la laguna

En busca del camino de las antiguas lecheras

Un grupo de colectivos y entidades trabaja en la recuperación y homologación del sendero, que une La Laguna y Santa Cruz de Tenerife a través de una ruta comercial ancestral

El camino conocido como de Las Lecheras fue durante siglos la vía de comunicación principal y más directa entre Los Valles de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife. Aunque no se puede concretar una fecha exacta de su creación, probablemente ya se utilizara desde los primeros años del siglo XVI, según datos del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (Cicop), con sede en La Laguna.

Así, “esta zona fértil, propicia para el cultivo de cereales y para el ganado y próxima a los recursos hídricos y las cuevas del barranco de Santos, fue, según el profesor de Historia de la Universidad de La Laguna Ulises Martín Hernández, uno de los parajes preferidos para el asentamiento en la sociedad aborigen, y es, pues, de suponer que debieron existir vías que comunicaran la zona desde tiempos prehispánicos”.

Sin embargo, fue siglos después cuando se convirtió en el principal camino para el trasiego de mercancías y personas entre Valle Jiménez y Santa Cruz de Tenerife. “Los niños iban por este camino al colegio, los mayores a trabajar, los campesinos a vender sus hortalizas al mercado y las lecheras a expender la leche por las calles. La enorme importancia que tuvo el ganado vacuno en la zona, y con él, la producción de leche, hizo que los habitantes de la ciudad relacionaran el camino con la llegada de este producto a la cabeza de las mujeres de Los Valles, hecho de tan profundo recuerdo que quedó indeleblemente unido al nombre por el que se conoce al camino”, según la información del Cicop.

Una tradición lechera que se mantuvo en este camino hasta mediados del siglo pasado, según afirma Sebastián Gil Ramos, presidente del Club Montañeros de Nivaria y que hace una semana realizó una charla, en el marco de las jornadas de la II Semana Internacional Lagunera de Montaña, sobre la recuperación de este sendero, objetivo en el que la asociación está trabajando junto con colectivos vecinales, la Universidad de La Laguna y diversas administraciones públicas de las Islas, entre otras entidades. “Recogían la leche en las cuadras que había en todas esas zonas rurales de La Laguna y las transportaban a los barrios donde vivían las familias acomodadas, a través del camino que básicamente estaba entre Valle Jiménez y Cueva Roja. Ellas no eran productoras, sino intermediarias, iban a las diferentes vaquerías o lecherías y compraban la leche para venderla luego”, relata Gil Ramos.

“Las mujeres pasaban muchas vicisitudes, porque tenían que ir a coger la leche muy temprano, de madrugada; hiciera frío, calor o lloviera tenían que andar por el camino con las lecheras al hombro, a veces con hasta 15 litros o más de leche, y era una vida bastante sacrificada -describe al respecto Sebastián Gil Ramos-. Saliendo desde Jardina, en lo alto de La Laguna, podían tardar como mínimo dos horas para llevar la leche, por un camino que no estaba señalizado ni había luz, y tenían que llevar farolillos. Y, en muchos casos, solían ir descalzas o con lonas que se ponían cuando llegaban a la ciudad”. En este sentido, el trabajo que llevan realizando desde hace unos tres años para la recuperación del camino ha supuesto también la de su historia, con investigaciones en el Archivo Municipal, donde, por ejemplo, “se han visto las multas que ponían a las lecheras cuando cometían faltas”.

En la actualidad, el camino solo es usado por algunos sectores de la población local, principalmente cazadores de Valle Jiménez y Barrio Nuevo, y por senderistas y montañeros que lo suelen incluir en sus excursiones por el área metropolitana.

Sin embargo, el camino no forma parte de la Red Insular de Senderos de la Isla, con lo que no está homologado ni reconocido regional, nacional e internacionalmente a través de las federaciones de montaña, que es precisamente en lo que está trabajando este grupo de entidades y colectivos de distinta índole. “El camino es transitable -señala Sebastián Gil-, pero cuando está homologado significa que cualquier persona con un folleto y los paneles puede autoguiarse”.

Recuperado al 20%

Para lograr este reconocimiento primero hay que terminar de acondicionarlo, realizar la señalización y, por último, pasar un proceso de control por parte del Cabildo de Tenerife y de la Federación de Montaña. “Hay un proyecto presentado ante la Viceconsejería de Medio Ambiente, que está arreglando el camino por tramos. Ahora mismo diríamos que está el 20% rehabilitado, pero somos bastante optimistas porque el camino no necesita grandes obras, sino pequeñas cosas. Y luego tiene que pasar por todo el proceso de señalización, que depende de los presupuestos de los ayuntamientos, del Cabildo y del Gobierno. Esperamos que ahora que está mejorando algo la economía, se vuelvan a hacer más inversiones en los senderos” manifiesta Sebastián Gil.

El presidente del Club Montañeros de Nivaria señala que el camino de Las Lecheras, una vez homologado, estaría catalogado como un sendero de pequeño recorrido, que luego podría enlazar con otros similares, “porque está ligado al de Candelaria, que va desde el centro de La Laguna hasta la Basílica, y también con el de la Cañada lagunera, que se está intentando recuperar”. En este sentido, destaca que “estamos luchando por la recuperación y protección de todos los caminos tradicionales de la Isla, porque el asfalto va invadiéndolo todo y desde que el momento en que un camino es reconocido oficialmente ya es como si lo declararan Bien de Interés Cultural (BIC), y no puede ser tocado ni invadido por el asfalto”.

Caminos que son huellas del pasado de la Isla y que no se pueden dejar perder porque suponen una oportunidad única para conocer y transmitir la historia, la cultura y la sociedad del Archipiélago.

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