
Es posible que su aspecto degradado, algunas casi en ruinas, con mallas verdes que impiden que caigan cascotes, haga pensar que lo mejor que se puede hacer es derribarlas. Máxime cuando todo lo que se asocia con esa manzana, la formada por las calles de Miraflores y Monteverde, está teñido por la sordidez de la prostitución que en esas viviendas se ejerce. Sin embargo, algunas de esas casas reúnen valores arquitectónicos que hicieron que el Cabildo de Tenerife, en 2007 primero, y en 2010 después, abogara por su protección mediante la catalogación de algunas de esas fachadas que datan de principios del siglo XX. El anuncio del Ayuntamiento de Santa Cruz de que el proyecto de urbanización para la rehabilitación de este espacio capitalino, en el límite del conjunto histórico del Antiguo Santa Cruz, implica la demolición de las casas allí ubicadas ha despertado la preocupación entre los colectivos que luchan por la defensa del patrimonio histórico de la ciudad, conocedores del valor que estos inmuebles encierran.
Ese es el caso de la Asociación Nuestro Patrimonio de Santa Cruz, que recuerda los informes del Cabildo de Tenerife que señalan como “susceptibles de ser catalogadas” algunas de esas fachadas por el valor patrimonial que presentan. Según detallan desde la asociación, son conscientes de la necesidad de regeneración de la manzana en cuestión, pero también de que eso no es incompatible con la conservación al menos de algunas de las citadas fachadas.
Este es un barrio que cuenta con “buenos ejemplos de arquitectura histórica que deben ser catalogados”. Así lo defiende el Cabildo de Tenerife en uno de los informes citados por la asociación, la misma que asegura que quiere alejarse de la polémica, ya que lo que pretende es “abrir un debate social al respecto”. Nuestro Patrimonio solicita un esfuerzo a los promotores privados y al Ayuntamiento, “para que la futura urbanización de esta manzana pueda adaptarse a esa realidad patrimonial preexistente”.
La asociación informa de que solicitará una reunión con los promotores, exponiéndoles la oportunidad que puede suponer integrar las fachadas más valiosas en la futura urbanización, a la que daría una identidad patrimonial, y la sensibilidad que eso mostraría por la historia de la ciudad. También pedirá una reunión con el concejal de Urbanismo, Carlos Garcinuño, y comunicará su postura al resto de grupos políticos.
PROTECCIÓN
El Cabildo proponía la catalogación de más de 500 edificios, dentro del proceso de revisión del Plan General de Ordenación (PGO) que se estaba llevando a cabo, una propuesta que los redactores del PGO solo tuvieron en cuenta para una veintena de inmuebles. “Se ha podido comprobar que a lo largo de estos tres años (2007-2010) han sido demolidos 19 inmuebles de los incluidos en la propuesta de catalogación del informe de 2007”, reza en uno de los documentos. Según los técnicos, algunos de los edificios que se derribaron “tenían un valor patrimonial y constructivo idéntico -cuando no superior- a diversos inmuebles que sí se catalogan, y cuya desaparición ha constituido, a juicio de quienes suscriben, una merma importante para el patrimonio histórico del término municipal”.
La asociación es consciente de que la Ley Canaria de Patrimonio Histórico confiere la competencia de aprobación definitiva de los catálogos de protección a los ayuntamientos, con el informe preceptivo del Cabildo (aunque no vinculante), por lo que pide al Ayuntamiento que reconsidere la demolición de edificios en la zona.
ECLECTICISMO
Nuestro Patrimonio llama la atención sobre aquellos que reflejan la arquitectura ecléctica característica de finales del siglo XIX y principios del XX, como por ejemplo la del inmueble de la Casa Clavijo y la vivienda lindante (calle Miraflores, números 28 y 32). Diseñado por el arquitecto municipal Antonio Pintor (1908), muestran la capacidad de los profesionales de la época para articular dos viviendas contiguas en diferente lenguaje: uno ecléctico, de corte modernista y dentro de la corriente art nouveau; y el otro de un eclecticismo más contenido.
Fuentes municipales señalan que en la manzana en cuestión no existen edificios catalogados, por lo que el proyecto de rehabilitación que implica su demolición no tiene impedimentos legales para ser llevado a cabo. Al menos uno de los edificios que encabeza la manzana se encuentra en buen estado y habitado, mientras que otro está casi en ruinas. Las mismas fuentes reconocen que los redactores del PGO llegaron a incluir un listado de edificios susceptibles de ser catalogados, tal y como pedía el Cabildo de Tenerife, pero fue la propia Cotmac la que impidió que figuraran así, puesto que la única fórmula legal admitida es que estén catalogados y no como “susceptibles de…”..









