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Sorpresa e indignación en Nueva York contra Calatrava

Oculus, la estación de metro del World Trade Center que costó 4.000 millones de dólares, amaneció con goteras que dejaron inundado el interior del recinto
CALATRAVA WORLD TRADE CENTER OCULUS
CALATRAVA WORLD TRADE CENTER OCULUS
Santiago Calatrava, en el Oculus del World Trade Center. / ARCHIVO

La flamante estación de metro del World Trade Center, diseñada por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava, amaneció el pasado sábado con goteras que dejaron inundado el interior del recinto.

Llamado Oculus, el edificio fue inaugurado en marzo de 2016 tras 12 años de obras con múltiples retrasos y un sobrecoste que elevó la factura final hasta los 4.000 millones de dólares.

Se trata de un espacio diáfano de casi 100 metros de largo y 60 de alto, coronado por una espina dorsal con una cristalera retráctil que al parecer no ha resistido muy bien las lluvias que han caído sobre Nueva York en estos días.

De hecho, la agencia de comunicación de Calatrava ha asegurado que las goteras están relacionadas con esas “fuertes precipitaciones” sobre la ciudad y no son un problema del edificio, aunque reconoce que las obras todavía en curso en el World Trade Center pueden ser “el origen de las filtraciones”.

No es la única polémica con las obras del arquitecto, ya que en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia hubo que cerrar uno de los edificios presuntamente por goteras.

WTC OCULUS CALATRAVA
El Oculus. / WIKIMEDIA COMMONS

 

Fallos en el Auditorio de Tenerife

El Cabildo de Tenerife detectó el pasado año fallos en el revestimiento del Auditorio Adán Martín y envió una carta al equipo del arquitecto, que considera que los fallos detectados tienen su origen en la ejecución de la obra, señala que debe reinstalarse el revestimiento y afirma que la impermeabilización no se colocó como se indicaba en el proyecto.

“TENERIFE NO ME MERECE”

“Con Calatrava llegamos a la incompatibilidad, a la humillación, al insulto personal por su parte, a la pelea a cara de perro a medida que iba aflorando esa gran vanidad suya”.  Otro polémico episodio se vivió en Tenerife tras la publicación en el DIARIO de estas revelaciones de Enrique Amigó, entonces técnico responsable de proyectos singulares del Cabildo, sobre los entresijos de la construcción del Auditorio de Tenerife. Un proceso en que abundaron los desencuentros que acabaron multiplicando por cuatro el presupuesto.

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