Pese a que Pablo Correa confiesa que no le gusta la Semana Santa, indica que lo primero que le viene a la cabeza al pensar en ella son “las procesiones y las misas”. Ya no participa de estos actos y prefiere divertirse, pero de pequeño acudía con sus padres y abuelos. En cuanto a la visión del nuevo pontífice, insiste en que, en su caso, no le ha acercado a la Iglesia, pero no descarta que a otras personas sí les haya ocurrido.
El concepto tradicional de la Semana Santa ha experimentado una lógica evolución con el paso de los años. Mientras que, hace décadas, lo habitual era que las familias profesaran, mayoritariamente, la fe católica, con sus correspondientes compromisos y cumplimiento de los sacramentos, en la actualidad, al menos, una parte de la sociedad afirma haberse alejado de estas creencias, mientras otra permanece fiel a las tradiciones. Lo cierto es que la Iglesia demanda una mayor afluencia de fieles a los actos litúrgicos.
Si bien es cierto que Canarias nunca se ha distinguido a nivel nacional por la especial singularidad por su programa de actos religiosos de Semana Santa, en comparación con otras regiones cuyas celebraciones han alcanzado más fama, como es el caso de Andalucía o Zamora, las Islas cuentan con un importante ejército de feligreses que participa y acude a los tradicionales actos, como la celebración del Domingo de Ramos, el Jueves y el Viernes Santo o el Domingo de Resurección.
Lo cierto es que, actualmente el Archipiélago, como el resto del territorio nacional, presenta las dos caras de la moneda en torno a la conmemoración de la muerte y resurrección de Jesucristo. Por un lado, se hallan los asiduos a las diversas procesiones, quienes no quieren incumplir con la imagen a la que veneran año tras año y, por otro, aquellos que están deseando que llegue la Semana Santa para disfrutar de días de vacaciones y evadirse de la ciudad o la playa.
DIARIO DE AVISOS ha querido salir a la calle para conocer, de primera mano, la elección de los tinerfeños ante la llegada de la Semana Santa. Además, también hemos preguntado a un variado grupo de personas su opinión, no solo con respecto a esta fecha, sino también hacia el papa Francisco y sobre sus costumbres religiosas. ¿Cree que la Semana Santa es algo del pasado?¿Qué suele hacer estos días?¿Vivimos en una sociedad pecadora?¿Ha hecho alguna promesa religiosa? Estas han sido algunas de las cuestiones planteadas. Las respuestas son diversas. Un grupo de consultados, aunque admite no acudir a las procesiones parte, considera que la Semana Santa sigue siendo algo actual. En este sentido, estos encuestados confiesan que sí han participado en el pasado en los actos tradicionales, en particular en la etapa de la niñez, acompañado de sus padres o abuelos. Resulta significativo que uno de los preceptos de la Iglesia, como es no comer carne los viernes de Cuaresma y el Jueves y el Viernes Santo, en la actualidad cuenta con muy poca incidencia (más en el caso del Viernes Santo), lo que refleja que va quedando atrás.
Por otro lado, otro grupo de los encuestados muestra su distancia tanto de los actos como de la fe misma. Lo que sí es cierto es que, creyentes y no creyentes, practicantes y no practicantes, la Semana Santa sugiere un nuevo concepto del disfrute, el descanso y la devoción en estas fechas.
“La Semana Santa ha decaído; la entrega de la gente ha ido a menos, con lo que conocí de pequeña”, reconoce Sasquia González. Aun así, confiesa que, además de disfrutar de las vacaciones, también intenta acudir a algún acto religioso. “Suelo ir a la procesión del Silencio, que es la que más me gusta”. Por último, entre risas, asegura no está libre de pecado.
“No creo que se haya quedado antigua, hay espacio para todo el mundo”, afirma Pedro Jiménez. Recalca que, aunque “cuando era pequeño sí acudía a los actos religiosos”, ahora prefiere “aprovechar las vacaciones”. No obstante, puntualiza que este año acudirán a una procesión para que sus hijos conozcan también en “qué consiste la Semana Santa tradicional”.
Ofelia Hernández sostiene que la Semana Santa la asocia a “nuestra cultura, nuestras creencias y en el respeto que se debe tener a la Iglesia, creas o no”. Señala que estos días practica “mucho recogimiento”, acude a misa y a las procesiones. Además, insiste en que el papa Francisco ha acercado mucho a la gente a la Iglesia “y es muy querido”.
“Lo primero que se me viene a la cabeza es los 100 credos que teníamos que rezar de chicos, las procesiones de madrugada y también el turismo y la playa”, asegura Fernando Marín, quien añade que ahora prefiere optar por el ocio en estas fechas. Además, explica que el concepto de pecado, a su juicio, es relativo, “un invento de la religión que los psiquiatras deben erradicar”.
“Depende de la zona, la gente vive la Semana Santa a tope, como en Andalucía, o no”, indica Mari Carmen Luna. “A mí me encanta, pero no la vivo desde que estoy en Tenerife”, añade, a la par que reconoce que la asocia a “religión, procesiones, pero también a tapas y vino”. Cuenta que nunca ha llevado a cabo las exigencias de no comer carne, salvo el Viernes Santo.
Delfina Martín opina que estas fechas han pasado a la historia como algo tradicional. “Ahora es una semana de vacaciones”, dice. Sostiene asociarlo a la “playa y el sol”. Indica que cuando niña sí que acudía a los actos religiosos, pero ahora no. Añade que, pese a que el papa tiene otro “talante”, “hay muchas cosas de la Iglesia que deben cambiar” .
“En Semana Santa suelo escaparme por ahí, no acudo a los actos religiosos, porque no soy católica”, señala Ana Madueñas. Añade que tampoco cumple con aquellas costumbres de no comer carne y demás. “El concepto tradicional ha pasado a la historia, es la época de vacaciones y la gente aprovecha para salir”. Sobre si vivimos en una sociedad pecadora, no sabe qué contestar, aunque sí que dice que no escuchamos a la Iglesia.
Para Irainí Medina esta es su primera Semana Santa en Tenerife, tras llegar de Venezuela. “Allá no se celebra mucho y no sé cuanto de acostumbrado se está aquí”, apunta. “No solía ir a las procesiones en estas fechas, pero sí que cumplíamos lo de no comer carne”, añade. “Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra”, indica al preguntarle sobre la posibilidad de que vivamos en una sociedad pecadora.
“Yo creo que la Semana Santa como tal no ha pasado a la historia, siempre sigue habiendo gente a la que le gusta, a mí me encanta”, afirma Olaya Cruz. “Es una celebración que asocio con el recogimiento, pero también con ir a la playa, al menos, un rato”, señala. Asegura que, según su opinión, el papa Francisco sí que ha acercado la Iglesia a los ciudadanos e indica que a lo largo de su vida ha hecho promesas religiosos, que ha cumplido.
“Esta Semana Santa me voy a Almería, normalmente aprovecho para irme de viaje”, sostiene Elena Castellano. Aunque no suele acudir ni participar en los actos religiosos de estos días, ni tampoco dejar de comer carne, precisa que no cree que esta celebración sea cosa del pasado. Sobre si vivimos en un sociedad con pecados, indica que sí, y apunta que el más usual en estos tiempos es la “mentira”.
Aunque suele asistir a las procesiones y cumplir con las costumbres gastronómicas de estas fechas, en esta ocasión, Francisco Dorta viajará a La Gomera por motivos personales. “Es una época para disfrutar, que creo que es de lo que se trata; ahora parece que representa estar más de vacaciones que asistir a actos tradicionales de la Semana Santa”, afirma en respuesta a nuestras preguntas.