– Cuénteme cómo fue la experiencia de jugar una Korac…
“Muy bonita, porque lo habíamos logrado gracias a nuestro sexto puesto en la temporada 87/88. Era nuestra segunda temporada en ACB tras ascender y fue algo muy importante para todos nosotros”.
– En primera ronda tocaron en suerte los ingleses de Birmingham Bullets…
“Me impresionó el ambiente con el que nos encontramos allí. El nivel cestista inglés era discreto, pero hicieron una presentación muy americana, con focos en la pista… Pasamos bien la eliminatoria, ganando el partido de allí y el del Juan Ríos Tejera”.
– El Maes Pils belga, su siguiente rival, los dejó en la cuneta…
“Porque eran un equipo con mayor experiencia continental. No era de los de gran nivel, pero sí habían jugado anteriormente en competiciones europeas y se notó en la eliminatoria. Era el equipo más famoso de Bélgica porque también habían disputado la Copa de Europa y era el conjunto que más se había enfrentando en Europa, por ejemplo, al Real Madrid. Era un clásico. En Malinas no jugamos bien, Nimphius y Bingenheimer eran nuestros americanos y no estábamos en nuestro mejor momento. Empezamos en el Juan Ríos Tejera la eliminatoria, ganando por 81-72, pero en la vuelta, en Bélgica, todo fue peor”.
– ¿Qué paso?
“Nos quejamos mucho, con razón, del arbitraje. Tuvieron el clásico apoyo de un equipo que juega en casa y es más conocido, ante un rival desconocido para la mayoría. De ese segundo partido, que perdimos 97-84, recuerdo que luego teníamos que viajar a Zaragoza, para jugar en ACB, y, por un lado, fue un alivio la eliminación porque nuestro recorrido en Korac iba a ser corto, como nuestra plantilla, con siete u ocho jugadores máximo. No era como ahora y cargabas mucho a los mismos jugadores y no teníamos muy buen rendimiento de Nimphius, sobre todo, que tenía que haber sido nuestra referencia en aquellos momentos y no lo fue”.
– ¿Qué conclusión sacó de aquellos cuatro partidos?
“Pues que los jugamos con mucha ilusión, sabiendo nuestras limitaciones. Yo siempre digo que a los jugadores les gusta más viajar y jugar que entrenar, por lo que para ellos fue una cosa novedosa y el 90% de los que allí estábamos sabíamos que no íbamos a volver a vivir algo parecido. Carmelo, Germán y Salva Díez pudieron tener más veces la experiencia, pero el resto no. Para el club también fue muy bonito y no supuso un trastorno de ningún tipo haber estado en dos competiciones”.
– Ahora, con el paso de los años, hablar de haber disputado una Korac suena a palabras mayores: ¿se le dio la importancia que merecía en ese momento?
“Quizás si hubiéramos pasado tres eliminatorias se le habría dado una importancia mayor, pero no fue así. Sí, es Korac, contra un rival, el belga, importante, pero no recuerdo si quiera llenar el pabellón para esos partidos. Son épocas distintas, en aquel momento todos los medios se volcaban con la Copa de Europa, que era la que arrastraba a más gente. Se le dio la importancia que tenía”.
– ¿Le viene algún recuerdo a la memoria de todo aquello?
“Me vienen a la cabeza algunas anécdotas graciosas, aunque no todas se pueden contar. En una de ellas, muy buena, Matías Marrero, que estaba en aquel equipo, vio a la entrada del hotel de Birmingham a un señor que pensó que era Hans Brown, el fisioterapeuta, y le dio una patada en el trasero. Había que ver la cara del señor, que era un cliente que iba a registrarse tranquilamente, cuando se giró”.
– 28 años después, la Final Four llega a Tenerife: ¿qué le puede reportar al club el torneo?
“Es difícil que pueda haber algo que mejore la brutal temporada que llevamos, pero está claro que si somos capaces de no solo decir que hemos participado en la Final Four, sino que podemos ganarla, dará un prestigio importante, algo que es, a la vez, una responsabilidad. A eso habría que sumar los beneficios económicos, que desconozco, que puede reportar”.
– ¿Es necesario mandar un mensaje de calma y no lanzar las campanas al vuelo?
“Txus Vidorreta tiene experiencia suficiente para controlar todo ese tema. Es verdad que cada vez todo el mundo va conociendo más al equipo, que sorprende menos al rival por su clasificación, en España y Europa, y que no es nada sencillo, pero estos momentos hay que aprovecharlos. Me gustó mucho lo que dijo Txus tras perder en Málaga, que estamos más arriba de lo imaginable, porque quiere decir que, quizás, si tenemos un pelín más de suerte, podemos dar la sorpresa ganando la Final Four”.
– Sobre todo, porque es un torneo mucho más factible de ganar que una liga o una Copa…
“En esas competiciones se dan muy pocas sorpresas. En toda la historia de la ACB la única campanada la ha dado Manresa; en Copa es muy duro, pero en Champions, torneo muy duro también, has logrado crearte esta oportunidad que no sabes si volverá a suceder. Luchar por la octava plaza en Liga Endesa ya es una maravilla en sí, así que toca disfrutar del momento”.




