los proyectos, incluso ampliando algunos de los que allí se desarrollan y que están dando muy buenos resultados”.
La distribución de la raza de vaca palmera está presente en todos los municipios de la Isla, pero su censo en la Granja Experimental de Garafía es mínimo frente a las posibilidades de la instalación. De estos animales no se hacen cesiones como ocurría años atrás, una práctica que los ganaderos palmeros quieren recuperar para ampliar el número de ejemplares y logrando una mayor introducción de la carne en el mercado insular, lo que permitiría animar a un mayor número de personas a no abandonar sus explotaciones con garantías de una renta digna. Reclaman mejoras que permitan la supervivencia de un sector que apenas dos décadas atrás, tenía cierto prestigio dentro del sector primario.
Los ganaderos confían en que la Consejería, con José Basilio Pérez al frente, pueda multiplicar los ejemplares de esta raza ganadera. Pese a todo, reconocen que otras especies animales que se crían en la instalación pública están más cuidadas, tales como el cerdo negro canario y la oveja pamera, además de las denominadas gallinas jabadas y negras. Además de la mejora en los cultivos dentro de la finca de la Granja Experimental de Garafía, con unas 111 hectáreas, desde el área de Agricultura destacan el trabajo para crear compost a partir del estiércol, que es utilizado como abono ecológico en la propia instalación.
José Basilio Pérez destacó el trabajo que vienen realizando para que la Granja Experimental se convierta en un referente para el sectro ganadero insular, para lo que mantienen un convenio de colaboración con la Asociación de Ganaderos de la isla de La Palma, Avapal, entidad de la que forman parte una número de ganaderos de la Isla. La finalidad de este acuerdo es “la recuperación, selección y mejora de la raza de vacuno palmero para lograr que la actividad ganadera sea más rentable y eficiente”.
La intención es lograr una menor dependencia del exterior, generando empleo y poniendo a disdposición de la asociación el uso compartido del testaje existente en la Granja”· La cabaña ganadera palmera, con unas 1.400 cabezas de ganado vacuno, caprino, porcino y ovino, y una de las más ricas veinte años atrás en el espacio regional, registró una perdida de población muy significativa entre los años 1999 y 2002.




